Trump impuso su Junta de Paz, intento para socavar las instituciones multilaterales

President Donald Trump holds up a signed Board of Peace charter during the Annual Meeting of the World Economic Forum in Davos, Switzerland, Thursday, Jan. 22, 2026. (AP Photo/Evan Vucci)
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Álvaro Verzi Rangel

El presidente estadounidense Donald Trump firmó la carta fundadora del «Consejo de Paz», que pese a que la Casa Blanca presenta para supuestamente «promover la estabilidad y resolver conflictos globales», ya provoca fricciones entre aliados occidentales y organismos multilaterales. La ambigüedad de este nuevo consejo se manifiesta en su alcance geográfico y operativo.  Inicialmente concebido para supervisar la reconstrucción de Gaza —donde la crisis humanitaria ocasionada por el genocidio israelí deja ya más de 71.000 fallecidos—, el borrador de su carta constitutiva omite explícitamente la mención al enclave palestino.

El Foro Económico de Davos, en Suiza, fue donde Trump  protagonizado el lanzamiento de la Junta de Paz, sin ofrecer detalles sobre sus funciones ni su mandato, aunque ha dicho que colaborará con la ONU. “Hay mucho potencial y hay grandes personas en la ONU, pero no lo ha usado”, ha dicho Trump en la ceremonia para la firma de la Carta de la junta, cuyo contenido no ha sido publicado.

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Trump retiró a último momento la invitación que había cursado al primer ministro de Canadá, Mark Carney, después de que éste pronunciara el martes en el Foro de Davos un durísimo discurso —aunque sin mencionar expresamente al presidente estadounidense— contra todo lo que significa el trumpismo y la ruptura del orden internacional que implica.

La iniciativa amplió su alcance y ambición a la supuesta resolución de otros conflictos globales, llevando a Trump a sugerir que «podría reemplazar» a la ONU, algo que contradice la afirmación expresada por el mandatario previo a la firma del documento, de que dicha organización trabajaría en conjunto con Naciones Unidas. En contraste con lo dicho por Trump, el portavoz adjunto de la Secretaría General de la ONU, Farhan Haq, señaló ante los medios que la institución no posee constancia de ninguna invitación o comunicación oficial convocando al secretario general, António Guterres, a formar parte del Consejo de Paz.

Uno de los aspectos más polémicos de la iniciativa es la exigencia de un pago de 1.000 millones de dólares para acceder a una membresía permanente dentro del organismo. Aunque Washington asegura que estos fondos se destinarán a la reconstrucción de Gaza, diversos analistas han señalado este mecanismo como vulnerable a la corrupción. Trump ha demostrado que su Gobierno es problemático generando rupturas de relaciones internacionales elementales para su país y el desprecio de varios sectores de la geopolítica.

Funcionarios de la ONU han minimizado el impacto de esta nueva junta. Tom Fletcher, jefe humanitario del organismo, afirmó con contundencia que «Naciones Unidas no va a ninguna parte», subrayando la permanencia de la institución, creada hace 80 años, como el eje central del orden internacional. Esta declaración reafirma la posición de la ONU frente a las ambiciones de la iniciativa impulsada desde la Casa Blanca.

Los cimientos del poder estadounidense se basan en el Estado de derecho en el país y un compromiso creíble en el exterior, precisamente lo que Trump ha intentado desmantelar. Su desmantelamiento de la ayuda exterior y de la infraestructura de dominio científico y tecnológico estadounidense, su peligroso enfrentamiento con firmes aliados europeos y, lo más dañino de todo, su uso de las fuerzas militares y de seguridad federales para consolidar su autoridad interna, a la larga, socavarán el poder estadounidense, señalan Daniel Drezner y Elizabeth Saunders en Foreign Affairs (El año de anarquía de Trump).

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Los aliados distanciados ya están contactando con China y entre sí para protegerse de un Estados Unidos errático. Independientemente de si estas acciones tienen éxito o no, debilitan a Estados Unidos y hacen que China sea relativamente más atractiva para las potencias más pequeñas que buscan seguridad. En el orden global de suma cero de Trump, será EEUU quien finalmente pagará el precio, señalan

Analistas y diplomáticos europeos perciben en este diseño un intento deliberado por deslegitimar el papel fundamental de las Naciones Unidas. Consideran que el «Consejo de Paz» busca centralizar las decisiones globales en un grupo selecto de aliados de Washington, marginando el multilateralismo y la legitimidad internacional.

“Creo que la combinación de la Junta de Paz con el tipo de gente que tenemos aquí, junto con las Naciones Unidas, puede ser algo muy único para el mundo”, ha declarado el presidente estadounidense, que ha señalado que 59 países se han comprometido con la paz en Oriente Medio. Aún no se conoce la lista completa de países y mandatarios que han aceptado formar parte de la junta, incluida la Unión Europea, que no ha dado una respuesta y no ha estado presente en la ceremonia de este jueves.

Entre los invitados que sí han firmado la carta, están el presidente de Argentina, el  libertario Javier Milei; el de Paraguay, el ultraderechista Santiago Peña; el de Indonesia, Prabowo Subianto, también aliado de Trump; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, o el de Armenia, Nikol Pashinyan. “Todos son amigos míos, me gustan todos. Son grandes líderes”, ha asegurado Trump entre risas. Se verificó una destacada presencia de representantes árabes y musulmanes, que han estado involucrados en las negociaciones de paz engtre Israel y Hamás, y en la aplicación del plan de 20 puntos de Trump para la Franja de Gaza. Por ejemplo, el ministro de Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, y el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdelrahman Al Thani.

¿Más allá de Gaza?

