Derechos campesinos: triunfo histórico en la ONU/ Um triunfo histórico na ONU a favor dos direitos dos camponeses

 

Eduardo Camín|

El consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra acaba de adoptar la Declaración sobre los derechos de los campesinos y otros trabajadores rurales: una gran victoria para los campesinos y las organizaciones que los han apoyado durante 17 años. La Declaración fue adoptada por 33 votos, tres países votaron en contra y 11 se abstuvieron.

Un último paso -que se dará pronto- es la adopción de la Declaración sobre los derechos de los campesinos y otros trabajadores rurales por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York a finales de 2018..

Este triunfo es el resultado de un largo proceso de trabajo y de luchas del Centro Europeo-Tercer Mundo (Cetim) y de sus asociados entre los que se encuentra Vía Campesina, una organización que reúne a millones de agricultores de todo el mundo.

Los campesinos representan casi la mitad de la humanidad, pero en muchos países se le niegan sus derechos. Hambre, pobreza, expropiación, estos son algunos de los problemas que se enfrentan a diario. “Fueron los campesinos de la Vía Campesina quienes decidieron que los Estados debían reconocer sus derechos”, señala Henry Saragih en un libro sobre el tema que será publicado próximamente por el Cetim.

El trabajo del movimiento campesino internacional por el derecho a la tierra, el agua, las semillas y la soberanía alimentaria junto con la lucha por la reforma agraria popular, encarna en las organizaciones de La Vía Campesina uno de los símbolos de resistencia y lucha contrahegemónica más firme por parte de los movimientos sociales a escala global.  A la globalización de la miseria y la desigualdad, opone la internacionalización de la lucha y la esperanza.

Diego Monton – de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra, integrante de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo y representante regional  en el Grupo de Trabajo Intergubernamental para la Declaración-, señaló que “las organizaciones campesinas  estructuraron la resistencia desde los territorios locales, y articularon luchas nacionales ».

«La conformación de La Vía Campesina en 1994, permitió construir el carácter internacional de la resistencia, pero también de las propuestas, que se sintetizan en la Reforma Agraria integral, y la Agroecología para lograr la soberanía alimentaria”, añadió.

Diecisiete años de lucha

Resultado de imagen para vía campesinaEl proceso de lucha llevado adelante por la Vía Campesina para obtener el reconocimiento de sus derechos esenciales puede servir de ejemplo. Los delegados de los campesinos de los distintos países comenzaron por poner sobre el papel los artículos de la futura Declaración. Luego encontraron una entrada a Naciones Unidas con la ayuda solidaria del Cetim, organización con sede en Ginebra, reconocida como entidad consultiva por la ONU, convirtiendo en una interfaz entre la institución y los movimientos sociales.

En este sentido -explica Melik Ozden, Director del CETIM- que “los elementos clave de la Declaración, por nombrar algunos, son el derecho a la tierra y a los recursos naturales, el derecho a un ingreso y medios de producción decentes, el derecho a las semillas, el derecho a la seguridad social y, por supuesto, la soberanía alimentaria”

Este logro en realidad permitirá a las poblaciones afectadas hacer valer sus derechos específicos (como el derecho a las semillas) y participar en la toma de decisiones sobre agricultura, pesca, políticas agroalimentarias y cualquier asunto que afecte a sus comunidades.

Además, esta herramienta servirá de referencia para establecer programas y políticas en relación con los agricultores, ya sea para incorporar sus derechos en la legislación nacional o para negociar acuerdos comerciales internacionales.  Por último, será una herramienta importante para las instituciones y los defensores de los derechos humanos, y para cualquier entidad preocupada por el tema de los derechos de los campesinos.

No deberíamos nunca olvidar que los habitantes de la Tierra somos producto de la naturaleza, que nos ha dado, nos da, y nos dará siempre todo lo necesario.  La naturaleza ,inspirada por el cerebro y transformada por la mano del hombre, se resume en bosques y montes maravillosos, campos infinitos, mares y lagos transparentes, ríos y arroyos cristalinos; pan y materias primas para la industria; lugares incomparables para descansar , para nutrirse con esa naturaleza.

La naturaleza eleva al hombre, despierta su pensamiento e incita a la creación. Pero lamentablemente hay quienesResultado de imagen para vía campesina siguen contemplando la naturaleza con un enfoque puramente utilitario. Los bosques son para ellos materia prima, combustible, casas y muebles, los riachuelos, ríos y lagos solo son considerados como fuente de energía eléctrica, vías de transporte depósitos de agua para empresas industriales y lugar apropiado para arrojar aguas cloacales y desechos de la producción.

Demás esta decir que de ello no se desprende que la actividad científico-técnica del hombre sea de por si hostil a la naturaleza y deba cercenarse. Simplemente observamos que si la naturaleza es nuestro “cuerpo inorgánico” , hay que aprender a manejarlo con la habilidad para que trabaje en provecho del hombre y en vez de inferirle daño , cuidar de él, criarlo, robustecerlo y restaurarlo como si fuera nuestro propio cuerpo.

El hombre tiene ante sí la tarea de dirigir toda la biosfera del planeta como sistema único, y ningún Estado podrá lograrlo con sus propias fuerzas.

