La guerra por Guyana
Observatorio en Comunicación y Democracia (Comunican)
Cuando dos de las más importantes empresas petroleras del mundo se pelean por un territorio se debe prestar mucha atención. El petróleo sigue siendo uno de los bienes más preciados del planeta y un fabuloso negocio que siempre involucra estrategias geopolíticas, golpes de Estado, o invasiones.
En el Medio Oriente lo saben muy bien. En 1953 Estados Unidos organizó un golpe de Estado en Irán para desplazar al líder nacionalista Mossadeg, que había nacionalizado el petróleo y –de paso- le quitaron el negocio a los británicos que manejaban la Anglo-Persian Oil Company.
No es ningún secreto. Los documentos de la llamada “Operación Ajax” fueron publicados por el New York Times en el año 2000 con lujo de detalles. Tampoco a nadie se le escapa que el petróleo fue uno de los objetivos de Estados Unidos al invadir Irak en 2003 para destituir a su otrora aliado Saddam Hussein.
Ahora es el turno de Guyana.
Este pequeño país de apenas un millón de habitantes, multiétnico y multirracial, está enclavado entre Surinam, Brasil y Venezuela y es la nueva joya petrolera. Con Venezuela tiene un histórico conflicto por la región denominada Esequibo, justamente rica en petróleo. El Esequibo abarca una superficie similar a Surinam, mayor que Cuba o Grecia. La disputa se remonta a la época colonial y durante más de un siglo la puja fue entre Venezuela y la corona británica, ya que Guyana recién se independizó en 1966.
La corona le había comprado el territorio de Guyana a los Países Bajos, que –a su vez- se lo habían comprado al Reino de España en 1648. Por eso es imposible comprender el conflicto actual entre Guyana y Venezuela sin tomar en cuenta la historia colonial española, británica y neerlandesa en la región;
Hasta hace muy poco Guyana no parecía estar en el radar en América Latina, salvo para Surinam y Venezuela por sus conflictos fronterizos, o para Cuba por sus vínculos políticos con quienes lideraron la independencia del Reino Unido.
Todo cambió en 2015
La estadounidense ExxonMobil encontró abundantes reservas de petróleo y comenzó con la extracción del oro negro. Según diversas fuentes del sector energético, en Guyana se encontraron las mayores reservas del mundo de los últimos años.
Desde el descubrimiento tres actores entraron en escena: ExxonMobil y Hess Corp de Estados Unidos y la china CNOOC (China National Offshore Oil Corporation).
Las tres empresas compartían y se dividían en porcentajes los numerosos yacimientos que se iban descubriendo. En 2019 se extrajeron 1.200 barriles por día y la proyección para 2027 es de 1.300 millones de barriles por día. Sí, 1.300 millones de barriles por día. Esa cantidad es poco menos de lo que se produce en Noruega, que es una potencia petrolera.
El año 2015 fue bisagra para Guyana. En poco tiempo triplicó su Producto Interno Bruto de 5.170 millones de dólares en 2019, a más de 14.700 en 2023. Aunque sigue siendo uno de los países más pobres de América pasó a jugar en las grandes ligas y a ocupar un lugar geoestratégico clave por su riqueza petrolera. No es casual que otros gigantes del sector pusieran el ojo. En octubre de 2023 apareció Chevron comprando Hess Corp por 53.000 millones de dólares. Semejante desembolso no pasó inadvertido para nadie, y menos para ExxonM, que impugnó la compra ante la Corte de la Cámara de Comercio Internacional.
En los últimos días de marzo el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, visitó Guyana y se comprometió a brindarle ayuda militar ante cualquier ataque de Venezuela, lo que disgustó también a la República Popular de China.
El panorama es complejo:
- ExxonM tiene a la estatal china CNOOC como aliada.
- Chevron está en Venezuela desde 1923.
- ExxonM tiene diferencias con Trump sobre varios temas, incluyendo la agenda del cambio climático. Chevron presiona en Washington para que Trump no le impida seguir operando en Venezuela.
- Trump quiere destruir al gobierno de Maduro que tiene excelentes vínculos con China.
- China tiene varios proyectos de infraestructura en Guyana que exceden el interés por el petróleo.
- Estados Unidos solo le promete ayuda militar a Guyana para “luchar contra el narcotráfico” y contra Venezuela.
- Guyana quiere mantener el Esequibo.
- Venezuela quiere recuperar el Esequibo.
- ExxonM controla el Esequibo.
- Chevron quiere su tajada en el Esequibo.
Hasta la creación de la UNASUR, Guyana no estaba en el radar de muchos por su pasado colonial británico, tan diferente del hegemónico español o portugués. Llega hasta tal punto el desconocimiento, que todavía hoy –incluso con la famosa IA (inteligencia artificial) es difícil encontrar referencias sobre Janet Rosenberg Jagan. Nacida en Estados Unidos y judía, en 1997 fue electa presidenta de Guyana, convirtiéndose en la segunda presidenta elegida por el voto popular en el continente después de Violeta Chamorro en 1990 en Nicaragua.
Se suele decir que el petróleo es una bendición para el país que tiene grandes reservas, pero que también puede ser una maldición porque todo el mundo las pretende. ¿Cuál será el destino de Guyana?
*Colectivo del Observatorio en Comunicación y Democracia (Comunican, Fundación para la Integración latinoamericana (FILA)