Trump se queda sin «su» arco de Triunfo en Washington

Una jueza federal paraliza ‘in extremis’ las obras

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La Casa Blanca pretendía iniciar ya los trabajos para levantar el monumento de (auto) homenaje al presidente. Cientos de ciudadanos se presentaron ante la Comisión Nacional de Planificación de la Capital para expresar su rechazo al monumento.

La juez federal del Distrito de Columbia, Tanya Chutkan, bloqueó en la medianoche de este jueves la construcción del arco del triunfo de 250 pies de altura (76 metros) que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere construir en la glorieta que conecta el cementerio de Arlington y el monumento a Lincoln, dos de los monumentos más visitados de Washington. “La orden de alejamiento provisional dictada hoy impide a los demandados iniciar las obras o la preparación del terreno en Memorial Circle. Dicha orden preserva plenamente el statu quo mientras el tribunal examina el fondo del asunto”, señala el auto judicial, de 33 páginas

Una protesta contra el arco del triunfo que Donald Trump quiere construir en la rotonda que conecta el Lincoln Memorial y el cementerio de Arlington

La juez dictó la orden a última hora del jueves, una hora y media después de conocer que la Comisión Nacional de Planificación había dado luz verde al inicio de las obras que estaban previstas comenzar este mismo viernes. Chutkan ha paralizado el inicio de los trabajos durante dos semanas tras atender las demandas de los gobiernos de Washington D. C. y de Virginia y la interpuesta por la Asociación de Veteranos de la Guerra de Vietnam, unificadas en el mismo proceso.

La jueza consideró que el inicio precipitado de las obras puede perjudicar los intereses de estos territorios.

Chutkan tomó la decisión 90 minutos después de que concluyera la comisión, una reunión intensa que se prolongó durante casi nueve horas por la intervención de más de 130 personas y representantes de organizaciones civiles para exponer sus argumentos en contra de la construcción del arco. Aun así, los miembros de la comisión, impuestos por Trump, aprobaron el proyecto y dejaron vía libre para el inicio de las obras.

Altos cargos del Gobierno federal admitieron que esperan que las obras se prolonguen durante dos o tres años, trabajando 20 horas al día. Además de cuestionar la legalidad del arco, Washington D. C. y Virginia argumentan que la construcción causaría todo tipo de trastornos financieros y logísticos. “Los daños que se avecinan se materializarán en cuanto comiencen las obras, en parte porque las interrupciones del tráfico se producirán de inmediato”, coincidió Chutkan. La magistrada señaló que “sin una medida cautelar, será imposible conceder a los demandantes la reparación que solicitan si finalmente ganaran el caso en cuanto al fondo”.

En la orden judicial, Chutkan analizó también los argumentos de la Administración federal que defiende que, más allá de ser una obra conmemorativa y un monumento turístico, el arco albergará un arsenal, con depósitos de drones y francotiradores para responder a las necesidades de seguridad nacional. “Estas afirmaciones recientes y sin fundamento sobre los aspectos de seguridad de una estructura que se ha debatido ampliamente durante el último año no aparecen por ninguna parte en los documentos de planificación sobre los que se examinó y aprobó el proyecto. De hecho, aparecieron por primera vez cuando los demandados presentaron su escrito de oposición la semana pasada”, subrayó la jueza.

Imagen difundida por La Casa Blanca de un arco del triunfo que tiene planeado construir en Washington el presidente de Estados Unidos, Donald Trump
Recreación del arco del triunfo que la Casa Blanca intenta construir en Washington

Trump anunció su intención de construir un arco del triunfo que superase a todos los que hay en el mundo. Tendría 250 pies (76 metros) para recordar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, un acontecimiento que se celebró este año. El edificio sería de los más altos de la capital, duplicando en tamaño el monumento a Lincoln, uno de los más simbólicos de la ciudad. Cuando los periodistas le preguntaron qué homenajearía, el mandatario republicano dijo ufano que a él mismo.

Pronto surgieron críticas a la construcción de la infraestructura. Su ubicación despertó recelos entre las asociaciones de defensa del patrimonio histórico y de veteranos de guerra porque aseguran que profanaría uno de los lugares sagrados de la patria estadounidense, como es el cementerio de Arlington, donde descansan algunos de los héroes de guerra.

Los veteranos, junto a un historiador de arquitectura, presentaron una demanda judicial a principios de año. El Distrito de Columbia y Virginia acudieron la semana pasada a los tribunales advirtiendo del daño económico que conllevarían las obras para los vecinos. La jueza unió las demandas en un único proceso y ordenó a la Administración federal que le informara en el plazo de una hora ante cualquier decisión sobre el proyecto, incluida la aprobación de la comisión de planificación.

Legisladores demócratas justificaron, además, que la rotonda donde pretenden levantar el monumento forma parte del perímetro del monumento a Lincoln y cualquier obra debe contar con el respaldo del Congreso, pero la Casa Blanca se apresuró a argumentar que el Capitolio ya aprobó la construcción de dos columnas de homenaje en una ley de 1925. Además, asegura que la ley de parques naturales también permite la construcción en esa rotonda que está bajo su gestión.

En setiembre pasado, el propio Trump reveló que el Arco del Triunfo funcionaría también como una base militar para almacenar y desplegar drones, además de albergar a francotiradores y municiones. El jueves, más de 120 ciudadanos estadounidenses, muchos de ellos veteranos de guerra, se presentaron ante la Comisión Nacional de Planificación de la Capital para manifestar su rechazo al proyecto. El 31 de octubre el Distrito de Columbia y Virginia presentó una demanda contra la obra, misma que fue sumada por la Jueza Chutkan a la querella presentada por  un grupo de veteranos de Vietnam y un historiador de arquitectura.

Uno de los principales argumentos de quienes se oponen a la construcción del Arco del Triunfo de Trump es que su edificación podría afectar al Cementerio Nacional de Arlington y al corredor que lo une con el Monumento a Lincoln.“Ese objetivo difícilmente abarca la construcción de un arco monumental de 250 pies que conmemore la independencia de la nación y sus principios fundacionales”, recordó la jueza en su escrito.

Una Jueza ordenó suspender la construcción del Arco del Triunfo de Trump en Washington luego de que una comisión dio luz verde a la obra.
Trump: Ni arco ni triunfo

Las autoridades de Virginia y Washington argumentaban en su demanda que la construcción supondría serios costes medioambientales y que les obligaría a incurrir en abultados gastos porque obligaría a cortar el tráfico en la zona y buscar alternativas viales. “Los daños medioambientales de esta naturaleza rara vez pueden repararse adecuadamente mediante una compensación económica y, a menudo, son permanentes o, al menos, de larga duración; es decir, irreparables”, escribió la jueza Chutkan al respecto.

Jared Huffman, demócrata de California, que probablemente presida la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes, manifestó: “El arco es un proyecto ilegal. Es una monstruosidad. Es una bofetada a los veteranos, a la historia y a la estética de este lugar sagrado. Es impensable que se permita que esto siga adelante”. Y subrayó que las empresas y los funcionarios que trabajen para impulsar un proyecto no autorizado por el Congreso se expondrán a riesgos legales.