EEUU presiona a Europa para que libere reservas de diésel
El mercado internacional afronta ya una reducción de la oferta
Isabella Arria
La administración Trump está presionando a las capitales europeas para que liberen sus reservas de diésel de emergencia o, de lo contrario, se enfrentarán a una prohibición de exportación de diésel estadounidense, mientras la Casa Blanca recurre a la coerción en sus esfuerzos por contener el alza de los precios del combustible.
El mercado internacional del diésel afronta ya una reducción de la oferta. El conflicto en Medio Oriente y las restricciones rusas a las exportaciones de combustible derivadas de la guerra en Ucrania han reducido las disponibilidades, mientras las refinerías chinas han limitado este mes sus ventas al exterior para reforzar sus propias reservas.
Mientras algunas fuentes diplomáticas aseguran que las capitales europeas no están dispuestas a ceder ante las presiones de Washington, otras apuntan a que determinados gobiernos sí estarían abiertos a negociar. Ante este escenario, Reino Unido ha iniciado conversaciones de emergencia con sus aliados europeos ante el temor a que el ultimátum lanzado por Trump sobre las reservas de diésel termine agravando la presión sobre el suministro energético del continente.
El G-7, el grupo de las siete mayores economías del mundo (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido), ha acordado este viernes liberar 100 millones de barriles de las reservas estratégicas de petróleo y diésel para tratar de reducir la presión en un mercado enormemente tensionado por la geopolítica, con decenas de refinerías fuera de operación.
La exigencia ha generado rechazo entre varios gobiernos europeos, preocupados por quedarse sin margen de maniobra ante un eventual empeoramiento de la situación en Medio Oriente durante los próximos meses. Una interrupción de las rutas de suministro procedentes de Arabia Saudí a través del mar Rojo podría comprometer todavía más la disponibilidad de combustible.

Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia e Irlanda han sido presionadas para reducir sus reservas , según informó Politico. Se están preparando para responder con una sola voz, según una fuente citada por el medio, con la esperanza de desactivar una situación que podría disparar los precios del combustible en toda la UE , que recibe más de la mitad de sus exportaciones de diésel de Estados Unidos. Rusia extendió su propia prohibición de exportación de diésel por al menos un mes más, mientras que China suspendió las exportaciones de combustible para octubre , una medida que reducirá aún más el suministro energético mundial.
Reino Unido afronta además una situación especialmente delicada. El país solo dispone de reservas de diésel para aproximadamente 40 días y cerca de una cuarta parte de sus importaciones procede de Estados Unidos. El precio del combustible ya ha superado las dos libras por litro en algunas estaciones y las autoridades temen que una interrupción de las exportaciones estadounidenses pueda traducirse en nuevas subidas y problemas de abastecimiento.
Desde Londres consideran que las reservas estratégicas deben utilizarse como protección frente a una eventual interrupción del suministro y no como una herramienta para reducir los precios. El Gobierno británico sostiene además que cualquier decisión coordinada sobre la liberación de reservas debería pasar por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Europa
Francia, Alemania e Italia, por su parte, acumulan reservas equivalentes a más de 900 días. La Administración Trump pretende que una parte de esos stocks llegue al mercado durante los próximos seis meses para aliviar la presión sobre los precios internacionales.
Europa ha incrementado su dependencia del diésel estadounidense desde que dejó de importar combustible ruso tras la invasión de Ucrania. Por ello, una eventual decisión de Washington de cerrar el grifo de las exportaciones tendría consecuencias directas sobre el mercado europeo. La Administración Trump defiende, sin embargo, que los países europeos terminarán aumentando sus suministros.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, aseguró que esperaba anuncios de nuevos volúmenes de diésel procedentes de Europa que contribuyeran a reducir los precios.
Trump y la gasolina
Las gasolineras eligen y tumban a presidentes en EEUU. Cualquier asesor político lo sabe. También lo saben en la actual Casa Blanca, porque Donald Trump regresó al Despacho Oval en gran medida gracias a una campaña centrada en el coste de vida para los votantes estadounidenses. Y las ‘midterm’, las elecciones de mitad de mandato que pueden ser una sangría para los republicanos, están a la vuelta de la esquina.
Por eso Trump tiene una urgencia real por hacer que los precios del combustible, que se han disparado desde que lanzó su guerra contra Irán, vuelvan a bajar. Una de las ideas que el presidente ha puesto sobre la mesa es la prohibición de la exportación de diésel desde EEUU a Europa, una medida que ha generado mucha alarma en los dos lados del Atlántico.
La presión sobre Trump también procede de Estados Unidos. Varios republicanos, especialmente representantes de estados agrícolas, reclaman medidas para contener el costo del combustible antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Al mismo tiempo, miembros de su propia Administración han advertido de que una prohibición de las exportaciones podría tener el efecto contrario al buscado y encarecer el combustible en determinadas zonas del país.
El pulso deja así a Europa ante una disyuntiva: liberar parte de unas reservas concebidas para responder a una crisis de suministro o asumir el riesgo de que Estados Unidos limite las exportaciones de uno de los principales proveedores de diésel del «viejo» continente.