*Periodista uruguayo, miembro de la Asociación de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

VERSIÓN EN PORTUGUÉS

Um triunfo histórico na ONU a favor dos direitos dos camponeses

Por Eduardo Camín

O conselho de Direitos Humanos das Nações Unidas, em Genebra, acaba de adotar a Declaração Sobre os Direitos dos Camponeses e Outros Trabalhadores Rurais: uma grande vitória para os camponeses e para as organizações que os apoiaram durante 17 anos. O documento foi aprovado com 33 votos, 3 contrários e 11 abstenções.

Um último passo – que se dará em breve – é a adoção da Declaração pela Assembleia Geral das Nações Unidas (ONU), em Nova York, no final deste 2018.

Este triunfo é o resultado de um longo processo de trabalho e de lutas do Centro Europeu para o Terceiro Mundo (CETIM) e seus associados, entre os quais se encontra a Vía Campesina, uma organização que reúne milhões de agricultores de todo o mundo – e que é ligada no Brasil ao Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST).

Os camponeses representam quase a metade da humanidade, mas em muitos países seus direitos são negados. Fome, pobreza e desapropriações são alguns dos problemas que eles enfrentam em seu cotidiano. “Foram os camponeses da Vía Campesina que decidiram que os Estados deveriam reconhecer seus direitos”, afirma Henry Saragih em um livro sobre o tema, que será publicado em breve pelo CETIM.

O trabalho do movimento camponês internacional pelo direito à terra, à água, às sementes e à soberania alimentar, junto com a luta pela reforma agrária popular, encarna nas organizações ligadas à Vía Campesina um dos símbolos mais firmes de resistência e luta contra hegemônica dentro dos movimentos sociais a escala global, opondo a internacionalização da luta e da esperança à globalização da miséria e da desigualdade.

Diego Monton, da União de Trabalhadores Rurais Sem Terra, e também integrante da Coordenadora Latino-Americana de Organizações do Campo, representante regional do Grupo de Trabalho Intergovernamental para a Declaração, afirmou que “as organizações camponesas estruturaram a resistência dos territórios locais, e articularam lutas nacionais”.

“A conformação da Vía Campesina, em 1994, permitiu construir o carácter internacional da resistência, mas também das propostas que se sintetizam na reforma agrária integral e na agroecologia para alcançar a soberania alimentar”, acrescentou.

Os 17 anos de luta

O processo de luta impulsado pela Vía Campesina para obter o reconhecimento de seus direitos essenciais pode servir de exemplo. Os delegados dos camponeses de diferentes países começaram a colocar no papel os artigos da futura Declaração. Logo, encontraram uma abertura para debatê-la no âmbito das Nações Unidas, com a ajuda solidária do CETIM, organização com sede em Genebra, reconhecida pela ONU como entidade consultiva, o que a torna uma interface entre a instituição e os movimentos sociais.

Neste sentido, o diretor do CETIM, Melik Ozden, explica que os elementos cruciais da Declaração, para citar alguns, são o direito à terra e aos recursos naturais, o direito a uma renda e a meios de produção decentes, o direito às sementes, o direito à seguridade social e, evidentemente, à soberania alimentar”.

Esta conquista, na verdade, permitirá às populações afetadas fazer valer seus direitos específicos (como o direito às sementes) e participar na tomada de decisões sobre a agricultura, a pesca, as políticas agroalimentares e qualquer assunto que afete suas comunidades.

Ademais, esta ferramenta servirá de referência para estabelecer programas e políticas com relação aos agricultores, seja para incorporar seus direitos na legislação nacional ou para negociar acordos comerciais internacionais. Por último, será uma ferramenta importante para as instituições e os defensores dos direitos humanos, e para qualquer entidade preocupada pelo tema dos direitos dos camponeses.

Não deveríamos nunca esquecer que os habitantes da Terra são produto da natureza, que nos deu, nos dá e nos dará sempre tudo o que necessitamos. A natureza, inspirada pelo cérebro e transformada pela mão do homem, está conformada por bosques e montes maravilhosos, campos infinitos, mares e lagos transparentes, rios e ribeirões cristalinos, pão e matérias primas para a indústria, lugares incomparáveis para descansar, para se nutrir com essa natureza.

A natureza eleva o homem, desperta seu pensamento e incita a criação. Mas, lamentavelmente, há quem a siga contemplando com um olhar puramente utilitário. Para esses, os bosques são mera matéria prima, combustível, casas e móveis, os riachos, rios e lagos são considerados apenas fontes de energia elétrica, vias de transporte, depósitos aquáticos para os complexos industriais e lugar apropriado para jogar esgoto e dejetos da produção.

Não está demais dizer que isso não ignora que a atividade científico-técnica do homem tem sido em geral hostil para com a natureza, e deva ser repensada. Simplesmente observamos que a natureza é nosso “corpo inorgânico”, temos que aprender a cuidá-lo como se fosse nosso próprio corpo, para que trabalhe em proveito do homem, e não causar devastação, que depois afetará negativamente as nossas vidas.

O homem tem diante de si a tarefa de gerir toda a biosfera do planeta como sistema único, e nenhum Estado poderá cumprir essa tarefa somente com suas próprias forças.

Eduardo Camín é jornalista, membro da Associação de Correspondentes de Imprensa da ONU, redator-chefe internacional do Hebdolatino e analista associado ao Centro Latino-Americano de Análise Estratégica (CLAE)

*Publicado em estrategia.la | Tradução de Victor Farinelli

 

Deja una respuesta