De la Espriella anuncia comandos urbanos para reprimir protestas

▲ El ultraderechista De la Espriella, en imagen del día de su victoria, aún no asume el cargo y ya se lanzó contra su antecesor.
31

Camilo Rengifo Marín

En medio de acusaciones por corrupción y amenazas contra sus opositores de llevarlos a la cárcel, el ultraderechista presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció además la creación de comandos urbanos para reprimir y perseguir la protesta social. Nunca antes una transición o empalme entre ad ministraciones había sido tan traumática como la que experimenta hoy Colombia; De la Espriella no se ha guardado nada para descalificar al actual presidente, el izquierdista Gustavo Petro: “es el gobierno más corrupto de la historia”, obviamente sin aportar prueba alguna.

Mientras asume la presidencia el 7 de agosto, optó por usar las redes sociales para desprestigiar los logros y reformas sociales del gobierno de izquierda liderado por Petro, amén de amenazar a su oponente Iván Cepeda, quien convocó al pueblo a ejercer “la desobediencia civil pacífica para defender los avances del país”.

La propuesta de De la Espriella busca, según indicó el mandatario entrante, articular esfuerzos entre autoridades locales de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, con el objetivo de responder a la creciente preocupación por la criminalidad urbana.

Tiempos difíciles se ciernen sobre las colombianas y colombianos tras los anuncios hechos por el nuevo mandatario en materia económica y seguridad, dos variables que concentran la atención de la opinión en el país.

La iniciativa del mandatario electo De la Espriella suscitó críticas desde movimientos sociales y sectores alternativos, como la de Óscar Benavides, representante electo a la Cámara por las negritudes, que cuestionó el enfoque y los riesgos asociados a este tipo de iniciativas. “Ayer las Convivir, hoy bloques de defensa para la seguridad urbana. Ya sabemos en qué tipo de grupos paramilitares terminó esto”, sostuvo.

En su concepto, lo que pretendería el nuevo presidente es “devolvernos a los tiempos oscuros”, en los que, según su relato, “a nombre de la defensa ciudadana, el pueblo vivió ríos de sangre”. Y acotó que los “amigos criminales que ayer defendió en estrados judiciales hoy celebran”, en relación a la actividad profesional del abogado antes de convertirse en el nuevo jefe de Estado, tras la victoria en las urnas del 21 de junio.

A su vez, Alejandro Ocampo, senador del Pacto Histórico, planteó interrogantes sobre el posible resurgimiento de dinámicas asociadas al paramilitarismo, haciendo énfasis en lo acontecido con las Convivir en Antioquia, que surgieron como cooperativas de vigilancia. “¿Tendremos paramilitarismo 2.0, volverán los Mancuso y los Cadena, las masacres, asesinatos y destierros? Qué locura un bloque de defensa», expresó Ocampo.

De la Espriella explicó los motivos por los cuales se negó a reunirse con el mandatario saliente Gustavo Petro antes del 7 de agosto, día en el que se posesionará en la Presidencia de Colombia. Según indicó el abogado, no quiso hacer un empalme directamente con Petro para efectuar el proceso de transición de Gobierno, porque “todo en él es falsedad y marrulla” y lo considera un “enemigo de la patria”. «Vine a enfrentar, a derrotar y a castigar a ese sujeto. Ya cumplí las dos primeras partes de esa sentencia. Él sabe que lo haré pagar en el marco de la ley todos sus delitos y por eso tiene pánico y terror. No me pidan, compatriotas, que sea políticamente correcto”, aseveró

Petro reaccionó a las declaraciones de De la Espriella a través de una publicación en su cuenta de X, donde cuestionó a los integrantes del equipo de empalme del mandatario electo, debido a que, según precisó, no estuvieron presentes en las reuniones que se programaron para hacer el traspaso de la información. “Miedo tuvieron los que abandonaron el empalme porque no tenían nada que decir e iban a ser televisados. ¿Están asustados?”, preguntó el presidente.

