Record de inmigrantes detenidos en EEUU: 50 mil en julio
Es la cifra más alta en el segundo gobierno de Trump
Benerly Fanon-Clay
La estrategia de arrestos ha cambiado de operativos de alto perfil en grandes ciudades a detenciones más dispersas y menos visibles, pero igualmente disruptivas para las comunidades migrantes. ICE amplió las detenciones con controles de tráfico y apoyo de policías locales, mientras redujo la exposición pública de sus operativos migratorios. Uno de los cambios más importantes ha sido la creciente colaboración entre ICE y agencias policiales estatales y locales. En julio, aproximadamente 6,500 arrestos, equivalentes al 13% del total, fueron realizados por departamentos de policía que colaboran con las autoridades migratorias federales.
Los datos muestran que el gobierno sigue impulsando su agenda de deportaciones masivas, pese a un cambio de enfoque a principios de este año: pasó de operativos de alto perfil en grandes ciudades a arrestos más discretos.Las cifras, obtenidas por el Deportation Data Project de la Universidad de California en Berkeley y UCLA mediante información proporcionada por ICE, reflejan que la administración federal continúa impulsando su política de deportaciones masivas, aunque con tácticas menos visibles que las redadas de alto perfil realizadas a principios de año en grandes ciudades estadounidenses.
“Cambiaron las tácticas y, en todo caso, están siendo más efectivos”, afirmó Mark Krikorian, director del Center for Immigration Studies, organización que promueve mayores restricciones migratorias.
La cifra de 49 mil 571 arrestos en julio representa un salto de 15 por ciento frente a los 43 mil 21 del mes anterior y un incremento de 70 por ciento respecto de los 29 mil 241 de febrero tras las ofensivas en Minesota, según datos gubernamentales que el ICE proporcionó al Deportation Data Project (Proyecto de Datos de Deportación) de la Universidad de California en Berkeley que fueron analizados por la agencia Ap.
Los arrestos migratorios del mes previo a la juramentación de Trump rondaban por encima de 8 mil, una cifra compuesta en gran medida por inmigrantes trasladados desde cárceles y prisiones municipales o estatales y entregados al ICE para expulsarlos del país. Durante el primer año de gobierno del republicano en su segundo mandato, las cifras empezaron a subir a medida que el gobierno flexibilizó las normas sobre dónde y a quién podía arrestar el ICE, e inyectó miles de millones de dólares a la agencia.
El número de arrestos saltó a más de 40 mil 177 en diciembre, según los datos que se obtuvieron mediante una demanda amparada en la Ley de Libertad de Información.
Tras las protestas y denuncias por las muertes de manifestantes en Minesota en enero, los arrestos comenzaron a caer hasta casi 30 mil en febrero. Después de mantenerse estancadas durante meses, las cifras subieron en junio a más de 43 mil y luego a poco más de 49 mil 500 en julio.
En este contexto, el Departamento de Justicia estadounidense presentó una demanda contra una nueva norma del tribunal municipal del condado de Franklin, en Columbus, Ohio, que impide a los funcionarios federales arrestar a extranjeros en el juzgado o sus inmediaciones, al acusar a los funcionarios locales de interferir ilegalmente con la aplicación de la ley federal y de obligar a los agentes del ICE a realizar detenciones en entornos potencialmente más riesgosos.
El problema radica en una norma del tribunal municipal del condado de Franklin que prohíbe los arrestos civiles en el juzgado a menos que los agentes cuenten con una orden judicial.
El Departamento de Justicia argumenta que la norma entra en conflicto con la ley federal de inmigración, la cual permite a los agentes del ICE, en ciertas circunstancias, realizar arrestos con órdenes administrativas o sin ninguna instrucción judicial.
La administración Trump suspendió las solicitudes de visa de inmigrante en todo el mundo para facilitar una “capacitación exhaustiva” para los funcionarios consulares, con el fin de descartar a las personas que se considera que probablemente necesiten asistencia estadounidense, publicó ayer el Financial Times. Los solicitantes de visa de inmigrante que tenían entrevistas programadas en las embajadas y consulados de Estados Unidos han recibido correos electrónicos informándoles que sus citas se estaban reprogramando y que recibirían una notificación posterior con una nueva fecha.
Aunque la administración Trump sostiene que las operaciones migratorias están enfocadas en personas que representan una amenaza para la seguridad pública, los datos de julio muestran una realidad más amplia. Más de la mitad de las personas arrestadas no habían sido condenadas por ningún delito ni enfrentaban cargos criminales al momento de su detención. Menos de una cuarta parte tenía alguna condena penal previa.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, prometió a principios de este año durante su audiencia de confirmación mantener al ICE fuera de los titulares, lo que sugería que la ofensiva podría adoptar un enfoque más moderado. Pero su gestión se ha visto empañada por varios tiroteos mortales de inmigrantes en encuentros con agentes del ICE. Y las cifras muestran que Mullin no se ha apartado de la visión del presidente Trump de deportaciones masivas.
Con Kristi Noem, la predecesora de Mullin, los operativos a menudo eran de alto perfil en ciudades demócratas específicas, incluidas Chicago, Los Ángeles y Minneapolis. Operativos a menudo encabezados por el exagente de la Patrulla Fronteriza Greg Bovino se difundían en redes sociales en videos que mostraban a agentes saliendo de furgonetas en movimiento para perseguir a personas o descendiendo en rappel desde helicópteros hasta los techos de edificios de apartamentos.
El aumento de los arrestos se produce mientras el ICE, que el Congreso reforzó con miles de millones de dólares el verano pasado, también ha contratado a 12.000 nuevos oficiales de deportación y agentes de investigación. Patricia Quiñonez, periodista de Utahlozanos, que cubre a la comunidad inmigrante venezolana en Utah, dijo que los arrestos migratorios durante controles de tráfico han aumentado drásticamente en los últimos meses. Entre los arrestados hay personas con permisos de trabajo válidos y solicitudes de asilo pendientes, dijo Quiñonez, quien sostiene que están siendo blanco por su raza.
* Socióloga estadounidense, profesora universitaria, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).