Venezuela: «somos un país administrado por una potencia ocupante»

Elías Jaua, vicepresidente de Chàvez, y la actualidad venezolana

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Marcos Salgado 

Elías Jaua, cercano colaborador del comandante Hugo Chávez, su vicepresidente ejecutivo y canciller, describe la actual coyuntura venezolana como una de las más graves de la historia republicana y del proceso bolivariano. En esta entrevista exclusiva para Hispantv, sostiene que tras la intervención militar estadounidense del 3 de enero pasado Venezuela perdió su capacidad plena de decisión política, económica y financiera. Aunque considera que el Gobierno optó por una respuesta prudente ante una superioridad militar que estimó imposible de enfrentar, cuestiona que no se hubieran buscado antes salidas políticas internas para evitar ese desenlace.

Jaua afirma que la Revolución Bolivariana no puede darse por terminada porque trasciende a los gobiernos y persiste como conciencia política, identidad cultural y organización popular. Pero reconoce descontento y desconcierto dentro de sectores chavistas frente a lo que interpreta como una pérdida de independencia nacional, especialmente por los anuncios sobre un acuerdo petrolero con Estados Unidos. Advierte que ese entendimiento carece de transparencia, podría vulnerar la Constitución y estaría afectado por haber sido negociado bajo condiciones de coacción.

El exvicepresidente -en entrevista con HispanTV- también rechazó cualquier acercamiento diplomático con Israel mientras continúe la ofensiva contra Gaza, y reclama una posición de solidaridad con Irán, nación que recuerda como aliado de Venezuela durante años de sanciones y aislamiento. Al evocar a Chávez, Jaua destaca su coherencia entre discurso y acción, su compromiso con la soberanía, la participación popular y el cumplimiento de la palabra dada; plantea esas cualidades como una referencia indispensable para enfrentar la crisis actual.

-Usted ocupó cargos centrales durante la primera etapa de la Revolución Bolivariana, un proceso político que hoy está en un momento que muchos califican de crítico, no sabemos si podemos hablar de que es el peor momento porque este proceso ha pasado por momentos muy complicados, comenzando con la muerte del comandante Chávez, ¿cómo lo califica usted este momento político de Venezuela?

– Bueno, uno de los más complejos y aciagos no sólo de la historia de la Revolución Bolivariana sino de nuestra condición de República, de nuestra historia nacional. Hemos sido ocupados militarmente y a partir del ataque cobarde del 3 de enero que facilitó el secuestro del presidente de la República en funciones y de su esposa y a partir de allí Venezuela ha sido sometida como nunca antes había sido sometida a una situación de administración política, económica y financiera que está determinando la vida nacional, la vida económica, la vida política, la vida social del país, mucho más allá de las decisiones que podamos tomar los propios venezolanos y venezolanas sino como parte de la ejecución de un plan establecido por la administración de Donald Trump, manera que Venezuela hoy ha perdido su condición de república y eso es un hecho muy grave en nuestra historia.

– ¿Se puede decir que se terminó la revolución bolivariana?

– Mira, la revolución no es un gobierno, ni siquiera un estado, la revolución es la conciencia de un pueblo, yo creo que eso no se ha perdido. Uno por donde quiera escucha, siente el clamor de una base patriótica indignada frente a esta situación y dispuesta a organizarse en función de emprender una lucha por la recuperación de la independencia nacional de manera que mientras haya pueblo consciente, pueblo patriota, la revolución está viva.

Se habla mucho desde afuera de este momento político de Venezuela, hay quienes han trazado líneas rojas, pensando en cierta intelectualidad europea, sudamericana, fuera de Venezuela, diciendo yo trazo una línea roja, ya no tengo nada que ver con esto, hablan de traición, incluso al mismo presidente Nicolás Maduro en los hechos del 3 de enero, ¿cómo valora usted esos hechos en particular y si hay líneas rojas, por dónde pasarían? Mira, el 3 de enero habría que evaluarlo incluso antes del 3 de enero, pero vamos a concentrarnos en ese día y a la información oficial de la cual disponemos, ¿no?

