Trump e Infantino manchan y contaminan el Mundial de Fútbol

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Rubén Armendáriz

Donald Trump todo lo contamina, y era cuestión de tiempo para que también manchara la Copa del Mundo de fútbol de México, Estados Unidos y Canadá, donde encontró a un cómplice en uno de sus aduladores más desacomplejados, el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), el abogado suizo-italiano  Gianni Infantino. Trump mimo reveló que había pedido a Infantino explicaciones por la sanción al jugador estrella de la selección estadounidense, Folarin Balogun, expulsado con una tarjeta roja del partido de dieciseisavos de final contra Bosnia-Herzegovina.

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Trump saca la tarjeta roja, Infantino sonríe. El mundo ya no se sorprende

Infantino accedió a retirar el castigo y así ignoró el reglamento futbolístico y permitió que anoche Balogun pudiese jugar en octavos contra Bélgica. La tarjeta roja que le retiraron a Balogun debó aplicarse a la dirigencia de la FIFA, que quedó totalmente expuesta y desacreditada por su servilismo ante Trump. El magnate-presidente se ufanó de la llamada que hizo a Infantino y el levantamiento de la sanción que debió impedirle al delantero jugar ante Bélgica. No sirvió de mucho: Bélgica apaleó a Estados Unidos -con Balogun en la cancha- por 4-1.

Tal vez no sorprenda, viniendo de Trump, la práctica sin disimulo del fraude y la coacción, ni que en este caso enmiende la plana a los árbitros con el argumento de que él tiene “buen ojo para estas cosas”. Que sea el propio organizador del campeonato el que se preste a participar en esta cacicada no solo desacredita a Infantino como dirigente, sino que cuestiona su organización, ya golpeada en el pasado por escándalos.

En un comunicado, la FIFA también rechazó las acusaciones sobre una supuesta intervención externa, precisamente del presidente norteamericano Donald Trump, quien admitió haberlo hecho. La entidad remarcó que los órganos judiciales son independientes, conforme a sus estatutos y a su reglamento de gobernanza, y subrayó que la expulsión dispuesta por el árbitro nunca fue anulada.

Es bien sabido que las normas y convenciones no le importan a Trump si éstas no lo favorecen, pero debieran tener algún significado para el mandamás Infantino, que demostró estar más preocupado por complacer a Trump, con quien mantiene otros negocios, que por defender la limpieza de la Copa Mundial. Pero el suizoitaliano ya demostró su capacidad para adularlo al inventarle un Premio de la Paz, tras no haber recibido el Nobel.

Folarin Balogun

Lo que sorprendió a los analista es la sumisión con la que actuó la FIFA, que se justificó con el argumento de que su Comisión de Disciplina actuó de forma independiente y que la sanción a Balogun no fue revocada sino suspendida por un año: así pudo jugar ante Bélgica, cuando EEUU quedó goleado y eliminado de la competición. Hasta el anterior presidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien debió dejar la institución por los enormes escándalos de corrupción en la asignación de los torneos mundiales de 2018 y 2022, reclamó a Infantino por lo absurdo de sus decisiones ante la presión de Trump: dijo que el reglamento no puede cambiar por una llamada telefónica.

La pelota ya estaba manchada

La frase «la pelota no se mancha» es una de las más emblemáticas de Diego Maradona, pronunciada durante su despedida del fútbol  profesional el 10 de noviembre de 2001 en el estadio La Bombonera en Buenos Aires. Eeste discurso, Maradona reconoció  sus errores  asumió la responsabilidad de sus acciones,  pero también dejó claro que el fútbol,  como símbolo de alegría esfuerzo, no debería ser  ensuciado por las fallas personales. 

Inolvidables del Balón: HISTORIA DE LOS MUNDIALES DE FÚTBOL. ITALIA ...
La elección italiana de 1934: saludo fascista

En el Mundial de Italia 1934, Benito Mussolini presionó para que su selección quedara campeona. Un día antes de la final ante Checoslovaquia, en la concentración italiana recibieron un telegrama inquietante que terminaba con una frase amenazadora: “Buena suerte para mañana, muchachos. Ganen. Si no, crash”. El mensaje estaba firmado por Il Duce.

