El fenómeno del “Ejército de Lula” sacudió las redes sociales en Brasil
Un canal de WhatsApp del presidente pasó de 50 mil a casi 10 millones de seguidores en pocos meses. El auge del activismo digital del Partido de los Trabajadores desafió la hegemonía de la ultraderecha y provocó intentos judiciales para cerrarlo liderados por jueces vinculados a Flávio Bolsonaro.
Brasil vive horas de intoxicación informativa. El espacio digital está saturado de mensajes cruzados, denuncias filosas y contrainformación. Un metaverso donde el mundo virtual despierta reacciones hacia uno y otro candidato. Lula y Flavio Bolsonaro saben que en ese territorio resbaladizo con su lógica inmersiva se define buena parte de la subjetividad de las audiencias. Y la remontada del actual presidente en las encuestas es consecuencia – entre otras – del llamado “exército do Lula”, que no necesita traducción del portugués. Un movimiento que hace sinergia con las multitudes que el Partido de los Trabajadores y su máximo referente han convocado en todas las ciudades importantes del país.

Esa tropa de partidario0s del histórico líder del PT fue creada en abril pasado por el diputado federal André Janones (42 años, de Minas Gerais). Nació como una iniciativa muy módica, discreta, en relación al contexto de un país con 158,7 millones de potenciales electores, pero viró a fenómeno de las redes sociales en WhatsApp. Comenzó hace seis meses con 53 mil personas conectadas y hasta hoy creció a 9.418.904. Aumentó el 17.669,81 por ciento. Una locura.
Después de la primera vuelta del 5 octubre cuando tenía alrededor de un millón de seguidores, fue creciendo sin pausa. Lula apareció en vivo conversando con Janones más de una vez. El universo virtual pulveriza cualquier otra estadística. Brasil, país gigantesco – ocupa el quinto lugar por tamaño del mundo – tiene una tasa poblacional a la baja sostenida desde la década del 60, por citar solo un caso. Pasó del 2,89 % al 0,4 de la actualidad.
Pero pareciera que la realidad fuera otra, estimulada por un país interconectado. Brasil vive una paradoja demográfica y tecnológica: mientras que su tasa de crecimiento cayó a su mínimo histórico, el volumen y tiempo de consumo de sus audiencias digitales no para de subir. En las redes sociales, por momentos cloacales, donde demasiadas veces la política se torna banal, la extrema derecha tenía la iniciativa. Con su milicia virtual logró armar una telaraña de cuentas y perfiles falsos, granjas de bots y un ciberactivismo destinado a destruir reputaciones en el PT y el progresismo en general.
En su estadío superior, llegó a conformar lo que se conoció como el “Gabinete del odio” durante la presidencia de Jair Bolsonaro, hoy condenado y bajo prisión domiciliaria por golpista. Aquella estructura funcionó dentro del Palacio del Planalto, la sede del gobierno federal. De investigaciones judiciales posteriores se desprende que la coordinaba Carlos Bolsonaro, el segundo de los hijos mayores del expresidente.
El Ejército de Lula entorpeció esa lógica sistémica de la ultraderecha brasileña. El aumento de sus seguidores lo puso en la mira del Tribunal Superior Electoral (TSE), donde sus dos integrates más importantes, los ministros Kassio Nunes Marques y André Mendonça ocupan un lugar también en el Supremo Tribunal Federal (STF). Fueron nominados en su momento por Jair Bolsonaro.
Desde el PT, les atribuyen la intención de cerrar el canal de WhatsApp que creó Janones en las horas previas al segundo y último debate presidencial.
Según el periodista Leandro Demori del sitio de investigación The Intercept, los dos jueces participaron en conversaciones sobre un proyecto de resolución que contempla la suspensión de canales políticos de WhatsApp con más de 200.000 seguidores. La restricción planificada afectaría durante las 48 horas previas a la votación y se mantendría vigente hasta un día después del cierre de los comicios.
En un comunicado oficial, el diputado Janones arengó a los seguidores del Ejército de Lula: “La única manera de evitar el cierre del canal es denunciándolo masivamente, haciendo que nuestro grito de indignación llegue a todos los rincones del país de forma frenética, sin atacar a nadie, sino denunciando lo que está a punto de suceder”. La presentación que motivó el pedido de cierre provino de sectores afines a Flavio Bolsonaro bajo el argumento de que el canal distribuía informaciones falsas.
El juez Nunes Marques hizo lugar a la suspensión del canal, pero en la velada guerra judicial que existe entre los ministros del STF, algunos nombrados por Bolsonaro y otros que designó Lula, el Ejército virtual del presidente divide opiniones sobre su continuidad.
Mientras el pleno del TSE debía resolver la cuestión de fondo, uno de sus ministros, Floriano de Azevedo Marques, le prohibió al presidente de la corte, Nunes Marques, emitir nuevas decisiones individuales para suspender el canal de WhatsApp.
El primero de los magistrados había atendido un recurso presentado por la campaña de Lula da Silva. En la Argentina quizás no se comprenda la autonomía relativa de los jueces del TSE y el STF para experdirse sobre estos asuntos. En Brasil resuelven con frecuentes medidas unilaterales. Nuestra Corte Suprema se pronuncia en forma colegiada.
La guerra virtual se multiplica a medida que se acerca el desenlace electoral. ¿Es una sobrestimación de la estrategia de los dos sectores enfrentados? Tal vez. Pero el éxito real de Lula o Bolsonaro dependerá no solo de la capacidad de transformar los algoritmos en votos presenciales. Y está claro que en las estructuras territoriales, donde el PT y sus aliados reunieron millones de personas desde el Nordeste hasta el sur, desde Bahía a Porto Alegre, es donde en estas tres semanas de campaña recobró parte de su mística. Sus actos superaron con creces en concurrencia a los que organizó la oposición de extrema derecha.
* Docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la materia Taller de Expresión III. y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP) en la materia Comunicación, Deporte y Derechos Humanos. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la).