El neoimperialismo de EEUU planta su bota en Latinoamérica

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Juan Antonio Sanz

 

“No necesito leyes internacionales” para decidir qué hacer con el mundo, afirmó Trump esta semana en una entrevista con The New York Times. Tras su ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, hace una semana y el expolio en ciernes de sus riquezas petrolíferas; con la amenaza de bombardear México para acabar con los cárteles de la droga y advertencias similares de intervenir en Colombia, Cuba e Irán, y con la certeza de que “por las buenas o por las malas” arrebatará Groenlandia a Dinamarca, un aliado en la OTAN y miembro de la Unión Europea, Trump ha retomado sin tapujos el imperialismo del siglo XIX. Pero con la potestad de ser en estos momentos el país más poderoso del planeta y la suposición de que nadie osará retarlo.

En realidad, esta última premisa no es tan sólida, como apuntan las maniobras militares que arrancaron el viernes ante las costas sudafricanas y que durarán una semana. Agrupan a fuerzas navales y aéreas de China, Rusia, Irán y del país anfitrión, miembros del grupo de los BRICS, uno de los movimientos internacionales que desafían el hegemonismo de EEUU.

Las maniobras estaban previstas para finales de noviembre, pero fueron aplazadas por la celebración en Sudáfrica de la cumbre del G20. No suponen una amenaza a la potencia militar estadounidense, pero su convocatoria en estos momentos de máxima tensión mundial lanza un mensaje muy claro: Pekín y Moscú, los únicos que de facto han plantado cara a Trump desde su llegada al poder, podrían complicarle las cosas, pues hablan el mismo lenguaje, basado en la fuerza y el autoritarismo. Y disponen de mecanismos geopolíticos y económicos para hacerlo.

Pulso a China y Rusia

De momento, la posición de chinos y rusos ante los acontecimientos precipitados por el ataque a Venezuela es de cautela, pese al desafío directo que Trump les ha lanzado. A China le ha cortado el flujo de petróleo desde Venezuela, que vendía al gigante asiático la mayor parte de su crudo, y también ha cerrado las puertas a los intereses económicos de Pekín en el país sudamericano. Rusia, teórico aliado de Venezuela, ha visto menoscabada su imagen en América por su aparente inacción ante el derrocamiento de Maduro.

Al tiempo, EEUU ha disparado estos días la confiscación de varios buques de la flota fantasma que trasiega el petróleo ruso por todo el mundo, también sin una respuesta contundente del Kremlin.

Pero la calma de Pekín y Moscú debería ser un motivo de inquietud para Washington. El cierre del grifo del crudo venezolano (un 4% de las compras chinas mundiales de petróleo) no amenaza el abastecimiento chino. Sí lo haría un ataque total a Irán, país que suministra una notable parte de los hidrocarburos con destino a China. Pero esta misma situación podría derivar en un aumento sustancial de las compras chinas de petróleo ruso. Las maniobras militares de Sudáfrica lanzan el mensaje de que la asociación estratégica y económica sino-rusa se va a acelerar.

También es un mensaje sobre Irán, que Trump ha amenazado este fin de semana con atacar de nuevo. Pero más importante es el subrayado de que los ejercicios conjuntos están protagonizados por los BRICS, ese club de países emergentes en el que chinos y rusos aparecen como motores y en el que figuran Estados tan importantes como Sudáfrica, Brasil o la India, reacios a aceptar las tesis de Trump.

Que deje tranquilo a México

Otros países en el punto de mira de EEUU, como México, podrían plantearse un mayor acercamiento a los BRICS en medio de la cruzada de desestabilización mundial de Trump. Esta presión llevó este sábado a 75 congresistas demócratas estadounidenses a advertir al secretario de Estado, Marco Rubio, del “desastre” que supondría atacar México bajo el pretexto de Trump de golpear por tierra a los cárteles del narcotráfico.

Los demócratas estadounidenses siguen con especial atención lo que ocurre en Venezuela. De poco sirven las llamadas de Trump a los magnates petroleros estadounidenses para coordinar sus acciones una vez dé el pistoletazo de salida del saqueo de los hidrocarburos venezolanos, si la situación de la seguridad en este país caribeño se precipita hacia el caos.

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Todo ello en vísperas de un más que posible ataque de EEUU a Irán, donde las masivas protestas contra el régimen se dispararon en las últimas dos semanas. La gravísima crisis económica que vive el país persa está en el origen de estas revueltas, pero la creciente dimensión política está azuzando al régimen de los ayatolás a desencadenar una mayor represión.

Algunas organizaciones de derechos humanos iraníes hablan ya de «cientos de muertos», la mayoría “jóvenes entre los 18 y los 22 años que recibieron disparos a corta distancia” en estos disturbios que comenzaron el pasado 28 de diciembre. La ONG Iran Human Rights (IHRNGO) precisó este domingo que los muertos confirmados rozan ya los dos centenares.