Trump ha vuelto a insinuar este jueves que la ‘Junta de Paz’ podría actuar más allá de Gaza, en lo que muchos temen que podría ser una alternativa a la ONU, bajo su mandato. “Creo que podemos extendernos a otras áreas, si tenemos éxito en Gaza, tendremos mucho éxito allí”, ha afirmado. “Podemos hacer muchas otras cosas. Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente todo lo que queramos”.

El presidente estadounidense ha estado acompañado por sus hombres más leales, los ideólogos de su política exterior y del plan de 20 puntos para Gaza, que sentó las bases para la creación de la Junta de Paz: el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio; el enviado de Trump para Oriente Medio, Steve Witkoff, el yerno de Trump, Jared Kushern.

La iniciativa amplió su alcance y ambición a la supuesta resolución de otros conflictos globales, llevando a Trump a sugerir que «podría reemplazar» a la ONU, algo que contradice la afirmación expresada por el mandatario previo a la firma del documento, de que dicha organización trabajaría en conjunto con Naciones Unidas. En contraste con lo dicho por Trump, el portavoz adjunto de la Secretaría General de la ONU, Farhan Haq, señaló ante los medios que la institución no posee constancia de ninguna invitación o comunicación oficial convocando al secretario general, António Guterres, a formar parte del Consejo de Paz.

Esta ausencia destaca en un momento crucial, previo a la formalización del acuerdo que estructura legal y operativamente al grupo programada para el 22 de enero en la ciudad de Davos.

Un liderazgo cuestionado y prerrogativas ilimitadas

El organismo, caracterizado por líderes polémicos y facultades ilimitadas, recibió una recepción desigual. De aproximadamente 60 países invitados, el enviado especial Steve Witkoff confirmó que solo unos 25 aceptaron la propuesta. Entre ellos se encuentran Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Qatar, Bahréin, Pakistán, Türkiye, Hungría, Marruecos, Kosovo, Argentina, Paraguay, Indonesia y Vietnam, así como Kazajistán y Uzbekistán de Asia Central.Destaca la inclusión de Israel, liderado por Benjamín Netanyahu, a pesar de tensiones regionales y la orden de arresto de la Corte Penal Internacional en su contra.

Por el contrario, países clave como Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y Noruega han declinado o expresado serias reservas sobre la propuesta. Sus preocupaciones giran en torno a la compatibilidad del Consejo de Paz con la ONU, posibles obstáculos constitucionales y el riesgo de un mayor debilitamiento del sistema multilateral vigente.Se formaliza la creación de la "Junta de Paz" para Gaza en Davos

Las críticas se concentran en la expansión del mandato del organismo, que permitiría a Trump presidir la Junta de forma indefinida, incluso más allá de un segundo mandato, según su estatuto. Sus facultades son amplias: solo él está autorizado a invitar a otros jefes de Estado y de Gobierno a unirse, pudiendo también revocar su participación, salvo por un «veto de una mayoría de dos tercios de los Estados miembros».Por debajo, operaría una «Junta Ejecutiva fundadora» integrada por figuras cercanas al presidente, como su yerno Jared Kushner y el secretario de Estado Marco Rubio.

Trump ha alardeado de los progresos hechos en Gaza desde la aplicación de su plan, con el alto el fuego que entró el vigor el pasado octubre. A pesar de que desde entonces Israel ha matado a casi 500 palestinos, el estadounidense ha afirmado que se ha trabajado para mantener el cese de hostilidades y entregar “cantidades récord de ayuda humanitaria” en la Franja –que las organizaciones humanitarias consideran insuficientes y por debajo de las cantidades fijadas en el acuerdo de alto el fuego–. “Ya no escuchamos historias de la gente muriendo de hambre” en Gaza, ha asegurado Trump.

Durante la ceremonia, el mandatario ha destacado una vez más sus planes para reconstruir y revitalizar la economía del territorio palestino –al que se ha referido como “hermoso pedazo de propiedad”–, por encima de las necesidades humanitarias de los más de dos millones de palestinos que han sufrido el genocidio desde 2023.

El yerno de Trump y el “plan maestro” para Gaza

Una de las diapositivas presentadas por Jared Kushner en Davos (Suiza) sobre el plan maestro de la Administración estadounidense propone para Gaza, que empieza por la ciudad de Rafah al sur.
Una de las diapositivas presentadas por Jared Kushner en Davos (Suiza) sobre el plan maestro de la Administración estadounidense propone para Gaza, que empieza por la ciudad de Rafah al sur.

Al cerrar el evento, Trump destacóla ubicación de la Franja de Gaza al borde del mar y el potencial de su reconstrucción gracias a esta ubicación, que consideró única. “En el fondo soy un agente inmobiliario, y lo más importante es la ubicación, así que dije: mirad esta ubicación junto al mar. Mirad esta preciosa propiedad, lo que podría significar para tanta gente”.

El yerno del presidente estadounidense, Kushner, ha aprovechado la ocasión para exponer una serie de diapositivas que muestran el “plan maestro” que la Administración estadounidense propone para Gaza, que empieza por la ciudad de Rafah –fase 1A– y avanza hacia el norte, sin precisar plazos. La última fase, la cuarta, corresponde a la ciudad de Gaza.

Como si de un desarrollo urbanístico se tratara sobre las ruinas de un territorio devastado por el genocidio, una de las diapositivas muestra el territorio de Gaza con colores que representan los lugares donde se planean ubicar desarrollos turísticos, complejos industriales (entre ellos centros de datos), instalaciones deportivas, parques y terrenos agrícolas y áreas residenciales.

*Sociólogo  y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)