Naciones Unidas y el temor del colapso financiero

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Álvaro Verzi Rangel

La Organización de Naciones Unidas se encuentra en una situación crítica, con un récord de 1.560 millones de dólares en cuotas pendientes, más del doble que en 2024. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido de un «inminente colapso financiero» del organismo, instando a los países a cumplir plenamente y a tiempo con sus obligaciones de pago o a revisar las reglas financieras de la organización.
La trayectoria actual no es sostenible, lo que expone a la organización a un riesgo financiero estructural e impone una opción radical: sea que los estados miembros acepten revisar en profundidad las reglas financieras, o bien deben aceptar la perspectiva muy real de un colapso financiero.
La ONU pude quedar sin recursos a mediados de agosto, cuando debiera seleccionar el sucesor del secretario general de la institución, Antonio Guterres, quien  advirtió de «una real perspectiva de colapso financiero», pese a reducir 21 por ciento su plantilla para el presupuesto de 2026, como parte de sus esfuerzos por hacer que sea económicamente eficaz.
Hemos fusionado 11 equipos en una plataforma administrativa común que da servicio a 6 mil personas en Nueva York, con cinco destinos adicionales que se incorporarán posteriormente», añadió. Además, detalló que en el presupuesto de 2027, la organización continuará con estos esfuerzos reduciendo los niveles jerárquicos en los puestos directivos e iniciando reducciones de plantilla en dichos puestos, que se prevé que se amplíen aún más en el presupuesto de 2028.
En 2025, Guterres lanzó la Iniciativa UN80, que incluye una auditoría operativa para optimizar los gastos. Casi todas las agencias y organismos de la ONU, con sede en Ginebra, ya se vieron afectados por el descenso de los aportes de Estados Unidos, que para muchos de ellos era su principal contribuyente. Aunque quizá el caso más paradigmático es el de la Organización Mundial de la Salud (OMS), agencia que la Administración de Donald Trump abandonará formalmente el próximo mes de enero.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que la salida de EEUU, que aportaba casi la quinta parte de los fondos de la agencia, provocó un agujero financiero de 500 millones de dólares, equivalentes aproximadamente a un 10% de su presupuesto. Lo anterior, obligó a eliminar 1.282 puestos en la plantilla (de unas 9.000 personas en todo el mundo). Otro organismo con sede en Ginebra, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), denunció una caída del 25% en sus fondos disponibles para 2025, en paralelo a una reducción de casi dos tercios en la contribución estadounidense.

Situación crítica

ONU se encuentra en una situación crítica, con un récord de 1.560 millones de dólares en cuotas pendientes, más del doble que  en 2024. Guterres, advirtió de un «inminente colapso financiero» del organismo, instando a los  países cumplir plenamente tiempo con sus obligaciones de pago revisar las reglas  financieras. 
La trayectoria actual no es sostenible, lo que expone la  organización un riesgo financiero estructural impone una  opción radical: sea que los estados miembros acepten revisar en profundidad las reglas  financieras, bien  deben  aceptar la perspectiva muy real de un colapso financiero. 

Si la ONU se queda sin fondos, enfrentará una crisis financiera que afectará gravemente su capacidad para llevar a cabo programas de ayuda humanitaria y cumplir con sus mandatos esenciales. Los principales responsables de los problemas financieros son Estados Unidos y China, cuya deuda con la institución es muy grande, ya que el 42% de los recursos provienen de estos dos países.

Actualmente EEUU debe a la ONU más de cuatro mil millones de dólares. mientras el presidente Donald Trump señala que la organización es «dispensiosa». Washington no ha pagado millardos de dólares y está de salida de  docenas de sus programas e instituciones, incluso de la Organización Mundial de la Salud, para combatir lo que Trump definiera como política ineficiente. Di Washington no cumple con sus deuda en 2027 corre el riesgo de perder el derecho a voto en la Asamblea General.

Al mismo  tiempo, China no ha pagado aún a la ONU 455 millones de dólares que adeuda, agravando la crisis de liquidez, aun cuando Pekin se declara el prinicipal defensor de la ONU. Pagó a la organización 850 millones de  dólares durante la visita del canciller Wang Yi..

Consecuencias de la falta de fondos

Si la ONU se queda sin fondos, enfrentará una crisis financiera que afectará gravemente su capacidad para llevar a cabo programas de ayuda humanitaria y cumplir con sus mandatos esenciales.

  1. Reducción de programas de ayuda: La ONU ya ha comenzado a reducir drásticamente sus programas de asistencia, lo que significa que millones de personas en países en desarrollo podrían quedarse sin alimentos, medicamentos y vacunas. Esto afectará especialmente a las regiones más vulnerables del mundo .Seis crisis humanitarias dejan 23 millones de desplazados en la región ...
  2. Crisis humanitaria: La falta de financiamiento puede llevar a una crisis humanitaria sin precedentes, ya que las agencias de la ONU son fundamentales para proporcionar ayuda en situaciones de emergencia, como conflictos y desastres naturales. La reducción de fondos podría resultar en la incapacidad de responder adecuadamente a crisis en lugares como Sudán, Gaza y Ucrania.
  3. Reformas estructurales: Ante la falta de recursos, la ONU podría verse obligada a implementar reformas radicales, como la reubicación de sus oficinas de ciudades costosas como Nueva York y Ginebra a lugares más económicos como Nairobi, Kenia. Esto se haría con el fin de reducir costos operativos y mejorar la eficiencia
  4. Impacto en la credibilidad: La falta de liquidez y el incumplimiento de los compromisos financieros por parte de algunos estados miembros, especialmente Estados Unidos, pueden afectar la credibilidad de la ONU como organismo internacional. Esto podría llevar a una disminución de la confianza en su capacidad para actuar y coordinar esfuerzos globales

El año 2025 marcó una grave crisis para el multilateralismo que golpeó a Ginebra, la «capital de los derechos humanos y la ayuda humanitaria». Los severos recortes de donantes como Estados Unidos forzó a las agencias de la ONU a reducir presupuestos y plantillas. La cosmopolita ciudad, residencia de miles de diplomáticos y funcionarios internacionales, es testigo de la marcha de muchos de ellos a otros destinos con menor coste para sus agencias, mientras otros perdían su trabajo, en el mejor de los casos con bajas incentivadas o jubilaciones anticipadas

*Sociólogo  y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)