Ante el ataque militar y el secuestro del jefe de Estado en funciones, el ocupante, el agresor militar se comunica con la dirección del gobierno y lo amenaza y el gobierno decide no responder frente a la amenaza de un ataque superior, ¿no? Entonces creo que estamos ante una derrota militar asumida por el gobierno venezolano y a partir de allí la aceptación de unas condiciones bajo la coacción, unas condiciones políticas y económicas que explican las cosas que hemos visto en los últimos meses, ¿no? Sin que uno las comparta, pero las explica, ¿no?

Ahora, en ese punto, ¿fue una decisión correcta? Digo, con todo lo provisorio del caso, ¿no? ¿No activar una defensa? Hay muchos que lo critican, insisto, desde fuera del país muchas veces, diciendo que se tendría que haber generado algún tipo de respuesta militar, digamos. ¿O la superioridad de ese momento hacía que haya sido una decisión de alguna manera cauta aceptar que había una superioridad militar demasiado importante como para responder?

– Pero lo que me refería anteriormente, se supone que el alto mando político y militar del gobierno venezolano tenía que saber con anterioridad la superioridad militar del gobierno de los Estados Unidos, ¿no? Y si no estábamos en capacidad de responder militarmente a una agresión de esa magnitud, debieron haberse hecho esfuerzos mayores por buscar un acuerdo político, una solución política a la situación. Puestos en esa madrugada del 3 de enero, la valoración que según explica el gobierno hace en ese momento es que no tiene la capacidad de responder a lo que tiene encima, bueno, parece una decisión prudente y responsable con la vida de la población venezolana. Pero el asunto que debería ser explicado con mayor profundidad es por qué llegamos a esa situación del 3 de enero.

¿Y usted qué respuesta le daría? ¿Cuál es su valoración de por qué se llega a ese momento en el cual se genera esta situación? Porque especulaciones había muchas, yo me cuento entre los que no creían que Estados Unidos podía hacer operación de esas características. Sin embargo, lo hicieron y mostraron una superioridad. ¿Por qué se llega a ese a ese punto de quiebre?

– Bueno, aunque suena siempre odioso decir que uno, yo era de los que estaba absolutamente convencido que la agresión militar se iba a producir, ¿no? Efectivamente y especialmente después de que se decreta la exclusión aérea en los primeros días de diciembre era absolutamente probable o bastante probable que se produjera un ataque militar de cualquier característica, ¿no? Pero yo creo que el problema en primer lugar viene de la responsabilidad de los sectores extremistas de la oposición que desde el año 2002 propiciaron, facilitaron, convocaron, pidieron, clamaron por esa intervención militar y especialmente en los últimos años, pues es público y notorio cómo declaraban abiertamente solicitando la intervención militar.

Entonces hay la solicitud de actores nacionales de una intervención extranjera, pero también creo que en algún punto del momento los dirigentes del gobierno también comenzaron a colocar la resolución de un conflicto interno en manos del gobierno de los Estados Unidos. Yo creo que eso fue un error importante, ¿no? Especialmente con un personaje como Donald Trump y su plutocracia que no se caracterizan por ser precisamente gente con honor, con palabra de honor, con compromiso, con los acuerdos.

Entonces creo que la apuesta de unos y otros a que la resolución de un conflicto que debimos haber resuelto los venezolanos y las venezolanas. Debimos haber demostrado voluntad política y capacidad política sobre todos los dirigentes relevantes de los distintos sectores, de buscar una salida política en Venezuela, ocasionó la injerencia, la interferencia, la penetración. Le abrimos la puerta a una élite que no tiene ningunos límites, como lo está demostrando.

