Elecciones en Israel: qué se vota, cómo se vota y quién es quién

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Emilia G. Morales

Algunas de las voces críticas con el Gobierno israelí han terminado por abandonar el país. La aliá o migración judía hacia Israel, base fundamental de identidad israelí, se ha estancado en los últimos años, al tiempo que se ha multiplicado la migración de ciudadanos israelíes hacia terceros países, lo aque provocó un saldo migratorio nunca antes registrado en la serie histórica del Centre Bureau of Statistics (CBS), que comenzó a contabilizar la migración de larga duración en 2010.
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¿Qué se vota?

¿Quiénes votan?

Según la Comisión Electoral Central, en mayo de 2026 había en Israel 7,3 personas con derecho a voto. Es decir, ciudadanos israelíes, mayores de 18 años e inscritos en el Registro de Población. El voto de esta población está radicalmente condicionado por su adscripción étnica. Según el CBS, la población israelí está compuesta en un 76% por judíos, en un 21,1% de palestinos del 48 o árabes y por un 2,9% de personas extranjeras. Sin embargo, el peso electoral de cada uno de estos grupos no corresponde a su proporción real en la sociedad.

Además, la falta de soluciones reales para la discriminación que sufren los árabes en Israel ha terminado por desinflar la participación de estos en las elecciones. Tal y como describió Isaías Barreñada, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), durante una conversación con este periódico ocurrida este verano, esta «decepción» de los árabes por la vía electoral es especialmente evidente «entre los jóvenes, que cada vez votan menos».

¿Cómo se vota?

¿Quiénes se presentan?

Los partidos árabes a los que actualmente se les impide presentarse a las elecciones son los únicos con posibilidades de lograr representación en la Knéset. La decisión del Comité Electoral Central no es definitiva, y se espera que el Tribunal Supremo de Israel tome una decisión definitiva la próxima semana. Por el contrario, el Comité Electoral rechazó las
impugnaciones que pedían desautorizar la participación de los partidos de corte fascista Otzma Yehudit y Sionismo Religioso, y del centrista Partido Demócrata —antiguamente conocido como el Partido Laborista—.
Actualmente, una parte importante del debate electoral gira en torno a esta cuestión. Netanyahu trata de convencer a sus potenciales votantes de que si Eisenkot gana las elecciones, pactará con los partidos árabes, cosa que el líder de Yashar! niega categóricamente. «Existe cierto consenso respecto a que no se pactará con los árabes», apunta Meneses. Sin embargo, teniendo en cuenta la aritmética electoral «no está claro cómo van a resolverlo», más allá de encallar en la repetición electoral si ningún partido consigue formar gobierno. Si el Supremo avala la prohibición de los partidos árabes a concurrir a las elecciones, esta paradoja quedaría resuelta, de nuevo, por medio de la discriminación.
*Redactora de Internacional con foco en Oriente Medio en Público.es