Argentina, cada día por más Memoria
“Recuperar sus cuerpos para que la dignidad sea completa”
Sergio Ferrari
Una pequeña medalla de oro que se encontró en una gigantesca tumba colectiva en Córdoba, Argentina, devela el intenso trabajo de Memoria que desde medio siglo promueve un sector muy amplio de la sociedad argentina. Esa medalla parece recuperar vida, habla y dice: “estoy o estuve aquí”, explica Graciela Geuna Jolidon, protagonista de esta historia.
“Esa medallita, me la habían regalado mis padres el 3 de septiembre de 1974, cuando cumplí mis 19 años. De un lado tiene el rostro de la Virgen Niña, del otro mi nombre y esa fecha. Dos años después, en 1976 se la puse a mi marido Jorge [Cazorla] en su cuello. Él, de solo 22 años, la llevaba colgada en el momento en que nos secuestraron. A él lo fusilaron”.
Graciela Geuna quien desde 1980 vive en Suiza, recuerda que la medallita apareció hace un año en la zona de la Loma del Torito, en el momento en que se desmontaban con topadoras 10 hectáreas para poder excavar en busca de restos de personas desaparecidas. Ese terreno ubicado a unos 20 kilómetros de la ciudad de Córdoba forma parte de una superficie mucho mayor -de casi 14 mil hectáreas-, donde los militares instalaron durante la última dictadura (1976-1983) el Centro Clandestino “La Perla”.
Por allí pasaron cerca de dos mil mujeres y hombres militantes antidictatoriales, la gran mayoría de los cuales luego de la tortura, desaparición y el cautiverio fueron asesinados.
La medalla es muy pequeña, sigue narrando la militante de Derechos Humanos, y es casi un milagro que apareciera en una superficie tan vasta. “Lo siento como un hilo de amor que transitó de mis padres hacia mí, pasó luego a Jorge y ahora Jorge me lo devuelve” luego de medio siglo de ausencias con dolores, pero también de una lucha cotidiana incansable por la Memoria.

El 11 de abril de 2025, 26 familiares de personas desaparecidas, representados por el abogado Pablo Ramiro Fresneda, se constituyeron en querellantes en la causa judicial “Averiguación de enterramientos clandestinos”, con la finalidad de dar un nuevo impulso a la búsqueda de desaparecidos en Córdoba. (https://www.facebook.com/p/
El 16 de septiembre de 2025 el Equipo de Antropología Forense (EAAF) inició las excavaciones en ese terreno militar y 5 días después, encontraron los primeros restos humanos, que habían estado ocultos durante 50 años. Además de fragmentos de huesos se hallaron algunos pequeños objetos y, por milagro, la medallita de oro. Hasta ahora el EAAF junto con el geólogo Guillermo Sagripanti -que asesora a ese Equipo- han logrado recuperar la identidad de 29 personas desaparecidas durante la dictadura (https://www.youtube.com/
Geuna, miembro activo de ese Colectivo de Querellantes, participa, además, de constantes iniciativas a nivel internacional de información sobre este caso. El 13 de octubre en la Universidad de Ginebra, Suiza, será una de las ponentes en la actividad sobre “Memorias vivas de las desapariciones forzadas en Argentina” organizada por Nunca Más, Latino Lab y el Mural “Alexei Jaccard”, con el apoyo de la Asociación El Periscopio, Argentinos para la Victoria, AMIS (Asociación de Argentinas Migrantes Insurrectas en Suiza), ¿Dónde Están?, el Jardín de los Desaparecidos y VIFT, asociación artística de prevención de la violencia.

Sin verdad la historia es incompleta
Mientras no se encuentre su cuerpo, Jorge seguirá siendo un desaparecido, como tantos miles de otras personas desaparecidas, explica Geuna. “Para cada uno de nosotros, esta búsqueda aun abierta, puede tener una significación personal, íntima, diferente según el caso. Coincidimos en que buscarlos es una tarea de dignidad de la sociedad y del derecho a la verdad: no termina nuestro trabajo en la identificación de una parte de un resto, necesitamos saber dónde está todo el cuerpo, qué destino les dieron”.
Para ella, cada día que los militares callan, siguen secuestrando sus cuerpos. Es una muestra más, innecesaria, de crueldad social porque indicar los lugares donde están los desaparecidos no agravaría sus penas que ya son abultadísimas. Ese ocultamiento es la continuidad de los crímenes de lesa humanidad que cometieron. Al mismo tiempo, el actual gobierno de Javier Milei, relativiza los crímenes de la dictadura. Como no los puede negar le resta importancia.
Y recuerda el largo proceso de memoria, verdad y justicia que viene construyéndose en Argentina. En 1985 se condenó a los responsables máximos del genocidio. Luego imperaron 20 años de impunidad fruto de presiones de parte de las fuerzas armadas. En 2005 se anularon las leyes de impunidad y recomenzaron los juicios. El mayor y más importante en el interior del país, la “Megacausa La Perla”, condenó a los responsables de crímenes de lesa humanidad en ese centro clandestino de detención en 2016. Fue de una importancia capital. Hoy, además del dolor, en la memoria de los argentinos está incorporada la justicia.
“Pero nos falta algo importante. Ahora, la búsqueda de los cuerpos es el paso lógico. Es parte de la recuperación de la dignidad para nuestra sociedad”, explica Graciela Geuna. Quien subraya que este procedimiento y esfuerzo judicial de búsqueda de los cuerpos de las personas desaparecidas representa un gesto anticonformista, “nos negamos a naturalizar que 50 años después no los íbamos a encontrar. Dicen que en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) los cuerpos de las y los desaparecidos los tiraron al mar, en Córdoba no hay mar, están en la tierra, bajo tierra, están allí”.
El Nunca Más, contra el “Pacto del Silencio”
Los militares y el poder, cada día que pasa, renuevan ese “pacto de silencio” sobre el destino de los desaparecidos y los siguen secuestrando, como lo hicieron hace 50 años. “Gran parte de la sociedad argentina nos acompaña porque entiende que no se puede construir la democracia sobre miles de cuerpos insepultos y sigue defendiendo el pacto social del Nunca Más, que implica una sociedad basada en la justicia”. Sostiene que la herida es colectiva y que la búsqueda y la reparación también deben serlo

Uno de los lemas de esta desafiante tarea en toda América Latina es “la búsqueda repara”, porque permite pasar “del rol pasivo al que nos quisieron condenar a un lugar activo, como protagonistas de la propia historia”. El pasado 24 de marzo, en la movilización para condenar el Golpe de Estado de 1976 y en la que participaron Graciela Geuna y el Colectivo de Querellantes, solo en Córdoba se movilizaron 200 mil personas.
En toda Argentina, fueron centenas de miles los que ganaron las calles. Ahora, incluso, incorporando consignas anti-Milei y su negacionismo en cuanto a la brutalidad dictatorial.
El respeto de los Derechos Humanos es universal y debe ser el mismo en cada rincón de la Tierra, concluye Graciela Geuna Jolidon. Es fundamental comprender que la violación a esos derechos en cualquier parte del mundo “nos afectará tarde o temprano a todos”. No hay varios mundos, hay un solo planeta, nuestra casa común, en la cual debemos poder vivir todos, en la diversidad y con dignidad.