Argentina: Tras el incendio, preparan la entrega de tierras
Rubén Armendáriz
“Absolutamente descontrolado”. Esa es la definición más precisa para el incendio forestal que desde hace seis días arrasó con unas tres mil hectáreas de bosque nativo y pino invasor, además de una incalculable vida silvestre, en las localidades de El Hoyo y Epuyén, al noroeste de la provincia patagónica Chubut. Lo triste es que con los incendios, el gobierno libertario prepara el terreno legal para hacer negocios sobre tierra arrasada.
El fuego estalló por causas aun desconocidas el lunes 5 en el acceso al balneario Puerto Patriada, El Hoyo, sobre la costa noreste del Lago Epuyén, y rápidamente se dividió en cuatro brazos activos que amenazan a igual cantidad de barrios y parajes de la Comarca chubutense. El más grande y agresivo corre a velocidad e intensidad inédita por los faldeos norte y sur del monumental Cerro Pirque.
GreenPeace Argentina caracterizó la tragedia como un ecocidio. “Las altas temperaturas que sufrimos cada verano, las sequías extremas, las plantaciones de especies exóticas y otros factores -varios de ellos producto de la crisis climática- generan el ambiente perfecto para que ocurran incendios cada vez más frecuentes y más devastadores. Entre octubre de 2024 y marzo de 2025 tuvimos cifras récord de superficies quemadas en la Patagonia, cuadruplicando los veranos anteriores. Esto requiere un cambio urgente en las políticas forestales”, indicaron.
Funcionarios provinciales describen la situación como la peor tragedia ambiental en las últimas dos décadas, debido al impacto sobre la biodiversidad, la infraestructura y los medios de vida de las comunidades afectadas. El despliegue nacional también se extiende a incendios activos o controlados en Santa Cruz, Neuquén, Río Negro y la provincia de Buenos Aires.
Si bien hay otros fuegos en la Patagonia, como el que persiste imparable 150 kilómetros al sur en el Lago Menéndez, dentro del Parque Nacional los Alerces, el epicentro hoy está en Epuyén y El Hoyo.
Las temperaturas altas, los vientos intensos, la abundancia de material combustible y la tragedia de los pinares abandonados, todo sumado a la desidia y falta de prevención gubernamental en el marco de una sequía prolongada con inviernos sin nieve y escasas lluvias, dan forma a la tormenta perfecta que pretende convertir en un desierto gris de cenizas yermas a una de las regiones fértiles más hermosas de la Argentina. Como si el infierno hubiese emergido para devorarse el paraíso.
Hay evacuados, fuegos llegando a chacras, casas y escuelas, y otro riesgo de gravedad que se suma: las llamas se dirigen a una subestación eléctrica a la que llega el Sistema Interconectado Nacional. Si la alcanzan, y hacia allá va, será el colapso energético de la región.
El incendio de Puerto Patriada -localidad chubutense de El Hoyo- que llegó a Epuyén, sigue muy activo y el Servicio Provincial de Manejo del Fuego de Chubut (SPMF) alertó que el fuego podría volver a adoptar un comportamiento extremo e impredecible. Según datos oficiales preliminares, la provincia ya tiene cerca de 7 mil hectáreas de bosque incendiadas.
“El aumento en la intensidad del viento y la inestabilidad atmosférica prevé el desarrollo de grandes columnas convectivas que podrían favorecer la generación de vientos arrachados de direcciones variables y comportamiento impredecible del fuego”, resaltaron.
Este tipo de columnas que volvieron a verse hacia la tarde del viernes arrastran partículas incandescentes y hollín, y propagan el fuego erráticamente, aumentando los riesgos. Por esto, se espera que la situación empeore con respecto a los días anteriores. Durante la mañana del viernes, las brigadas no pudieron apoyarse en los medios aéreos por la escasa visibilidad.