En medio de una de las dictaduras más sangrientas del siglo XX, Argentina organizó la Copa del Mundo de 1978. La Junta Militar dirigida por el general Jorge Rafael Videla trató de lavar su imagen ante la mirada internacional. A un kilómetro del Monumental estadio de River Plate, donde se disputó la final, estuvo el siniestro campo de tortura y desaparición de la Escuela de Mecánica de la Armada.La selección argentina necesitaba ganar al menos por cuatro goles de diferencia a la de Perú para avanzar a la final, de lo contrario Brasil sería la que disputaría el título. El marcador final fue de 6-0, pero quedó manchado por las sospechas.

Un episodio aún apuntala las dudas, como recuerda Ricardo Gotta en su libro Fuimos campeones . Antes de empezar el partido, Videla y el secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, el siniestro promotor del Plan Cóndor que instauró dictaduras instrumentales para EEUU, donde algunos recibían masajes, otros estaban medio desnudos. El dictador habló de la fraternidad de los vecinos sudamericanos y de los intereses comunes. Gotta recoge una confesión de un volante peruano: “Un par nos cagamos en las patas”. Otro más contó años después: “Apareció Videla, un personaje que daba miedo por todo lo que estaba pasando”.

Body of Brazil legend Garrincha vanishes from Rio cemetery as family ...
Inolvidable: Mané Garrincha

En el Mundial de Chile en 1962, la FIFA también levantó una sanción que impedía al legendario Mané Garrincha jugar la final. En el partido previo, después de jugar bajo las patadas de los rivales chilenos, respondió en la misma medida, pero recibió una tarjeta roja. También fue expulsado su contrincante Honorino Landa, pero sólo al Ángel de las piernas torcidas le levantaron el castigo. La razón fue igual de absurda que la de Infantino con Balogun.

El árbitro central supuestamente no vio la infracción de Garrincha, sino que fue informado por su asistente, el uruguayo Marino. La Comisión de Disciplina de la FIFA dijo que había que consultar al abanderado para corroborar el castigo, pero ese árbitro ya se había marchado a su país. Garrincha, entonces, jugó la final.

No hay vuelta atrás, con el nuevo y evidente descrédito a plena luz de la FIFA, ahora políticos británicos también reclaman que se levante el castigo al defensa Jarrell Quansah, expulsado en el partido contra México. Reconocen que la roja fue justa, pero si tomaron la decisión de perdonar a Balogun, entonces exigen congruencia y que se aplique también a ellos. Es que la FIFA ha quedado en evidencia por boca del propio Trump.

Racismo a la paraguaya

El astro francés Kylian Mbappé condenó las afirmaciones de la senadora paraguaya Celeste Amarilla, del Partido Liberal Radical, tras la derrota de la elección de su país ante Francia, y señaló que es «despreciable» e indigna de su cargo, ante sus comentarios racistas, y sus burlas spbre su origen y educación. Amarilla lo llamó «camerunés colonizado» que finge ser francés, «resentido, rico nuevo, prepotente y feo, además de insinuar que e había criado en la selva rodeado de simios. Mbappé, gran actuación para conducir a Francia a la victoria en Nations ...

Mbappe respondió educadamente: «Señora Celeste Amarilla es una mujer despreciable e indigna de su cargo. Usted no representa a Paraguay: ese país que ha derrochado pasión y honor a lo largo de toda la competencia. Por su inconsciencia y su racismo descarado, el mundo entero ya ha olvidado la trayectoria y el esfuerzo histórico que sus jugadores lograron en este mundial y dieron lugar a una mujer incompetente que proyecta la peor imagen posible de su país. Jamás permitiré que personas como ella tengan libertad de difundir su odio y racismo por todo el mundo».

La cancillería paraguaya expresó -en un comunicado- que el gobierno «deplora y rechaza» lo comentarios de Amarilla y que «de ninguna manera representan» al pueblo paraguayo».

*Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)