– Y se puede decir que hoy hay un quiebre definitivo dentro del chavismo, considerando el chavismo, bueno, todo, ¿no? Del Partido Socialista Unido de Venezuela, otros sectores, el gran pueblo patriótico. ¿Hay un quiebre? ¿Hay un momento irreconciliable entre sectores que en otro momento estaban con un lineamiento común?

– El chavismo es una identidad política cultural en Venezuela, que va más allá de las organizaciones, del Partido Comujnista de Venezuela, del gran pueblo patriótico. Es una amplia gama de la población, de sectores, campesinos, obreros, movimientos sociales, comuneros y comuneras que se identifican con el programa de la Revolución Bolivariana que Hugo Chávez convocó, presentó, desarrolló y ejecutó en la primera década de este siglo XXI.

De manera que en esa amplia base que se identifica con los principios y con el programa de Hugo Chávez, hay un gran descontento y hay un gran desconcierto respecto a una situación que es totalmente contraria a uno de los principios fundamentales de la Revolución Bolivariana, que es la independencia, la soberanía absoluta de la nación. Desde el principio, el primer programa de la Revolución Bolivariana, después del Libro Azul, que es un documento interno de los cuarteles, del movimiento militar dentro de los cuarteles. Es la agenda alternativa bolivariana y hay un tema central, es la lucha contra la desnacionalización por la recuperación de la independencia y por la recuperación de la soberanía petrolera.

Algo que hoy hemos perdido y obviamente que no puede ser compartido por amplios sectores En ese tema quería detenerme. Por estas horas que estamos grabando la entrevista está en Caracas el secretario de Energía de los Estados Unidos. Ya se ha hablado y se ha anunciado distintos elementos de un acuerdo petrolero que se ha presentado de lado y lado, del lado del gobierno venezolano, en el lado de la Casa Blanca como histórico, pero que habla de una enorme porción de las reservas petroleras venezolanas, que son las más importantes del mundo, que quedarían en manos de una empresa de los Estados Unidos o disponibles para los Estados Unidos.

– ¿Cómo valora usted ese acuerdo en particular? En primer lugar es muy difícil valorarlo porque no hay un documento y un texto sobre ese acuerdo, pero sin embargo hay aspectos generales de lo que se ha anunciado que sí pueden ser valorados.

– En primer lugar hay que dudar del libre consentimiento del estado venezolano para llegar a ese acuerdo dado que somos un país ocupado militarmente, que somos un país administrado económico y políticamente por la potencia ocupante. Ese es el primer principio. ¿Puede un país ocupado y sometido a una condición de tutela llegar a un acuerdo en igualdad de condiciones con la potencia ocupante? Primera pregunta. Segundo, los aspectos constitucionales. La actividad petrolera según nuestra Constitución, artículo 303, es una reserva exclusiva del estado venezolano en función de los intereses nacionales.

Es decir, la administración de la actividad petrolera en Venezuela es nacional, por lo tanto no pueden ser administradas unos campos petroleros por una empresa privada, además asociada en un 35 por ciento con el Departamento de Guerra de un país extranjero, en este caso de los Estados Unidos, que además es el país ocupante en Venezuela en este momento. Eso es de suma gravedad, de suma gravedad. O sea, la Constitución permite la asociación del estado con empresas privadas, estatales, etcétera, pero que una empresa privada asociada con el ejército de otro país explote casi que el 20 por ciento de las reservas que pueden ser explotadas.

¿Qué quiere decir algo? De los 300 mil millones de barriles de las reservas, no todas pueden ser explotadas en este momento, en este tiempo histórico, de manera líquida, de manera fácil. Están allí, pero no hay tecnología en este momento para extraer. Entonces seguramente les han dado los pozos donde es posible en este momento extraerlas.

