La derrota del progresismo en Brasil, un alerta para el continente

3

Aram Aharonian

La derrota del progresismo en la primera vuelta de las elecciones en Brasil se puede interpretar como la compuerta a una colonización en nuevas dimensiones de América Latina, incluyendo esta vez a Groenlandia y la Antártida (el patio trasero se ha expandido con Donald Trump), con el agravante de que el territorio am enaza con ser militarizado en términos superlativos, para ser usado como lugar de experimentación de la Inteligencia Artificial de la guerra.

La derrota electoral de Lula (en esta primera vuelta) se suma a las recientes del progresismo en Ecuador y Colombia. La campaña electoral brasileña estuvo marcada por la carencia de propuestas, con los principales problemas nacionales ausentes del debate y sustituidos por el miedo, los insultos y las noticias falsas. 

La tragedia venezolana, que puso en relieve la desaparición de las estructuras y normas del siglo XX, evidente desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, se sumó a la obsesión cincuentenaria ya de destruir la Revolución cubana, los golpes de Estado y las guerras sucias del siglo XX que asolaron por deçadas a los países latinoamericanos.

La región sigue conmocionada por la creciente injerencia de Estados Unidos, como demostró la intervención militar en Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y apropiarse del petróleo del mayor productor del mundo. A ello se suma la presión de Wahington también sobre Argentina y otros países para reducir la influencia china, los ataques a lanchas en el Caribe y en el Pacífico con la excusa del narcotráfico…

Apenas una excusa, porque el propio presidente Donald Trump indultó al exmandatario hondureño J. O. Hernández, sentenciado a 45 años de prisión por tráfico de toneladas de drogas: esta injerencia estadounidense va in crescendo.

Pero en Brasil, es el pueblo el que eligi a los Bolsonaro. pero no se puede olvidar que hay organización social/política, a través de las iglesias evangélicas financiadas desde Estados Unidos. Y hay una estrategia de comunicación, de desinformación, de manipulación, a través -sobre todo- de las redes sociales, donde funciona el poder multiplicador de los algoritmos.

Quizás sorprenda que los candidatos derrotados de la derecha en Brasil evitan pedir el voto para Bolsonaro en la segunda vuelta. Los descalificados, que suman el 8%, se declaran neutrales, pero es probable que buena parte de sus electores migren ahora hacia el bolsonarismo.

El suicidio del progresismo

El suicidio electoral del progresismo moderno reside en la adopción de un consenso estéril que cambió la promesa de igualdad material por la seducción del libre mercado, alimentando la ira de los olvidados que ahora corona a los líderes autoritarios, señala Fernando Nogueira da Costa, profesor titular del Instituto de Economía de la Unicamp.

La política del resentimiento dentro de la clase trabajadora es un concepto sociológico y político que describe el sentimiento de frustración, abandono e injusticia que perciben los trabajadores. Sienten la pérdida de su estatus económico, social y cultural. Este fenómeno se analiza para explicar el giro de ciertos sectores de la clase trabajadora tradicional hacia discursos populistas y de derecha, añade.

Los resultados electorales asaltaron los titulares de los grandes medios. El New York Times afirmó que la “disputa podría definir el futuro de América Latina” y citó el temor a la injerencia del gobierno de Trump en las elecciones brasileñas. “Un escándalo de corrupción generalizado que involucra a gran parte de la élite política y el poder judicial —incluido el propio Flávio Bolsonaro— disminuyó el entusiasmo de los votantes”, señaló el NYT, refiriéndose a la crisis del Banco Master. 

  “Los dos principales candidatos presentan planes opuestos para el futuro de la mayor democracia de América Latina. Las diferencias incluyen otorgar acceso preferencial a Estados Unidos en la exploración de elementos de tierras raras, proteger la Amazonía de la deforestación y distanciar las relaciones con China”, añade. 

También afirma que el resultado es una “victoria sorpresiva para un populista de derecha envueltoFlávio promete anistia e projeta volta do pai ao Planalto em 2027 en escándalos”. Y señala que el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, al igual que la izquierda en Estados Unidos, está desconectado de sus bases. El NYT también indica que el resultado de la primera vuelta en Brasil “podría reconfigurar la región y las relaciones con Washington”.

