La injerencia de Trump marca la recta final de la campaña presidencial en Colombia

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Diego Stacey

El  presidente estadounidense reitera abiertamente su apoyo al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella y reabre viejas tensiones con el gobierno progresista de Gustavo Petro

Pasó en Honduras, en Argentina y ahora en Colombia. La campaña presidencial cierra con la sombra de Donald Trump como uno de los mayores puntos de fricción entre los dos competidores del balotaje: el abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella y el senador izquierdista Iván Cepeda. Durante meses, el nombre del mandatario  estadounidense apenas apareció, pero el escenario cambió pocos días después de la primera vuelta.

Entonces, Trump anunció su respaldo inequívoco al ultra, que llevaba meses cortejando a los republicanos de EE UU. Ahora, De la Espriella —líder en las encuestas y en los mercados de predicción— usa este apoyo como una de sus grandes bazas en la recta final de la campaña y aprovecha esta nueva alianza para intimidar a los partidarios de Cepeda, entre los que hay muchos que acusa de supuestamente comprar votos para amañar las elecciones.

En etiembre de 2025 Petro y Roger Waters, cantante de Pink Floyd, se unen a manifestación en Nueva York contra Netanyahu

El presidente colombiano, Gustavo Petro, uno de los grandes protagonistas de esta campaña, ha alertado en varias ocasiones de la injerencia de Washington. La más reciente fue esta semana a propósito de la detención por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Beto Coral, un activista de izquierdas que ha hecho campaña por Cepeda en Estados Unidos.

El mandatario dijo que se trataba de una “persecución política” provocada por De la Espriella, al tiempo que muchos de sus seguidores aseguran temer represalias similares en Colombia si el ultra llega a la presidencia.

El candidato apoyado por Trump no hace más que echarle leña al fuego. En varias intervenciones y publicaciones en redes sociales, ha pedido a Washington quitarle la visa a congresistas de izquierda y políticos del oficialista Pacto Histórico a los que acusa de compra de votos. “Van a saber lo duro que muerde el Tigre”, amenazó a una treintena de personas, a las que nombró en una lista pública que para sus detractores es un ejemplo del perfilamiento de opositores que ejecutaría en su Gobierno de salir vencedor.

Las intimidaciones tienen cierta credibilidad: el subsecretario de Estado de EE UU, Christopher Landau, conocido como El Quitavisas desde su época como embajador en México, lanzó un guiño hacia esta estrategia. “Aquellos tentados a socavar o manipular el proceso democrático —ya sea comporando votos o de otra manera— están advertidos de que están poniendo en riesgo sus visas, y las de sus familias”, advirtió en X. Dos días después, ICE detuvo a Coral.

El respaldo de Trump a De la Espriella ha roto con la tensa calma que sobrellevaban las relaciones entre Bogotá y Washington. Petro y Trump se reunieron en febrero en la Casa Blanca, tras meses de choques y crisis diplomáticas, para limar asperezas. Después del encuentro, que el estadounidense calificó de “fantástico”, los temores a una operación, como la que ocurrió en Caracas con el arresto de Nicolás Maduro, se evaporaron. Ambos líderes destacaron su interés por fortalecer la cooperación militar y la relación parecía ir a mejor.

En las últimas semanas ha quedado clara la fragilidad de esa concordia. Trump no solo destacó a su simpatizante colombiano como un “líder inteligente, fuerte y tenaz que lucha incansablemente por su gran país y su gente”, sino que además tachó a Cepeda de ser “un marxista de izquierda radical”. “Es un honor para mí brindarle a Abelardo mi respaldo total. ¡Salgan a votar por ‘El Tigre’ Abelardo de la Espriella. Él no defraudará al maravilloso pueblo de Colombia”, decía en su mensaje publicado el 2 de junio. Petro respondió que el apoyo era realmente una “intervención” en la política local y clamó que no hay que convertirse “ni en esclavos ni en colonia de nadie”.

Los choques continuaron tras revelarse que la Administración Trump impidió que Petro se reuniera con el alcalde de Nueva York, el socialista democrático Zohran Mamdani y una de las estrellas en ascenso de la izquierda global. Funcionarios estadounidenses le dijeron a homólogos colombianos que el encuentro era “inaceptable” y que violaría las restricciones de visado impuestas contra el presidente, que fue incluido en la lista de la OFAC por supuestos vínculos con el narcotráfico.

Sobre este desencuentro, Petro aseguró: “Considero poco democrático que se restringiera mi libertad de hablar con el alcalde de Nueva York, autoridad local de los EE UU, y mi libertad de pensamiento”. Y añadió: “No estoy de acuerdo con la intromisión del gobierno de los EE UU en la campaña electoral cuyas decisiones solo corresponden al pueblo de Colombia en el ejercicio pleno de su libertad”.

El último capítulo en este tira y daca fue el arresto del activista Coral, un influencer colombiano que vive en el exilio en EE UU desde 2015 y que es solicitante de asilo. Su plataforma ha crecido en los últimos años y el pasado marzo fue candidato a la Cámara de Representantes por una lista de izquierda, pero no resultó electo. Sumado al rechazo de Petro, Cepeda manifestó: “La Primera Enmienda de la Constitución de EE UU consagra la libertad de expresión.Revelan que Beto Coral, activista político trabaja en Uber en Estados ... Si la razón de esta captura es la actividad política de Beto Coral, se trata de una grave violación de libertades civiles. Espero que a él se le garantice su derecho a la defensa, y sea puesto en libertad de inmediato”.

Para muchos seguidores de la izquierda, esta detención significa un punto de inflexión en la campaña. Consideran que es un reflejo de lo que haría De la Espriella en su Gobierno en contra de sus opositores. Trump ha usado al Departamento de Justicia para perseguir a sus rivales políticos y en diversas ocasiones ha sido acusado de lawfare, judicializar la política. En la misma estela, el candidato colombiano ha amenazado con usar la justicia contra los disidentes e incluso contra el presidente Petro, a quien, según dice, podría ser extraditado a EE UU bajo su liderazgo.

Otro camino económico es posible

Economistas, académicos y figuras políticas de todo el mundo firman una carta abierta en apoyo a Iván Cepeda y a la continuidad de la transformación económica bajo el mandato del presidente Petro: Colombia ha comenzado a  trazar otro camino económico y demostrar que es posible. El país está demostrando que una economía emergente puede, al mismo tiempo, elevar los ingresos, reducir la pobreza, fortalecer el trabajo, impulsar una reforma agraria democrática, recuperar la política industrial e iniciar una transición energética justa.

Su relevancia no radica en importar un modelo ajeno, sino en construir una ruta acorde con las propias realidades del país y las necesidades de su población, señalan Thomas Piketty,  Jayati Ghosh, Yanis Varoufakis y 64 firmas más.

*Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Javeriana de Bogotá y Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS.