México rechaza tropas estadounidenses en su territorio
Sheinbaun se lo dejó claro a Trump y Rubio
Gerardo Villagrán del Corral
Molesta por un pedido del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y unas declaraciones públicas de Donald Trump, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum dejó en claro que no quiere tropas estadounidenses en su país, sugerido por el mandatario estadounidense supuestamente para combatir a los carteles de la droga. “Le dije: ‘Eso no, eso no está sobre la mesa’, pero seguimos colaborando en el marco de nuestra soberanía”, expresó.
En su afán de involucra a México en las agresiones estadounidenses, Rubio le pidió al canciller mexicano “resultados tangibles” y una “cooperación más sólida” para combatir el narcotráfico en México. A esas palabras le siguieron las de Trump, quien resaltó la eliminación del “97% de las drogas que llegan por mar”. “Ahora vamos a empezar a actuar contra los cárteles en tierra. Los cárteles controlan México. Es muy triste verlo”, agregó Trump y dejó la puerta abierta para una intervención en su país vecino.
La amenaza de Trump de atacar cárteles de droga m en territorio mexicano puso en alerta a congresistas demócratas en Estados Unidos, quienes advirtieron al secretario de Estado Marco Rubio del «desastre» que implicaría bombardear México. Las declaraciones del cubanoestadounidense cobraron más relevancia después de los ataques a Venezuela y se suman a las lanzadas contra otros países de la región.
Aunque los analistas insisten en que la conversación discurrió en un tono cordial, de respeto mutuo y que de momento se encuentra apaciguado el afán del magnate neoyorquino por trasladar a México sus delirios bélicos, es evidente que la amenaza permanece latente, y así lo dejó en claro la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, quien reconoció que el principal objetivo de Trump “es frenar el flagelo del narcoterrorismo que está destruyendo comunidades en todo el país y está dispuesto a usar cualquier herramienta a su disposición para salvar vidas estadunidenses”.

Horas antes, el secretario de Estado, Marco Rubio, instó al canciller Juan Ramón de la Fuente a fortalecer la cooperación contra “violentas redes narcoterroristas”. Esta es la excusa del gobierno estadounidense para justificar su injerencia en otros países. Obviamente, este lenguaje del gobierno estadounidense no habla de cooperación, sino de coerción.
En la legislación estadunidense calificar a una persona u organización de “terrorista” abre la puerta a acciones armadas por encima de las leyes locales e internacionales. De este modo, la errónea clasificación de las organizaciones criminales y narcotraficantes como terroristas no es una estrategia de combate al delito, sino un pretexto para el abuso de la fuerza
La incursión militar estadounidense en Venezuela estuvo precedida y seguida de amenazas a México, Colombia, Cuba y Groenlandia por parte de Trump, pero analistas dudan de que estén dadas las condiciones para que la acción sea replicada, al menos en el primer país. EEUU suma el bloqueo homicida contra Cuba, la prolongada ocupación colonial de Afganistán e Irak, las ejecuciones extrajudiciales contra tripulantes de embarcaciones en el Caribe y el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, editorializa el diario mexicano La Jornada.
Mientras la Casa Blanca porfíe en la confusión del fenómeno delictivo y el terrorismo, y en tanto Trump ubique su “propia moralidad” como único freno a sus acciones, sin ninguna consideración por las leyes o los derechos humanos, ni México ni ningún otro país puede dar por sentado que se encuentra a salvo de agresiones por parte de Estados Unidos. La cabeza fría y la habilidad para esquivar las provocaciones del magnate no pueden confundirse con ingenuidad respecto a las intenciones del republicano, añade.
Quienes justifican cualquier exceso en el nombre del combate al narcotráfico y las adicciones harían bien en recordar que Trump y sus antecesores no han usado “cualquier herramienta a su disposición para salvar vidas estadounidenses”: no han articulado una política medianamente coherente de prevención, no han actuado contra las farmacéuticas que provocaron la epidemia de dependencia a los opioides: más de 120 mil estadounidenses mueren al año por sobredosis de drogas.
El gobierno estadounidense no hace nada para sacar a la luz y desmantelar a los grandes grupos criminales que operan en su propio territorio, toleran abiertamente el consumo de estupefacientes entre las clases medias y altas y, ante todo, promueven un sistema financiero y un entorno empresarial que han hecho de su país el mayor centro de lavado de dinero del planeta.
En vez de “ofrecer su ayuda” para exportar una estrategia de violencia que nunca ha dado resultados en la reducción del narcotráfico, el trumpismo tendría que enfocarse en arreglar el desastre doméstico; por ejemplo, destinando al tratamiento de las adicciones las decenas de miles de millones de dólares que derrocha en cacerías humanas contra migrantes cuya única falta ha sido creer en el mito del sueño americano
Trump intentó buscar apoyo mexicano sobre la agresión a Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, pero encontró una respuesta categórica: “Le dije que es la posición pública, que nosotros tenemos una Constitución: que estamos en contra de las intervenciones militares”, contó la presidenta sobre su respuesta.
La incursión militar estadounidense en Venezuela estuvo precedida y seguida de amenazas a México, Colombia, Cuba y Groenlandia por parte de Trump, pero analistas dudan de que estén dadas las condiciones para que la acción sea replicada, al menos en el primer país.
«Es improbable que Estados Unidos entre en México, una democracia legitimada con la que comparte frontera, intereses y acuerdos. Lo que puede pasar es que fuerce al país a realizar operaciones conjuntas contra el narcotráfico en territorio mexicano», declaró la investigadora para América Latina del centro español de estudios internacionales CIDOB, Anna Ayuso, en conversación con la agencia EFE.
Otros analistas critican el enfoque de atacar a líderes de cárteles de la droga, ya que consideran que esa mirada contra los “capos” fracasó.
Las organizaciones de tráfico de drogas se convirtieron en redes económicas complejas con una gran base de consumidores, más parecidas a corporaciones multinacionales que a los tradicionales grupos terroristas, dijo Benjamin T. Smith, historiador y autor de “The Dope: the Real History of the Mexican Drug Trade”, citado por la cadena de noticias CNN.
Demócratas contra operaciones militares en México
Por otro lado, 75 legisladores estadounidenses enviaron una carta al secretario de Estado Marco Rubio para «oponerse con fuerza» a las «amenazas» de Trump de operaciones militares en México advirtieron al secretario de Estado Marco Rubio del «desastre» que implicaría bombardear México
En ella destacaron «los renovados esfuerzos» de la mandataria Claudia Sheinbaum en el combate al crimen organizado. «Bajo la presidenta Sheinbaum, México ha incrementado dramáticamente su cooperación con EEUU. Cualquier acción militar unilateral violaría la soberanía de México, y mancillaría la nueva era de cooperación que la presidenta mexicana ha comenzado», aseguraron en el documento.
En la carta, el grupo demócrata advirtió de «impactos de largo alcance» para los negocios estadounidenses si ocurre un ataque como el anunciado por Trump y citaron que la inversión extranjera directa de Estados Unidos en México sobrepasó los 14.500 millones de dólares en 2025, a la vez que más de cinco millones de empleos dependen del comercio bilateral.
«Cualquier acción unilateral dentro de México sin el consentimiento de México destruiría la confianza, aniquilaría la cooperación con las autoridades mexicanas, y dificultaría más mantener las drogas fuera de las comunidades que representamos», aseveraron.
*Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)