De igual manera, rechazó las advertencias de De la Espriella con respecto a la posibilidad de que sea investigado y extraditado. Aseguró que no ha estado involucrado en ningún hecho delictivo y que el mandatario electo no tiene la competencia de tomar decisiones sobre su situación jurídica, teniendo en cuenta que no es un juez de la República. «En el marco de la ley el señor Abelardo no puede apresarme porque no he cometido un solo delito. Abelardo no es juez, demuestra ser dictador al asumir la posición de los jueces”, indicó Petro.

Asimismo, señaló a De la Espriella de ser un “enemigo de la patria”, teniendo en cuenta que contó con el respaldo de personas en el extranjero, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Además, considera que su nacionalidad estadounidene le impide tener legitimidad para ejercer como jefe de Estado de Colombia.“Enemigo de la Patria es el que se eligió con apoyo extranjero y entregó la soberanía nacional”, concluyó Petro.

Al igual que Petro, el excandidato presidencial Iván Cepeda advirtió que De la Espriella podría poner los intereses de Estados Unidos sobre los de Colombia. En consecuencia, afirmó que podría declararse en desobediencia civil pacífica y, por el momento, no reconoce al abogado como el presidente electo.

A castigar salarios

Aunque Colombia, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es valorada entre las mejores cinco economías gestionadas en el mundo a diciembre de 2025, el ultraderechista asegura, sin argumentos, que económicamente el país va camino a la quiebra; por tanto, propone de entrada la reducción de 60 billones de pesos –unos 20 mil millones de dólares¬ del presupuesto de la nación; es decir, busca castigar drásticamente la inversión social, incluidos los salarios de los trabajadores “abelardistas o petristas”.

En el importante ámbito económico nacional surgen enormes preocupaciones ciudadanas sobre el futuro financiero estatal. El próximo gobernante asegura sin argumentos que la economía nacional camina hacia la quiebra y propone recortar sesenta billones de pesos del presupuesto para castigar la inversión pública. Esta drástica reducción monetaria afectará severamente los salarios de miles de trabajadores públicos y privados. Como respuesta ciudadana ante estas polémicas medidas surgieron llamados para movilizar pacíficamente al país.

Reacio a un encuentro con el presidente en funciones antes de asumir su cargo, el ultradereechita ha evadido cualquier diálogo con Petro, quien en un mensaje en la red social X dijo que su sucesor es un presidente ilegítimo. “El presidente de Colombia no reconoce la legitimidad del gobierno entrante. Abelardo no ganó las elecciones”, sentenció Petro, al denunciar que un fraude el 21 de junio se fraguó en Los Ángeles, Estados Unidos, a través de una empresa israelí y con financiamiento de un prestigioso abogado desde Florida.

Desde la misma cuenta, Petro convocó para el 20 de julio, día de la independencia, a los colombianos y colombianas a la plaza pública donde “me despediré públicamente y defenderemos las reformas sociales impulsadas por mi gobierno”. Ganador con uno por ciento de votos, es decir, un empate técnico, De la Espriella salió en redes a amenazar a Iván Cepeda con la cárcel “por proponer la desobediencia civil pacífica”, contra su gobierno.

“Algunos loquitos (Cepeda) hablan de desobediencia civil, que no es otra cosa que primeras líneas, bloqueos y terrorismo urbano”, dijo el mandatario electo, y agregó: “todo aquello que esté por fuera de la ley, sin importar de dónde vengan, o quien lo promueva, será enfrentado con toda la fuerza del Estado de derecho. Que quede claro”.

Cepeda insistió en que reconoce formalmente la elección de De la Espriella, pero aseguró que lo considera un presidente “ilegítimo”. “Mi partido –Pacto Histórico– y los más de 12 millones 700 mil votos continuaremos promoviendo acciones de carácter pacífico y rechazo a cualquier forma de violencia”, reiteró Cepeda.

Entre tanto, De la Espriella anunció la creación del bloque de defensa para la seguridad urbana para, según dice, erradicar la extorsión, el hurto y el raponazo, reviviendo, dicen observadores en materia de seguridad, el fantasma del paramilitarismo que dejó miles de muertos de los llamados falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales.

*Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)