Chubut es la provincia más afectada en esta temporada de incendios. Aunque la mayor parte del daño se encuentran en la zona de El Hoyo y Epuyén, en la sureña provincia también se está incendiado el Parque Nacional Los Alerces. La zona incendiada es conocida como El Turbio y lleva tres mil hectáreas consumidas, según el último informe. Otro foco –que se estima de mil hectáreas– avanzó hacia zona de los Lagos Verde y Rivadavia. Allí podría alcanzar a uno de los árboles más longevos del planeta, El Abuelo, que tiene aproximadamente 2.600 años.![]()
En Santa Cruz se encuentra activo otro foco en el Parque Nacional Los Glaciares, que arrasó con otras mil hectáreas. En este Parque sólo estan trabajando 56 brigadistas en la línea de fuego. De los 700 combatientes mínimos que se necesitarían para resguardar las áreas protegidas por la Nación, sólo están cubiertos 400 cargos. Según trabajadores de la Administración de Parques Nacionales, los brigadistas deben multitrabajar y tienen salarios bajos, sin relación al nivel de riesgo que corren en el combate del fuego.
Tierra arrasada y negocios
En diciembre del año pasado, el vocero presidencial Manuel Adorni ldijo que el gobnierno planea avanzar sobre la Ley de Tierras, la Ley de Bosques, la Ley de Manejo del Fuego y la Ley de Glaciares, en su plan de entrega de los bienes comunes a los grandes capitales. El cambio del uso productivo de la tierra luego de los incendios es lo que abre la puerta a todo tipo de negocios sobre territorio devastado: desarrollos inmobiliarios, forestales, turismo a gran escala y emprendimientos extractivistas.
La Ley de Bosques es hoy una de las pocas herramientas que desalientan los incendios intencionales para la especulación. No es casual entonces que el Gobierno busque flexibilizarla o vaciarla de contenido. En este marco, tampoco sorprende que no se destinen todos los recursos necesarios para apagar el fuego: el desfinanciamiento es funcional al negocio, señala la analista Lihuen Antonelli.
Con el dinero que el Estado destinó a la compra de aviones de guerra F-16, podrían haberse adquirido al menos 60 aviones hidrantes. Sin embargo, los programas de combate del fuego están desfinanciados y los brigadistas trabajan en muy condiciones precarias, añade.
Los dirigentes patagónicos exigen del gobierno todos los recursos necesarios para apagar los incendios y garantizar la reconstrucción de las pérdidas de cientos de familias, porque si desplazan a comunidades mapuche y a pobladores pobres es para liberar territorios que se entregan a multimillonarios y grandes grupos económicos. La eliminación de la Ley de Tierras es una pieza clave, ya que establece un tope del 15 % a la extranjerización de la tierra rural. Derogarla implica abrir de par en par la entrega de lagos patagónicos, acuíferos estratégicos, monte y bosque nativo, y hasta zonas de frontera.
Hoy, cerca del 5 % del territorio argentino —más de 13 millones de hectáreas— ya está en manos extranjeras, en su mayoría empresas y grupos económicos que no habitan en el país, pero sí se apropian y explotan nuestros bienes comunes naturales.

La derogación de la Ley de Tierras ya estaba incluida en un artículo del mega Decreto de N ecesidad y Urgencia DNU 70/23. Actualmente existe una cautelar judicial que declaró la inconstitucionalidad de ese artículo, pero esa medida vence en enero de 2026, dejando nuevamente el camino despejado para el avance del Gobierno. Dos puntos centrales ya están en agenda de sesiones extraordinarias del Senado, que comienzan el 10 de febrero: la reforma laboral y la modificación de la Ley de Glaciares.
No es casual que estos proyectos avancen juntos. Con la reforma laboral, el Gobierno busca quitarle a la clase trabajadora toda capacidad de organización y resistencia y entregar los bienes naturales a las potencias extranjeras sin oposición social. «Nos quieren más precarizados, más disciplinados y sin herramientas de lucha. Nos quieren esclavos y colonia de Estados Unidos. Frente a este plan, no alcanza con la denuncia, hace falta organización», señala Laizquierdadiario.
Sobre las cenizas de los incendios los libertarios quieren hacer negocios. Mientras el sur patagónico arde, la oposición intenta aprobar en el Congreso la Emergencia Ígnea, destinada a poner límite a la combinación oficial de negacionismo climático y juste del sistema de prevención y combate del fuego. El gobierno de Javier Milei presupuestó un 70 por ciento menos que en 2023 para este fin, pero, además, no ejecuta buena pate de lo previsto, denuncia la prensa.
*Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
