Un perro furioso ronda las Naciones Unidas
Guillermo Carmona Rodríguez
Las relaciones entre Cuba y EEUU, en 60 años de una manifiesta hostilidad, nunca habían alcanzado un punto álgido como el actual. Ni siquiera en la crisis de los misiles se alcanzó tal nivel de agresividad
Comencé a escribir esta crónica tres veces. El primer intento lo inicié el lunes 6 de julio. En aquella versión logré un ritmo fluido, incluso utilicé un par de imágenes, a mi entender, originales. Algo sobre un país náufrago que intentaba subirse a un bote y los ocupantes de este lo empujaban con los remos de vuelta al mar. Terminaba el cuarto párrafo cuando ocurrió un corte eléctrico.
Para matar el tiempo me conecté a Internet, después de colocar el modo avión cinco veces para sobrevolar los cielos de la
conexión inexistente. En Facebook me aparecería primero la noticia sobre una votación en la Organización de Naciones Unidas (ONU), con fecha para el 7 de julio, solicitada por Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, quien se proponía abordar la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”.
Luego supe sobre otro fallo general en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La Isla se apagó por completo, como si un niño maldito hubiera desconectado el interruptor de la nación y echado a correr. Hubo cirujanos que se quedaron a oscuras, con una mano alrededor de un corazón sangrante; y una crónica que no se pudo teclear, aunque tuviera un ritmo fluido e imágenes originales.
No pude salvar el documento. Mi primer impulso fue golpear el monitor. Atravesar con el puño la pantalla LED, los transistores, la carcasa plástica. El SEN es un señor postrado. Si acercáramos el espejo de la realidad a su boca no lo empañaría con el aliento. Está así con estertores de muerte por la falta de inversiones en su infraestructura, por una vida sedentaria y despreocupada; pero, sobre todo, por la falta de combustible para su funcionamiento gracias al cerco petrolero del gobierno americano. El vecino, de a poco, lo mata al envenenarle con arsénico el café.

Por ello, Rodríguez Parrilla vuelve a la Asamblea General de las Naciones Unidas este 7 de julio a denunciar el arsénico. Hablará sobre la muerte lenta con olor a almendras amargas y cómo Cuba puede fallecer si no logra alzarse sobre sus débiles rodillas, descalcificadas por los asedios. Ella muere de hambre y sed, de inmovilismo. El manto freático se repleta de escaras y el olor de sus basureros, los cuales crecen por días al no poseer los recursos para gestionarlos, se asemeja demasiado al hedor de los podridos.
I
Meses antes de que a Kennedy le volaran la cabeza, impuso el bloqueo financiero contra Cuba. La historia económica del país entonces se transformó en una serie de medidas para sortearlo y con ello experimentos fallidos por poca previsión.
Si a un pueblo le cierran su principal mercado histórico, no tiene otro remedio que transformarse en un mercader ambulante. Recorrerá el mundo con sus especias y especímenes. Así apareció la URSS, una tierra lejana geográfica y culturalmente. Después de los noventa, con una Guerra Fría a temperatura ambiente y una que Cuba ya no cuenta con el apoyo del Campo Socialista, se enardecen las medidas contra la Isla. Aparecen las leyes Torricelli y Helm-Burton. Más o menos por esa época presentamos por primera vez ante la Asamblea General de las Naciones Unidos el caso para impugnar el bloqueo (“embargo”, según los estadounidenses).
A partir de ahí la operación se repitió 33 veces. En todas el sí por quitar el bloqueo ganó de forma apabullante. Algunas naciones se abstuvieron, según cuántos hilos unían sus cabezas de cartón a las manos marionetistas de los yanquis. Normalmente, solo Estados Unidos y su compinche nuclear, Israel, votaban en contra.
Sin importar el casi consenso, no ocurría nada. Las restricciones continuaban ahí. Todo este fenómeno me recuerda a un meme, el cual se puso de moda a partir del genocidio en Palestina. Una mujer quiere acariciar a un perro y le pide permiso al dueño, el tipo contesta: “Sí, no hace nada”. El pastor alemán se llama ONU.
II
No obstante, las autoridades caribeñas presentan una y otra vez el expediente. Se regodean en la victoria moral; mas, esta tristemente no coloca en las bandejas de los centros becados el chícharo y el picadillo, no hace girar los ventiladores en las casas de los ancianos que se derriten por el calor y solo quedará de ellos el pellejo colgante sobre sus huesos.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, en sesenta años de una manifiesta hostilidad, nunca habían alcanzado un punto álgido como el actual gracias a la Administración Trump. Ni siquiera en la crisis de los misiles se alcanzó tal nivel de agresividad. Este punto de no retorno ha obligado al país tropical a convocar de manera extraordinaria la apertura en torno al tema por la grave situación existente; aunque en ocasiones pareciera que todas estas maniobras diplomáticas solo fuesen cosquillas en el vientre de un niño-Estados Unidos. Se ríe y nada más.
III
Como el SEN se cae cada par de meses hace dos años, a lo mejor los ingenieros no sepan cómo evitar un nuevo fallo, pero sí las vías para levantarlo con prisa. En la mañana del 7 de julio la electricidad ya había regresado a la casa.
