¿Será que este pueblo argentino no comprende a Milei?

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Aram Aharonian

La popularidad del presidente libertario argentino Javier Milei ha caído por tercer mes consecutivo, poco antes de las importantes elecciones de mitad de mandato que se celebrarán el 26 de octubre, mientras los especialistas creen que cada día es más difícil su reelección en 2027.

Milei ha marcado un giro disruptivo en la política exterior argentina, cónsono con la corriente global de las extremas derechas, que en el contexto del capitalismo más salvaje buscan desmantelar el sistema de normas y derechos universales. Impuso el alineamiento prooccidental con foco en Estados Unidos e Israel, lo que explicita una ruptura con el multilateralismo y la pertenencia al sur global, y su sometimiento a las élites  que conducen a los estados periféricos transformados en apéndices económicos y políticos.

Hoy, tres semanas después que los futbolistas argentinos levantaran en el partido ante Inglaterra, en pleno mundial, la sábana con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, el nacionalismo y la combatividad parecen haber renacido y el presidente navega sin rumbo fijo ante las protestas populares.

“Milei ya no tiene asegurada la reelección”, afirmó Steven Levitsky, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard. “Hoy, el peronismo aparece como la alternativa más viable”, añadió. Sin embargo, el propio peronismo debate qué tipo de alternativa quiere o puede ofrecer al electorado.

Al cúmulo de daños autoinfligidos por él se sumó la última semana el tratamiento del proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que incluía una ampliación de los límites a la propiedad de tierras por parte de extranjeros. Era obvio: el proyecto logró un fenomenal nivel de rechazo. 

No hace falta abundar en demasiados detalles para comprender los riesgos a los que se expone un país si decide dejar la posesión de sus tierras a estados extranjeros o a organizaciones de dudoso origen destinadas al delito en sus diversas formas, desde el narcotráfico hasta el terrorismo. Sobre ninguna de estas cosas habló el oficialismo que, una vez más, mostró falta de coordinación, mala comunicación interna y externa.

Ya se le va perdiendo el miedo a las amenazas de Milei, convertido en el killer de Donald Trump y la ultraderecha trasnacional en América Latina, lo que dio lugar en su propio país a numerosos pronunciamientos de personalidades e ídolos populares, con gran penetración –sobre todo- entre los más jóvenes. La gran novedad de los últimos meses tiene que ver con ese sentimiento nacional que se agiganta cuando muta en protagonismo social. La dirigencia política va muy por detrás.

En Argentina la voz la llevaron el futbolista mundialista Lisandro Licha Martínez, los cantautores Fito Páez y Juana Molina, las directoras de cine Dolores Fonzi y Lucrecia Martel y los artistas juveniles Emilia Mernes, Lali Espósito, Tini Stoessel (con dos millones de seguidores en redes sociales y llegada a sectores que no se movilizan por tema políticos o sociales), Nicki Nicole, Milo J, Trueno, Dillom, Ca7riel, La Faraona y María Becerra.  Tini Stoessel escribió en Instagram «La patria no se vende” e invitó: «Nos vemos el 6/8 en el Congreso. Defendamos nuestra soberanía». Y así fue la marea que impidió al oficialismo extranjerizar las tierras del país.

Lo más elegante que se puede decir de este gobierno argentino es que es “extravagante” y dice lo que piensa, sin pudor alguno. El canciller Pablo Quirno explicó que una empresa extranjera podría comprar una provincia entera y que eso sería bueno para el país, cosa que motivó una serie de aclaraciones del gobierno. 

Milei y Caputo

Y el ministro de Economía Luis Caputo fustigó a «los tarados que hablan de la industria», mientras desde el Círculo Rojo se dejaba trascender que luego de su viaje de inspección de tres días, Kristalina Georgieva –la mandamás del Fondo Monetario Internacional- lamentó que la complacencia social con el programa económico no estuviera a la altura del entusiasmo con que Milei y Caputo se la habían presentado.  No se trata de un ataque repentino de locura, sino de un plan cuidadosamente elaborado y torpemente ejecutado.

 Demián Reidel, quien fue jefe de asesores de Milei, dijo a empresarios extranjeros durante el LatAm Forum que la Argentina tiene «grandes extensiones de tierra con acceso a energía y agua, climas fríos, que es la cereza del postre para el enfriamiento de los sistemas de Inteligencia Artificial; y además, estamos en un área sin conflictos armados, sin tsunamis, sin terremotos. No hay muchos lugares en la Tierra con esas cualidades. El único problema es que está llena de argentinos».

¿No queda tiempo?

Un informe de la consultora Zuban Córdoba y Asociados revela que el 61,9% de los argentinos votaría por un cambio de gobierno, con la economía diaria el mayor problema que reconocen la mayoría de los encuestados. Pero el rechazo general no solo se debe a causas económicas. Un 77% se opone a la desregulación en la venta de tierras a extranjeros, proyecto que el Gobierno pretendía imponer a costa de la pérdida de soberanía nacional. 

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¿Son todos terroristas?

 Cada vez más cerca de las siguientes elecciones presidenciales, “la recuperación política del gobierno se vuelve compleja”, señala el informe, según el cual el 61,9% de encuestados votaría por un cambio de gobierno, un 33,4% por la continuidad del actual, y un 4,7% todavía no sabe. El panorama marca un fuerte revés para la oficialista La Libertad Avanza y abre el camino para las fuerzas opositoras. En estos meses comienza una etapa determinante, donde se configurará la competencia electoral del año que viene.  El tiempo apremia y no juega a favor de Milei.

