Comercio marítimo bajo presión: crecen desafíos operativos económicos y guerras

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Eduardo Camín

Las tensiones políticas, los cambios en los patrones comerciales y la reconfiguración de las rutas marítimas están transformando la geografía del comercio y, si bien las cadenas de suministro mundiales han demostrado su resiliencia, los esfuerzos por identificar rutas marítimas alternativas fiables en medio de las perturbaciones (en particular en la región del Golfo y otros cuellos de botella) están aumentando los costos para los transportistas y, en última instancia, para los consumidores.

Las dificultades fueron analizadas en una reunión celebrada a fines del mes de mayo con la Directora General de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, altos ejecutivos de las principales empresas navieras mundiales, entre los participantes de la reunión se encontraban altos ejecutivos de los grupos navieros y logísticos MSC, CMA CGM, COSCO Shipping, Hapag-Lloyd, Ocean Network Express (ONE), Evergreen Marine Corp., Yang Ming y China Merchants Energy Shipping (Singapur), así como los responsables de la Cámara Internacional de Transporte Marítimo (ICS), la Federación Internacional de Asociaciones de Transitarios (FIATA) y el Consejo Mundial de Transporte Marítimo. 

Los representantes de la industria señalaron que, aunque se estaban adaptando e innovando, el endurecimiento de las limitaciones de capacidad en las redes de transporte presentaba serias dificultades. Con algunas rutas terrestres y puertos alternativos ya saturados, trasladar la carga fuera de las rutas marítimas presenta limitaciones significativas y supone un aumento de los costes.

Marina mercante: los riesgos del comercio marítimo en tiempos de guerra
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Un ejecutivo destacó la brecha de escala, señalando que pueden necesitar alrededor de 70 trenes de mercancías para igualar la capacidad de un solo buque portacontenedores. Los representantes de la industria señalaron además cuellos de botella operativos, incluidos retrasos en aduanas vinculados a la logística multimodal y el uso de corredores alternativos. Estas limitaciones, combinadas con el aumento de costes y la incertidumbre de las rutas, subrayan la importancia de invertir en la mejora de la infraestructura portuaria y logística a nivel global para mantener flujos comerciales eficientes y predecibles.

El Director General Okonjo-Iweala enfatizó el papel fundamental del transporte marítimo —que representa más del 80 por ciento del comercio global en volumen— y pidió un refuerzo de la cooperación entre gobiernos y sector privado. Abordando las preocupaciones del sector respecto a los retrasos aduaneros, subrayó la importancia de la plena implementación del Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC y otras medidas de facilitación, como la digitalización de los procedimientos aduaneros, el intercambio oportuno de información y la moderación en el uso de restricciones comerciales para apoyar la resiliencia y estabilidad de la cadena de suministro.

La DG Okonjo-Iweala animó a los representantes de la industria a seguir colaborando con la Secretaría de la OMC y otras organizaciones internacionales para poner de relieve los crecientes desafíos que enfrentan.

Mientras tanto la OMC continua a prever una fuerte desaceleración del comercio mundial de mercancías este año, con un crecimiento limitado al 1,4% si los precios de la energía se mantienen elevados debido a la guerra en Oriente Medio, frente al 4,6% de 2025.

Sin duda que las tensiones en materia de política comercial han ido escalando rápidamente a nivel planetario, de diferentes formas y por diferentes vías. Desde hace tiempo y según los humores del arlequín de la Casa Blanca, las economías han anunciado o aplicado nuevos aranceles de gran alcance y han reactivado un instrumento de política que muchos pensaban – fundamentalmente en la OMC – que había quedado relegado en gran medida al pasado.

Ha sido suficiente que los delirios de un presidente soslayaran la internacionalización de sus dificultades, derivadas de las propias contradicciones cada vez más evidentes e importantes del capitalismo, para generar un torrente de dudas y desequilibrios por doquier.  

Pero, detrás de la dialéctica y la incertidumbre, debemos tomar conciencia de que estamos realmente en una encrucijada. Algunos piensan en volver al camino perdido de la globalización o continuaremos en este camino de fragmentación, que conlleva a un aumento de las tensiones comerciales en la OMC, incluido un fuerte aumento de las “preocupaciones comerciales” planteadas por los países ante diversas reuniones internacionales. 

No obstante, desde nuestra percepción, insistimos en que las crisis económicas-comerciales, son fenómenos inevitables por cuanto su causa principal radica en la propia esencia del sistema capitalista y por lo tanto son una manifestación de las contradicciones del sistema, lo que definió Karl Marx como su contradicción económica fundamental, la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación capitalista.

RALOGISTICSEl aumento de las tensiones geopolíticas y las crisis constantes de los últimos años —la pandemia de Covid-19, la guerra en Ucrania, las crisis climáticas y las consiguientes perturbaciones del comercio— han suscitado interrogantes sobre el sistema multilateral de comercio. Tal vez la conclusión más determinante que nos enseñan los diferentes informes de la OMC es que esta ha hecho cálculos que muestran que, desde la guerra en Ucrania, el comercio entre los dos principales bloques geopolíticos mundiales ha variado.

En realidad, la organización identificó sobre la base de los votos de los países en la Asamblea General de la ONU, que los flujos comerciales de bienes entre estos “bloques” han crecido entre un 4 y un 6 por ciento más lentamente que dentro de ellos desde el inicio de la guerra en Ucrania, lo que indica un cambio sustancial hacia la búsqueda de amigos. Todavía no estamos en la desglobalización, pero si estamos empezando a ver las profundas grietas en el sistema, fragmentación comercial que tiende a seguir las divisiones geopolíticas, especialmente con el agravante que significa la intervención en el Canal de Ormuz. 

Sin bien es cierto que la desglobalización del comercio internacional está lejos aún de ser una realidad, no es menos cierto que están apareciendo “los primeros signos de fragmentación” volvió advertir la OMC, preocupada por los efectos de este fenómeno en el crecimiento y el desarrollo.

Cabría entonces preguntarse ¿Qué bloque cambiará esta lógica? ¿cuál es ese bloque que no se nombra, o se nombra al pasar pero que inquieta a la lógica del dólar?… Acaso los BRICS, innombrables convidados de piedra, será ese bloque que perturba la reglobalización capitalista.Reglobalización: Hacia una nueva configuración de las relaciones ...

En ese sentido, la semántica poco importa, la realidad es la transferencia de la soberanía jurídica y política de los Estados, hacia los actores claves de la globalización o reglobalización: las corporaciones transnacionales y la banca financiera mundial, para salvaguardar la seguridad jurídica de los inversionistas privados. Es decir, las contradicciones inherentes al modo capitalista de producción provocan la aparición, tarde o temprano, de un cúmulo de crisis, económicas o comerciales que actúan como una forma de ajuste violento de los desequilibrios existentes, y constituyen un mecanismo de autorregulación del sistema que convierte las crisis en algo inevitable… incluyendo la guerra. 

*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas (ACANU) en Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)