Conquistar Chile: Geopolítica del Cono Sur

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Fernando Ayala

“Chile es una daga apuntando al corazón de la Antártica”. Henry Kissinger al entonces Canciller chileno, Gabriel Valdés.Washington,junio 1969.
«Deberías conquistar Chile, así tendrías ambos océanos». Donald Trump en conversación con Mauricio Macri, Buenos Aires, Noviembre 2018.

 

El Estrecho de Magallanes y la Antártica han pasado a ser parte del escenario geopolítico en una época en que el debilitamiento del derecho internacional crece con el rompimiento de tratados y violaciones territoriales por parte de Rusia, Estados Unidos e Israel. Así como se han pulverizado los tratados comerciales entre países amigos y vecinos, se viola también la Carta de Naciones Unidas y nada asegura que los tratados de límites van a ser siempre respetados.

Magallanes, el estrecho de la discordia que vuelve a activarse

El Estrecho de Magallanes fue descubierto por el portugués Hernando de Magallanes en 1521 quien ingresó con su naves por el Atlántico, por la boca oriental hasta encontrar el océano Pacífico.  En 1843 la naciente república de Chile tomó posesión del Estrecho de Magallanes estableciendo un pequeño puesto militar bautizado como Fuerte Bulnes,con el cual resguardóy aseguró su soberanía.  La consolidación de la independencia en Argentina y Chile, así como en otros paísessudamericanos, dio origen a negociaciones y disputas para establecer los límites territoriales.

Chile enfrentó la Guerra del Pacífico (1879-1884) contra Bolivia y Perú.  En medio del conflicto Argentina presionó a Chile para sellar los límites de una frontera que se extiende 5.308 kilómetros a lo largo de los Andes.  Así se dio origen al Tratado de Límites de 1881 entre ambos países que dividió laPatagonia, quedando un 76% para Argentina y un 24% para Chile. En la isla de Tierra del Fuego, Argentina quedó con el 38,6% y Chile con el 61,4%. El tratado estableció la perpetuidad de la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes para Chile y su completa desmilitarización.

El tratado de 1881 cerró una disputa que se arrastraba largamente entre argentinos y chilenos que los tuvieron al borde de un enfrentamiento cuando Chile tenía sus fuerzas comprometidas en la guerra en el norte. La diplomacia hizo su trabajo y se evitó el conflicto.  Además se estableció un protocolo adicional con el principio bioceánico: Argentina en el Atlántico y Chile en el Pacífico. Sin embargo, rápidamente comenzaron las interpretaciones del tratado y se inició una carrera armamentista entre ambos países en el plano naval principalmente y que fue resueltaen los llamados Pactos de Mayo de 1902, donde se estableció un equilibrio de poder y se resolvió que las controversias fronterizas serían resueltas por la corona británica.

Otras disputas y escaramuzas diplomáticas ocurrieron en el siglo XX, siendo la más grave la que tuvo a ambos países a punto de una guerra en 1978, al no reconocer Argentina el fallo de 1977 de la corona británica sobre tres islas ubicadas en el canal Beagle -Picton, Nueva y Lennox- que se abre al océano Atlántico y que  fueron asignadas a Chile. Finalmente la disputa se saldó con la mediación del Vaticano y del Papa Juan Pablo II, ocasión que se firmó el Tratado de Paz y Amistad de 1984 ratificando la pertenencia a Chile de las tres islas así como la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes.

Hoy nuevamente se han agitado las aguas por declaraciones de altos mandos argentinospretendiendo cuestionar la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes, que en la disputa geopolítica global,  junto a la Antártica, están en la mirada de las grandes potencias. Esto solo alimenta a los sectores nacionalistas y militaristas existentes en ambos países.  En un ya lejano encuentro en Washington en 1969, entre el secretario de Estado, Henry Kissinger, y su homólogo chileno, Gabriel Valdés, el primero señaló con una mirada geopolítica, que Chile caía como una daga sobre la Antártica, lo que se ha prestado para diversas interpretaciones.