El periódico británico The Guardian afirmó que Flávio entra en la segunda vuelta como favorito y que también debería beneficiarse de la migración de votos de candidatos con menor representación.  «La ultraderecha brasileña tuvo un desempeño incluso mejor de lo esperado» y cita «una serie de políticos afines a Bolsonaro que ganaron elecciones al Congreso o a gobiernos estatales». 

Citando a aliados del gobierno de Lula, el periódico también calificó las elecciones brasileñas como «una batalla crucial en la lucha contra el movimiento de ultraderecha que hace menos de cuatro años sembró el caos en la capital, Brasilia», en referencia al intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023.

A 24 años de la primera batalla

2002 - El fin de la convertibilidad | Diario Publicable
2002: Lula y el fin de la convertibilidad

Ahora, ya octogenario, Lula se enfrentará a su mayor batalla electoral desde su primera elección en 2002. Tendrá que revertir la abstención de los votantes más pobres, recuperar los votos perdidos en todos los estados del noreste, mejorar su desempeño en São Paulo y Minas Gerais —donde fue derrotado— y competir por los votos otorgados en la primera vuelta a Renan Santos (Missão), Ronaldo Caiado (PSD) y Romeu Zema (Novo).

Cabe recordar que desde la redemocratización de Brasil en 1988, nunca hubo un cambio de resultado entre la primera y la segunda vuelta. Lula recibió el 45,1% de los votos en la primera vuelta y quedó por detrás de Flávio Bolsonaro, quien finalizó con el 47%. El resultado de Lula quedó muy por debajo del que obtuvo en la primera vuelta de las elecciones de 2022: el candidato del PT recibió 3,5 millones de votos menos que en aquellas elecciones.

La seguridad 

LA GRAVE INSEGURIDAD CIUDADANA EN BRASIL. – Asuntos PolicialesEl problema de la seguridad azota a los grandes centros urbanos. Una parte importante de sus territorios, especialmente donde viven las personas más pobres, ya ha caído en manos de narcotraficantes y/o milicias que apenas se distinguen entre sí, ya que todas extorsionan a las poblaciones bajo su control.  La corrupción, cuyo epicentro se encuentra en la capital Brasilia -llamada tambièn la «isla de la fantasía»- impregna cada rincón del país.

La gran mayoría de los votantes percibe a los candidatos como deshonestos. Un aventurero surge de la nada, funda un banco, soborna a líderes políticos, jueces supremos y empleados del Banco Central, saquea los ahorros de los jubilados y ahora se prepara para participar en un enorme encubrimiento que ya está en marcha.

¿De qué sirve hablar de soberanía nacional cuando las comunicaciones del país, incluidas las que permiten la información y el movimiento de las fuerzas armadas, están en manos de empresas trasnacionales? El país necesita una política científica y tecnológica a largo plazo, pero ningún candidato se ha comprometido con propuestas al respecto. 

No se debe olvidar que recientemente, varios generales se vieron involucrados en un complot golpista que casi destruyó la democracia, poniendo de manifiesto la razón de ser del bolsonarismo. La conspiración contó con apoyo en diversos ámbitos. Esto se debe a que las academias militares siguen formando oficiales imbuidos de ideas obsoletas de la Guerra Fría.

Mientras el mundo entra en una fase marcada por una multipolaridad profundamente inestable, que plantea nuevos desafíos, y en Estados Unidos la administración de Donald Trump anuncia que las Américas son su «área de influencia», nuestros cadetes siguen siendo hostigados por líderes de extrema derecha en la lucha contra el «enemigo interno».Quizás Brasil pasó de estar al borde del abismo a caer ya en él, señala Daniel Aarao Reis. ¿Existe algún plan para reconciliar a las Fuerzas Armadas con la democracia? ¿Para inculcar en los oficiales la noción republicana elemental de que son servidores públicos uniformados? se pregunta.

Hoy, en el medio de una ofensiva a fondo de la derecha más reaccionaria y dependiente, el progresismo, la izquierda, no sale de su laberinto, incapaz de rediseñar su camino, alejándose del rescate del pensamiento crítico y de la construcción de nuevas democracias desde abajo. La denunciología y el lloriqueo, que muchas veces confunden con resistencia, suenan más a derrotismo que a proyecto de futuro.

Los resultados de las elecciones brasileñas en todos los niveles de poder sitúan a la ultraderecha bolsonarista a la cabeza de la política nacional. La segunda vuelta el 25 de octubre será a todo o nada.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)