Hay una violación a ese principio. Dos, cualquier acuerdo internacional tiene que ser aprobado por la Asamblea Nacional. No solo un acuerdo de apoyo como se aprobó. El documento, el texto, tiene que ser conocido, debatido y aprobado por los diputados y diputadas de la Asamblea Nacional y mucho más allá por el país, porque se está haciendo un cambio de modelo de la gestión nacional de petróleo que desde hace 50 años ejerce el Estado venezolano, desde 1976, o ejercía, a una de explotación privada con asociación con un ejército extranjero. Esa es la gravedad de lo que estamos hablando. Todo esto nos conlleva a decir que este acuerdo, más que discutir si es beneficioso o no, porque hay una nebulosa de información.

Una cosa dice Donald Trump, otra dice la encargada de la presidencia en Venezuela, la doctora Delcy Rodríguez, otra dice Marco Rubio, otra dice el acta informativa del gobierno de los Estados Unidos, donde además las disputas van a ser resueltas en tribunales norteamericanos, estadounidenses. Violatorio de la Constitución. La diferencia de acuerdos internacionales deben ser dirimidas en tribunales nacionales de la República por donde usted los vea.

Es una violación a nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Pero además de eso, pero además de eso, es nulo de toda nulidad, porque ha sido hecho, está viciado en nulidad, porque ha sido hecho bajo coacción. Y la Convención de Viena sobre el Tratado de 1969 de Naciones Unidas, en su artículo 72, dice que será viciado desde su origen todo acuerdo o tratado que sea firmado bajo coacción o amenaza del uso de la fuerza o uso de la fuerza.

Y eso es lo que ha ocurrido en Venezuela con este acuerdo. De manera que desde cualquier lego jurídico puede concluir que estos acuerdos son nulos de toda nulidad.

Hugo Chávez calls Israel's Gaza war 'genocide' - CSMonitor.com
Chévez calificó de genocidio la operación israelí en Gaza

– Hay otro tema que preocupa y que ha generado incluso, se percibe una cierta perplejidad o hasta enojo y rechazo del chavismo, de sectores del chavismo, que tiene que ver con este acercamiento de alguna manera con Israel. En pleno momento, además, en donde Israel sigue desplegando un homicidio continuado en Gaza. Un acercamiento que no está claro cómo se daría. Se habla de relaciones consulares, pero se recuerda de algún tipo de restablecimiento de relaciones consulares con el Estado de Israel. Y se recuerda mucho, quienes adversan esta posibilidad, a la decisión que tomó en su momento el comandante Chávez. Quien cortó relaciones con Israel, no por un conflicto directo entre Israel y Venezuela, sino específicamente por una operación de exterminio, entre muchas otras que realizó Israel en las últimas décadas sobre sobre el pueblo palestino. ¿Cómo valora usted este acercamiento y esa reacción también que  genera en contra?

– La Venezuela es una nación con una vocación de solidaridad con los pueblos que luchan. Amante de la paz, defensora de los principios fundamentales de los derechos humanos fundamentales. Por eso se tomó la decisión en su momento de no mantener relaciones con un Estado, con un gobierno que estaba cometiendo un genocidio continuado, pero que además en los últimos dos años ha sido ya de manera abierta, evidente, uno de los peores genocidios, además transmitidos en vivo, conocidos, a diferencia de los anteriores que hemos visto en la humanidad. Por lo tanto es contrario al espíritu de esta nación mantener relaciones con un gobierno que esté cometiendo un genocidio de la magnitud, de la gravedad, de la crueldad, aunque sea redundante.

No hay genocidio que no sea cruel, pero hay que como precisarlo porque es cruel lo que se le está haciendo al pueblo palestino, a sus niños, a sus niñas, a sus mujeres. De manera que, por supuesto, que siendo el chavismo una fuerza revolucionaria, una fuerza solidaria con la lucha del pueblo en el mundo ha generado un descontento que hemos visto en manifestaciones, en artículos, en opiniones. De verdad que sería absolutamente vergonzoso para la historia de una nación amante de la paz como Venezuela establecer en este momento relaciones con un gobierno que está cometiendo un genocidio.