 Ante una nueva caída de su imagen, Milei lanzó un violento comentario sobre quienes se oponen a su gobierno y dijo que en la Argentina hay “terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores”. Es parte de su permanente discurso persecutorio contra quienes cuestionan el modelo impuesto por su gobierno. No le faltó casi nadie: ahora acusó de “terroristas” a estudiantes, docentes e investigadores, y en su diatriba recurrió a la misma arenga macartista utilizada por el dictador Jorge Rafael Videla en su último alegato ante la Justicia.

 Durante una entrevista el canal LN+, Milei puso en el blanco de sus críticas a la izquierda, el fetiche al que suele acusar como generador de todos los males.  E hizo una interpretación caprichosa de la influencia del fundador del Partido Comunista italiano, Antonio Gramsci. “La estrategia de Gramsci de tomar los medios de comunicación, la cultura y el Estado pasó a una etapa 2.0, y es que se le meten como estudiantes, como profesores, como investigadores. Eso lo hizo Cristina Fernández de Kirchner”, afirmó Milei. El fantasma de la expresidenta, presa, lo sigue persiguiendo,

Lula, el enemigo necesario

 Tras la oficialización de la candidatura de Lula da Silva para su cuarto mandato como presidente de Brasil y en medio de la crisis migratoria en España,  Milei volvió a insultar tanto a Lula como a su par de español Pedro Sánchez. Al mandatario brasileño lo volvió a tildar de “ladrón”, como hizo una semana atrás para apoyar el candidato de la ultraderecha Flavio Bolsonaro, y a Sánchez lo acusó de querer usar a los imigrantes en las elecciones para “perpetuar su tiranía”.

 Aseguró que la supuesta “campaña antiargentina” viralizada en redes sociales durante la Copa del Mundo fue motorizada “con recursos e influencers” de Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y el presidente Pedro Sánchez en España. El mandatario descartó que la campaña que tildó a los argentinos de racistas sea comparable con su viaje a Brasil para insultar a Lula en un acto de campaña de Flavio Bolsonaro. “Yo no ataqué a los brasileros. Yo hablé de Lula, el corrupto, el ladrón, el presidiario”.

Milei: Yo hablé de Lula, el corrupto, el ladrón, el presidiario”.

 Lula pasó 580 días en prisión, entre 2018 y 2019, por causas relacionadas con la Operación Lava Jato, que más tarde fueron anuladas por el Supremo Tribunal Federal debido a irregularidades procesales y tras declarar parcial al juez Sergio Moro, que estuvo a cargo de la investigación y terminó siendo ministro de Justicia de Jair Bolsonaro.  Milei también volvió a cargar contra el juez del STF Alexandre de Moraes, a quien acusó de perseguir opositores por orden de Lula.

 Tras el ingreso de 60 mil marroquíes en Ceuta, el enclave español en el norte de África, el presidente argentino acusó, sin pruebas, al presidente español Pedro Sánchez de usar la llegada de inmigrantes para “nacionalizarlos”, conseguir sus votos y poder “perpetuar su tiranía”. “En el caso de España, Sánchez los usa a esos inmigrantes para nacionalizarlos y que voten por él y digamos perpetuar su tiranía”. 

Milei se había referido al conflicto migratorio en el territorio español en África, y, lejos de abordar la complejidad humanitaria y geopolítica de lo ocurrido en Ceuta, eligió mostrar un video de ciudadanos españoles persiguiendo migrantes y entregándolos a la Guardia Civil. “Cuando las personas despiertan el final del socialismo se acerca. Ánimo España”, escribió Milei en su cuenta de X. En 2024, Milei viajó a España, se reunió con el líder del partido de ultraderecha Vox y tildó al presidente español de “calaña” y a su mujer de “corrupta”. 

La principal promesa de Milei —derrotar la inflación—sigue en promesa: el índice inflacionario ronda el 3% mensual, pese a que anticipara que estaría por debajo del uno por ciento, mientras los sectores con mayor generación de empleo siguen mostrando debilidad. El desempleo aumentó y los salarios reales no logran recuperarse. Las protestas callejeras hablan del sentir popular, en un país donde las denuncias de corrupción se multiplican alrededor del gobierno y del propio Milei, responsable del escándalo de la criptomoneda $Libra. Hoy la corrupción desplazó a la inflación como la principal preocupación de los argentinos.

La peor derrota de Milei no está en el fracaso de una ley sino en que madure una conclusión social: que las mayorías lo adviertan como un representante de intereses externos, opuestos a los de los argentinos que lo votaron y lo padecen. El presidente no está solo: se postula como peón de una estrategia mayor diseñada en Washington, recuerda el analista Diego Genoud .La semana pasada la distribuidora de energía eléctrica más grande de la Patagonia denunció la presión de la embajada de Estados Unidos para que interrumpa su contrato con Huawei bajo amenaza de retirarle la visa a 18 de sus directivos. Los equipos de fibra óptica que Huawei le vende a la cooperativa amenazada le dan conectividad a toda la provincia de Neuquén y sus servidores, disco rígidos y equipos de wifi alimentan sus data centers.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)