Antes, cuando los cortes no resultaban tan frecuentes, los vecinos aplaudían, daban vítores. Ahora todo el mundo está demasiado apurado para aprovechar el poco servicio eléctrico que nadie se preocupa por ello. El silencio del tiempo muerto continúa ahí, solo roto por los pequeños murmullos de las labores domésticas. Mientras tanto, yo aproveché para volver a escribir.
Este segundo intento no resultó tan bien como el original. Las palabras me parecían un tupido bosque. No encontraba un sendero por el cual avanzar; pero, machete en mano, aparté un poco de maleza. Las oraciones aparecieron como luz entre el follaje. Con la mirada dislocada y un leve dolor de cabeza acabé el primer epígrafe. Me levanté un momento por un sorbo de café y, al regresar, otra vez se fue la corriente.
Modo Avión. Modo Avión. Modo Avión. Por fin, la 4G. La Empresa Eléctrica Nacional advertía que en estos momentos el Sistema, aunque repuesto, se encontraba inestable, como un bebé cuando da sus primeros pasos. Como otra vez había perdido el trabajo de la mañana, me quedé en Facebook. El periódico Granma, en su versión digital, informaba sobre lo ocurrido en las Naciones Unidas. Cuba venció con 139 votos a favor, 9 en contra y 30 abstenciones.
Allá en Nueva York, donde un apagón constituye un atentado terrorista, se discute el futuro de los que estamos aquí, obstinados, escachados, cansados
En el debate hubo chancleta. En el argot popular se le llama así cuando ocurre una trifulca candente en donde alguno de los participantes olvida en qué lugar se encuentra y cómo debe comportarse. El representante de EE.UU. interrumpió constantemente y lanzó acusaciones a diestra y siniestra, como si repartiera flores de nitroglicerina. Por supuesto, no mencionó ninguna de las órdenes ejecutivas de su presidente de los últimos meses.
Leo lo acaecido, solo puedo pensar en el texto: murió antes de respirar por sí mismo. Me provoca malestar tal ejercicio egoísta. Hay quien a esta hora no sabe qué o cómo cocinarles a sus nietos o quienes aseguran fervientemente que si sufren otra noche a oscuras comenzarán a generar su propia luminiscencia. Se convertirán en luciérnagas por la voluntad de Darwin.
Allá en Nueva York, donde un apagón constituye un atentado terrorista, se discute el futuro de los que estamos aquí, obstinados, escachados, cansados. Quisiera poseer la esperanza de que todas esas gestiones concluirán en una mejoría para el pueblo santo; sin embargo, no me hago ilusiones. Tal vez aún reste algo de fe, pero la fe no es más que una creencia irracional.
IV
Hace 60 años el bloqueo está ahí. Normalmente, se representa como un muro alrededor de la Isla. A través de los años, el gobierno cubano ha
encontrado boquetes por los cuales escapar de vez en cuando. Incluso, lo han utilizado a su favor. Se paran en la costa, lo señalan con el dedo y lo emplean como pretexto para ocultar la corrupción, la débil planificación, la desorganización.
Quizás por esa mala costumbre muchos cubanos no creen en él. Les parece una historia para dormir niños díscolos. Mas, sí está ahí con sus cimientos en el mar y sus almenas en el cielo. Solo que, a veces, en vez de excusarse en él, se debe uno preguntar qué se puede llevar a cabo a pesar de él.
No obstante, bajo el mandato de Trump incluso ese pensamiento fenece. Ya no es un intento de pretexto, sino el pretexto real. El presidente con un celo de albañil, como el protagonista de “El barril de amontillado” de Poe ha cerrado cada rendija. Hace meses a Cuba, por ejemplo, no llega un barco con combustible. Esto fuerza su mayor apertura financiera. Se pusieron en vigor 176 medidas, las cuales rompen el modelo de economía planificada socialista, sostenido por 60 años, a expensas de las fluctuaciones del mercado. Tampoco fue suficiente. Un nuevo ladrillo termina por ocultar el último ápice de luz.
Quizás un buen ejemplo de este encarnizamiento sean ciertos documentos de la Secretaría de Estado conocidos horas antes de la votación en la ONU. En ellos Marco Rubio –nunca habrá peor enemigo que tu propio vástago– le pedía a sus embajadas por el mundo hacer presión en los respectivos países para que votaran en contra o se abstuvieran. Si traes la verdad contigo no necesitas la fuerza para imponerla. Supongo yo.
V
En algún punto la electricidad vuelve. Espero unos minutos para saber cuán estable es. Al parecer contaré con un par de horas. Aprovecho para comenzar por tercera vez la crónica.
Mientras creo el nuevo documento en el escritorio de la laptop me viene a la mente una imagen recurrente: un perro fiero ronda por los salones de la Asamblea General. Con espuma en la boca y los colmillos afuera recorre estrado por estrado. Algunos delegados intentan espantarlo, otros se suben en las mesas.
La crónica de los dos primeros intentos abordaba los problemas para adquirir alimentos en Cuba, dialogaba (o pretendía dialogar) con los precios y la malnutrición. No obstante, la imagen de la bestia no desaparece. El nuevo texto inicia con un nuevo tema: “Comencé a escribir esta crónica unas tres veces. En la primera versión había logrado un ritmo fluido, incluso utilicé un par de imágenes, a mi entender, originales…”.
* Escritor, reportero, cronista cubano