También hemos visto en las últimas semanas cómo se generó una suerte de cortocircuito diplomático con Irán. El gobierno venezolano llamó al embajador iraní en Venezuela con una nota de queja por declaraciones del canciller iraní. ¿Cómo valora usted eso? ¿Podría decirse que es una decisión del gobierno encargado, de la presidenta, o se trata de algo que está de alguna manera impuesto? Teniendo en cuenta además que también hubo una reacción distante, por llamarlo de una manera amable, cuando comenzó el ataque no justificado de los Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero último.

– Nosotros los que consideramos y valoramos a Irán como un país que nos tendió la mano en los momentos más difíciles del bloqueo, del asedio, del sabotaje económico desarrollado por los Estados Unidos, que ahora pretenden, como decía el señor Marco Rubio en una entrevista ayer, que ellos van a recuperar a Venezuela después que la destruyeron. Subieron sus capacidades económicas a lo largo de las últimas dos décadas. Es como que alguien te corte las piernas y después venga a darte una silla de rueda y tú tengas que agradecerle.

CON CHÁVEZ HASTA SIEMPRE – RESOLVER
Chávez y Jaua

Pero en esos momentos de mayor agresión, de mayor ataque, de aislamiento total de Venezuela, Irán estuvo con nosotros en el suministro de combustible, en el suministro de alimentos, en la denuncia internacional contra la agresión. Por eso lo menos que uno espera es que haya desde el gobierno venezolano una solidaridad correspondiente con el pueblo de Irán, que está siendo agredido de manera desproporcionada, también injustificada, como hemos sido agredidos nosotros y que ustedes tienen, han tenido, Irán ha tenido la capacidad de defenderse y eso es un derecho consagrado en las Naciones Unidas, el derecho a defenderse frente a una agresión injustificada, de manera que esos principios deberían ser respetados y deberían ser valorados desde el estado venezolano.

– Usted trabajó mucho con el comandante Chávez, fue su vicepresidente, incluso en un periodo estuvo en la mesa chica, por llamarlo de alguna manera, del último momento, de los últimos años del comandante Chávez, lo conoció bien, a eso me refiero. ¿Cómo lo recuerda y qué sería necesario de Chávez, o recordar o de Chávez, en este momento político en Venezuela?

– La coherencia, el ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se postula y lo que se concreta, entre la responsabilidad de convocar a un pueblo para una tarea y mantener esa línea, en consecuencia con el sacrificio, con el esfuerzo que ha hecho el pueblo venezolano para recuperar su soberanía, su independencia, como lo había logrado hasta el 3 de enero de este año. De manera que yo hoy más que nunca traería de Chávez la coherencia, la responsabilidad ante un pueblo, la vergüenza ante un pueblo.

Y de Chávez, recuerdo eso, casi 20 años que estuve trabajando con él de cerca, no solo fueron los últimos años, en el 1995 comencé yo a trabajar con el comandante Hugo Chávez, así, en la mesa chiquita, como usted dice, y son tantos, tantos los recuerdos, pero diría eso hoy como relevante, un hombre empeñado en cumplir su palabra, en honrar su palabra con el pueblo.

Si Chávez decía constituyente, era porque íbamos a constituyente, y si Chávez decía referéndum, revocatorio, y si pierdo, pierdo, y si gano, gano, es porque así iba a ser. Si Chávez a partir de 2016 dijo, necesitamos transitar un rumbo al socialismo, porque dentro del capitalismo no podremos superar ni la pobreza, ni el subdesarrollo, ni lograr la plena independencia, era porque lo iba a hacer. Entonces, de manera que hoy, tú me pides que recuerde, recuerdo un hombre absolutamente decidido a honrar su palabra con el pueblo.

Entrevista Completa: https://www.hispantv.com/showepisode/entrevista-exclusiva-/elias-jaua/70632