Milei viaja a Washington para pedir votos y fondos para Donald Trump
También se mete en la campaña estadounidense
Claudio Della Croce
El libertario presidente argentino Javier Milei cruzará nuevamente el continente el 14 de octubre para ser la estrella de una gala conservadora latina. Detrás del evento hay grupos que recaudan dólares para los republicanos de cara a unas elecciones muy peleada.

No se trata de una visita de Estado tradicional, sino de una jugada de apoyo explícito organizada por los sectores más duros de la derecha latina. Detrás de las invitaciones están figuras como el estratega español Javier Negre (titular de La Derecha Diario y armador de líderes conservadores en la región) y el puertorriqueño Tony Delgado, líder de Latino Wall Street.
El objetivo de esta cumbre a puertas cerradas es claro: seducir a inversores, empresarios y referentes hispanos para inyectar miles de dólares a la campaña republicana.
Durante los últimos años, Milei ha visitado Estados Unidos en múltiples ocasiones, consolidando su relación con Trump. En esta oportunidad, su presencia en la Gala del Hispanic Heritage busca fortalecer los lazos entre la comunidad hispana y el presidente en un contexto electoral desafiante para el republicano.
La participación de Milei en este evento se suma a su agenda internacional, que incluye próximos viajes a Nueva York y la cumbre del Grupo de los 20. Con una postura alineada a la administración de Trump, el argentino continúa intentando consolidar su presencia en el escenario político internacional.
Para la Casa Rosada, el premio mayor de la noche en el histórico Andrew W. Mellon Auditorium (donde se espera a unas 750 personas) sería conseguir una foto y un saludo personal con Trump. Aunque el encuentro cara a cara todavía no tiene confirmación oficial, los organizadores, que coinciden abiertamente con el movimiento MAGA (Make America Great Again), están moviendo cielo y tierra para que el magnate pase a saludar a su aliado libertario mientras este da su discurso sobre «libertad económica».
La primera escala será el 14 de octubre en Washington. Allí el mandatario asistirá a un encuentro por el Mes de la Herencia Hispana que reunirá a dirigentes políticos, empresarios, inversores, representantes diplomáticos y referentes de esa comunidad, con una agenda enfocada en liderazgo, economía y el vínculo entre Estados Unidos y América Latina.

El gobierno libertario argentino considera a Estados Unidos e Israel sus principales socios estratégicos y busca profundizar con ambos los lazos políticos, económicos, comerciales y de seguridad, en línea con el alineamiento internacional que Milei sostiene desde el inicio de su gestión.
La relación con Israel tuvo una señal reciente durante la última gira sudamericana: Milei y Quirno se reunieron en Colombia con el canciller israelí, Gideon Sa’ar, antes de la asunción del presidente electo Abelardo de la Espriella. La Casa Rosada apunta a ampliar la cooperación bilateral con ese país en inversiones, tecnología, seguridad y comercio.
Sin embargo, esta devoción incondicional por la figura del candidato republicano trae un costo geopolítico. En los últimos meses, el Gobierno argentino empezó a firmar acuerdos que rompen con la tradición diplomática del país. Casos como la adhesión al «Escudo de las Américas»para sumarse a la lucha militar contra el narcoterrorismo, o el impulso de pactos comerciales bilaterales que chocan de frente con las reglas del Mercosur y de la Organización Mundial del Comercio, demuestran que Milei está dispuesto a cruzar cualquier límite para alinearse con Washington.
El factor Lamelas y el delicado equilibrio con China

El abrazo total a la agenda de Estados Unidos tiene otro protagonista fundamental en Buenos Aires: el embajador norteamericano Peter Lamelas. El diplomático se mueve con muchísima soltura en el país y encabeza una agresiva cruzada para bloquear cualquier tipo de avance de las inversiones chinas en territorio nacional.
Esta presión constante de la embajada estadounidense representa el mayor dolor de cabeza para la Cancillería argentina. El equipo de Milei se ve obligado a caminar por una cuerda floja muy fina: necesita demostrarle lealtad absoluta a sus socios en Washington, pero sin detonar por completo los puentes comerciales con Beijing, un jugador financiero del que la Argentina todavía no puede darse el lujo de prescindir.
Así, mientras el Presidente prepara su discurso para levantar a las bases republicanas en el auditorio de Washington, en los despachos oficiales cruzan los dedos para que esta inmersión total en la interna partidaria de otro país no termine pasando una factura demasiado cara en caso de que las urnas no acompañen a su socio político en noviembre.
*Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)