En su primer gobierno, el presidente Donald Trump, reunido con su colega Mauricio Macri en Buenos Aires, narrada por este último, cuenta que al observar el mapa de Argentina Trump preguntó por esa franja occidental, a lo cual respondió que era Chile.  Entonces le dijo; “deberías conquistar Chile…”

Es posible que en la mirada de Trump, basada en el poder y la fuerza, tal como desea ocupar Groenlandia, Canadá, Panamá o el Estrecho de Ormuz, vea en Argentina un país grande y un incondicional aliado en el actual presidente Javier Milei que le daría más confianza para sus objetivos geopolíticos de control no solo del Estrecho sino también del Mar de Hoces -llamado así en honor al primer navegante español que lo cruzó o Paso de Drake como lo bautizaron los ingleses- que conecta ambos océanos. La mirada larga está en la Antártica, continente de 14 millones de kms2, virgen en la explotación de recursos y regido por el Tratado Antártico desde 1961, que mantiene congeladas las reclamaciones territoriales. Argentina fue el primer país en establecer una base permanente en la Antártica, en1904, Las Orcadas y Chile lo hizo en 1947. Geografía en la Antártida - Geografía Universal

Hoy ambos mantienen bases científicas permanentes al igual que otros 30 países.Argentina y Chile reclaman soberanía así como lo hacen el Reino Unido, Francia, Nueva Zelanda, Noruega y Australia. Las pretensiones de Argentina son de 1.4 millones de kms2, de Chile 1.2 y del Reino Unido de 1.7 millones de kms2. Las reclamaciones de Argentina, Chile y el Reino Unido se sobreponen lo que complica las cosas.  Londres reclama la totalidad de la superficie argentina y más de la mitad chilena.  Buenos Aires y Santiago se superponen en sus reclamos, pretendiendo el primero el 52% de la superficie reclamada por Chile.

Ambos países llevan un carrera de visitas presidenciales al continente antártico, como actos de soberanía, que esperan utilizar si un día se reclaman derechos ante un tribunal.Ningún jefe de gobierno británico ha visitado la Antártica y han designado a la totalidad de la superficie reclamada,Territorio Antártico Británico y a una porción menor, Tierra de Isabel II.  Estados Unidos y Rusia, al momento de la fima del Tratado Antártico, hicieron reserva del reclamo de soberanía, mientras que China adhirió en 1983 y estableció su primera base en 1985.

El actual Tratado Antártico ha sido un ejemplo de multilateralismo y respeto al derecho internacional no permitiendo la militarización ni la explotación de sus recursos naturales.  ¿Se irá a mantener así?  Su revisión está prevista para el año 2048 y hoy es muy difícil de prever cómo será la discusión sobre los reclamos de soberanía en un continente que contiene el 70% de las reservas de agua dulce y todos los minerales más codiciados junto con otros por descubrir.

Países como Argentina y Chile debieran acercar posiciones si desean tener alguna posibilidad de reclamar derechos en el territorio antártico.La creación de una base científica conjunta en el continente helado sería una gran señal de amistad que honraría una historia de cooperación iniciada junto a las luchas por la independencia.  Dos países con la tercera frontera más larga del mundo y que desde su existencia como repúblicas, hace ya más de 200 año nunca, nunca han tenido una guerra, es un patrimonio que debiera cuidarse y cerrar la puerta a sectores chovinistas y militaristas existentes en ambos lados de la cordillera.La Antártida para turistas – forumnatura

Las guerras, además de muerte y destrucción, dejan heridas y cicatrices a las próximas generaciones. Las palabras del presidente Trump referidas a “conquistar Chile”, seguramente han encendido la imaginación de sectores nacionalistas y se suma a las exigencias del gobierno de Estados Unidos a que se tripliqueel gasto militar en una región cuya última guerra fue en 1982, entre Argentina y el Reino Unidos por las islas Malvinas.

La renovación de material militar es una obligación de los gobiernos con el propósito de mantener el poder de disuasión y la seguridad nacional. De ahí a iniciar una carrera armamentista, como conocimos en el pasado, sería un  despropósito ajeno a las realidades de dos países que deben concentrar sus esfuerzos en la integración y la cooperación, donde existe un amplio campo de intereses comunes.

La disputa por el extremo sur del continente demuestra que ya no estamos en una sombra geoestratégica como en los años a los que se refirió Kissinger. Hoy los intereses de las potencias apuntan al control del Estrecho de Magallanes, al Mar de Hoces y la Antártica. La doctrina del presidente Trump recuerda la máxima atribuida a Napoleón respecto a que los tratados se respetan mientras no afecten mis intereses. Estamos solo en los inicios de esta disputa que debiera ser ajena a países como Chile y Argentina que deben aunar esfuerzos para resguardar el interés nacional, mantener su soberanía, independencia y dignidad.

 

* Embajador, economista de la Universidad de Zagreb, Croacia, y Máster en Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile. Ex Subdirector de asuntos estratégicos de la Universidad de Chile y ex Subsecretario de Defensa..