Perú: La virtualidad y el pacto en el Congreso

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Yorka Gamarra

La virtualidad debe ser la excepción y no la regla. Queremos ver a los congresistas que debatan los proyectos de ley, queremos que argumenten, que generen acuerdos y aprueben normas en beneficio de los peruanos, de cara al país.

¿Era la virtualidad el escenario ideal para el funcionamiento de Congreso anterior?  El nuevo Congreso bicameral, va a desarrollar sus actividades con los mecanismos diseñados por el Congreso que terminó ganándose el 90% de rechazo de la ciudadanía peruana. Como sabemos, el Congreso anterior, ha seguido funcionando en los términos fijados para un período de emergencia nacional por el COVID 19, como si el resto de planeta no hubiera vuelto ya a la normalidad (una nueva normalidad).

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Sesión virtual del Pleno del Congreso

Con esa permanencia, los congresistas de la gestión que acaba de terminar, hicieron un ejercicio de poder desmedido. Un hecho inmoral y desvergonzado. Así fue como consolidaron el rechazo mayoritario de los peruanos y peruanas, cuya respuesta final se expresó en el proceso electoral reciente, que terminó desembarcando del legislativo a la mayoría de agrupaciones que tuvieron representación parlamentaria por casi dos décadas.

Está en la memoria reciente de los peruanos, los casos de congresistas que “asistían” a reuniones parlamentarias desde la playa o, desde la ducha, también los presidentes de comisiones conduciendo reuniones con cero asistentes presenciales, casi hablando solos.

Cuántos votos desde el desconocimiento, es decir, sin previa lectura ni investigación y debate, se habrán producido. Quizá nunca lo sepamos con exactitud. La virtualidad, fue la aliada perfecta y el escenario idóneo para el funcionamiento del pacto que tuvo lugar en el Congreso anterior. Porque con la virtualidad, se expulsó el seguimiento y escrutinio ciudadano, se subrogó el debate, el intercambio de ideas, se le quitó el componente público a la labor parlamentaria.

El Artículo 4° del Reglamento del Congreso de la República, prescribe que la función legislativa comprende el debate y la aprobación de reformas de la Constitución, de leyes y resoluciones legislativas, así como su interpretación, modificación y derogación. De la misma manera comprende, el debate y aprobación de las modificaciones al propio Reglamento.

Pero, este debate y aprobación, debe ser público. Con la virtualidad, no hubo ni debate, ni publicidad. El Art. 3 de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Nº 27806) señala que todas las entidades de la administración pública, están “sometidas al principio de publicidad” y continúa en su párrafo quinto señalando la obligación del Estado de adoptar medidas básicas que garanticen y promuevan la trasparencia en la actuación de las entidades de la Administración Pública.

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Congresistas virtuales y sesiones fantasmales

El actual Congreso tiene el gran deber de recuperar el respeto y la confianza por parte de la ciudadanía hacia este poder del Estado. El retorno a la presencialidad es necesario porque la labor congresal debe ser pública, porque en el espacio congresal se decide, en buena cuenta, el futuro de los peruanos, sobre nuestros derechos, sobre nuestros recursos y todo ello debe ser pasible de escrutinio permanente, diario y en tiempo real y eso no puede hacerse si es que los congresistas, son una especie de fantasmas que realizan su trabajo desde la virtualidad.

La virtualidad debe ser la excepción y no la regla. Queremos ver a los congresistas que debatan los proyectos de ley, queremos que argumenten, que generen acuerdos y aprueben normas en beneficio de los peruanos, de cara al país.

Esperemos que el proyecto de Resolución Legislativa (Nro. 001-2026-2031-CD) que propone la modificación de los reglamentos tanto del Congreso como de la Cámara de Diputados y que tiene por objeto el retorno del trabajo presencial de los congresistas, propuesto por la diputada Indira Huilca, sea aprobado por este Congreso que tiene la obligación de demostrar que no es la continuidad del Congreso anterior, que quiere legislar de forma distinta, de cara al país. El reto permanente del actual Congreso, es demostrar que no son más de los mismo.

*Abogada, periodista, Magíster en Ciencia Política, especializada en Derecho Parlamentario, Gobernanza, Gestión de Conflictos Sociales y Diálogo Territorial.