Irán incauta de dos buques en el estrecho de Ormuz
Nubar Häinintz
La Guardia Revolucionaria de Irán anunció este miércoles la incautación de dos buques en el estrecho de Ormuz argumentando que «pusieron en peligro la seguridad marítima» y que navegaban en la zona «sin los permisos necesarios», en medio de las tensiones en esta estratégica vía a raíz de la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático. Los buques son el MSC-Francesca, al que vincula con Israel, y el Epaminodes, antes de reseñar que «pusieron en peligro la seguridad marítima al navegar sin permisos necesarios y manipular sus sistemas de navegación».
Apenas unas horas antes, la Marina británica ha indicado que dos buques habían sido disparados en los alrededores del estrecho de Ormuz, sin que por ahora esté claro si se trata de las mismas embarcaciones. La incertidumbre se mantiene pese a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara este martes una extensión del alto el fuego temporal alcanzado con la República Islámica a principios de abril «hasta» que las autoridades del país asiático presenten una propuesta y concluyan las negociaciones.
Igual que hace 14 días, cuando anunció el alto el fuego con Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha esperado este martes al momento de máxima tensión para comunicar su prórroga, pocas horas antes de que el alto el fuego expirase y con el país mediador, Pakistán, esperando aún la llegada de las delegaciones negociadoras de EEUU e Irán.
En apenas año y medio, la diplomacia de Estados Unidos, así como sus intereses y alianzas históricas, han sido sometidos al capricho del presidente Donald Trump, que un día puede decir que la OTAN no sirve para nada y otro, amenazar con arrasar Irán. Declaraciones que en otra administración serían un terremoto diplomático, con Trump apenas tienen consecuencias reales. Según va creciendo la espiral de exageraciones, amenazas y rectificaciones, el mundo va haciendo cada vez menos caso a Washington. ¿Se está dañando para siempre el predicamento de Estados Unidos en las relaciones internacionales?, se pregunta el diario español El País.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, defendió que este bloqueo –anunciado el pasado viernes por el inquilino de la Casa Blanca– «constituye un acto de guerra y, por lo tanto, una violación del alto el fuego» que Washington y Teherán acordaron a comienzos del presente mes de abril.
Así, ha recalcado que estos buques «han intentado salir del estrecho de Ormuz de forma secreta y sin autorización», al tiempo que ha manifestado que estas interceptaciones «van en línea con los derechos de la noble nación iraní en el estrecho de Ormuz», según ha informado la cadena de televisión pública iraní, IRIB.
«Esta vez no habrá petróleo», ha añadido el portavoz de la fuerza de seguridad iraní a posteriori, advirtiendo, seguidamente, que Irán «romperá el asedio por la fuerza». Sus palabras llegan poco después de que el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) haya afirmado que un total de 28 buques han dado media vuelta o regresado a puertos iraníes desde que impusiera hace una semana el cierre perimetral del estratégico estrecho de Ormuz, dejando la zona completamente bloqueada a la navegación.
«Estos buques han sido trasladados a aguas territoriales de Irán para examinar su carga y documentos», ha dicho. «La Armada de la Guardia Revolucionaria reitera que cualquier acción que altere la aplicación de las normas anunciadas por Irán para el tráfico en el estrecho de Ormuz, así como cualquier actividad contraria al paso seguro en esta vía estratégica, será supervisada constantemente», ha reiterado. «Aquellos que lleven a cabo violaciones» de estas medidas serán objeto de acciones «legales» y «decisivas». «Alterar el orden y la seguridad en el estrecho de Ormuz es nuestra línea roja», señaló en su comunicado.

Apenas unas horas antes, la Agencia de Comercio Marítimo de Reino Unido, dependiente de la Armada británica, había indicado que dos buques habían sido objeto de disparos en las últimas horas en los alrededores del estrecho de Ormuz, incidentes que se han saldado sin víctimas pero con daños «graves» en el puente de mando de uno de ellos, sin que por ahora esté claro si se trata de las mismas embarcaciones.
«Nuestras poderosas y competentes fuerzas están preparadas y con sus manos en el gatillo desde hace mucho tiempo», ha asegurado el Cuartel General Central de Jatam al Anbiya –mando de combate unificado de las Fuerzas Armadas iraníes–, en un comunicado difundido en redes sociales por su portavoz, Ebrahim Zolfaqari, agregando que Teherán «atacará de inmediato y con fuerza los objetivos previamente determinados, si se produce cualquier agresión o acción en su contra».
Asimismo, remarcó que el Ejército iraní está «en estado de máxima preparación» y listo para atacar «de inmediato» los «objetivos designados» para «dar» a Estados Unidos y «al régimen sionista asesino de niños» –en alusión a Israel– «una lección más severa que la anterior», el Cuartel General ha avanzado que responderá «militarmente» al «continuo bloqueo» de los puertos por parte de EEUU.
Los beneficiados por la guerra
Las 100 principales empresas petroleras y gasísticas del mundo obtuvieron más de 30 millones de dólares cada hora en beneficios no ganados durante el primer mes de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, según un análisis exclusivo para The Guardian.
Saudi Aramco, Gazprom y ExxonMobil se encuentran entre los mayores beneficiarios de esta bonanza, lo que significa que quienes más se oponen a la acción climática siguen prosperando.
El conflicto incrementó el precio del petróleo hasta una media de 100 dólares por barril en marzo, lo que supuso unos beneficios extraordinarios por la guerra, estimados en 23.000 millones de dólares para las empresas durante ese mes. Los suministros de petróleo y gas tardarán meses en volver a los niveles previos a la guerra y las empresas obtendrán 234.000 millones de dólares a finales de año si el precio del petróleo sigue rondando los 100 dólares de media. Este análisis utiliza datos de un proveedor líder de inteligencia, Rystad Energy, analizados por Global Witness.
Los beneficios extraordinarios provienen de los bolsillos de la gente corriente, que paga precios elevados para repostar sus vehículos y suministrar energía a sus hogares, así como de las empresas, que incurren en facturas de energía más elevadas. Docenas de países han reducido los impuestos sobre los combustibles para ayudar a los consumidores en dificultades, lo que significa que esos países, entre ellos Australia, Sudáfrica, Italia, Brasil y Zambia, están recaudando menos fondos para los servicios públicos.
* Analista internacional sobre temas de Medio Oriente, residente en Beirut, colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