Trump volvió a reiterar su apoyo a las maniestacions iraníes y amenazó de nuevo con una intervención militar si continúa la represión por parte del Gobierno de Teherán, que, a su vez, acusó a Washington, en una carta remitida a la ONU, de “interferir en los asuntos internos de Irán mediante amenazas, incitaciones y la deliberada incentivación a la inestabilidad y la violencia”.

Muy preocupante, en este sentido, fue la conversación telefónica que el sábado mantuvieron Marco Rubio y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Según el medio estadounidense Axios, hablaron sobre la situación enquistada en Gaza, los ataques masivos del Pentágono al Estado Islámico en Siria y, especialmente, sobre las protestas en Irán y la posibilidad de repetir los ataques que lanzaron en junio pasado primero Israel y después EEUU contra el país persa.

De momento, Israel ha activado la “máxima alerta” ante la posibilidad de que EEUU lance una nueva oleada de bombardeos sobre Irán. Teherán, por su parte, amenazó este domingo a Israel y a las bases y buques estadounidenses en la región, que se convertirían en “blancos legítimos” de su ejército, incluso con golpes preventivos, tal y como remarcó el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf.

El control de la gestión energética mundial

Como en el caso de Venezuela, el interés de Trump en Irán no es solo político. Este país ocupó parte de la agenda de la reunión que celebró el viernes con la élite de los oligarcas estadounidenses del petróleo y el gas. La estrategia de Trump es evidente y se basa en la imposición por la coacción y la fuerza del control estadounidense sobre el comercio, el dominio tecnológico y la distribución de hidrocarburos y recursos críticos. Y en este punto, Irán es un país clave, no solo en Oriente Medio, sino sobre todo para los mercados asiáticos, el chino incluido.

EEUU es el mayor productor mundial de petróleo y gas. No necesita ni el crudo venezolano ni el iraní. Pero sí quiere su gestión y el control del abastecimiento global de estas fuentes de energía. Especialmente para tenderle un pulso a China. Este país de momento está aguantando el tirón, pero no habrá de pasar mucho tiempo antes de que reaccione, como ocurrió cuando Trump quiso convertir a Pekín en la mayor víctima de su extorsión arancelaria. Y no lo consiguió ante la firme y dura respuesta china.

Ahora EEUU desafía a China en Latinoamérica y es seguro que, más tarde o más temprano, Pekín defenderá sus intereses en esa región clave para el comercio mundial del futuro, por su salida a la cuenca del Pacífico y su papel de puente entre Europa, África y Asia. Una región que Trump quiere convertir en su patio trasero y encajarla en su estrategia neoimperialista mundial.

Rusia, expectante ante lo que ocurra en Groenlandia

También espera con calma Rusia, más favorecida por esta avalancha de crisis desatada por Trump, mientras prosigue en su objetivo vital, la victoria en Ucrania. De momento, esta guerra ha pasado a segundo plano, para contento de Moscú. Es más importante para el Kremlin lo que pueda pasar con Irán, pero también hasta cierto punto, Tras la retirada casi completa rusa el año pasado de Siria, donde Moscú y Teherán sostenían al ahora derrocado régimen de Bachar al Asad, las relaciones entre Rusia e Irán se han ido distanciando.

Sí sigue con más atención Rusia lo que pueda ocurrir con Groenlandia, donde la tensión crece día a día entre las demandas de Trump¿De quién es Groenlandia y por qué es tan importante? para anexionársela por las buenas o las malas, las aspiraciones independentistas de las principales  fuerzas políticas groenlandesas y la debilidad de la Unión Europea, donde se empieza ya a considerar seriamente la pérdida de la mayor isla del mundo.

A Moscú no le hace mucha gracia tener un portaviones estadounidense del tamaño de Groenlandia rozando sus intereses en el Polo Norte. Sin embargo, atiende con regocijo al daño irremediable que la toma de la isla por EEUU podría significar para la OTAN, un golpe del que la organización atlántica podría no recuperarse, como ha subrayado el Gobierno de Dinamarca, que tiene ese territorio ártico bajo su jurisdicción.

También en el caso groenlandés prima para Trump el aspecto económico y de sus reservas de minerales. Pero en este caso, el tema estratégico es igualmente importante, con el potencial de controlar el Ártico occidental desde Groenlandia. Dominio extensible a las rutas comerciales que, en las costas septentrionales de Siberia, quieren explotar Rusia y China de forma conjunta.

La opción militar, cada vez más cerca

Lo volvió a repetir Trump este viernes. EEUU no va a permitir “que Rusia o China ocupen Groenlandia”. Por ello, está ya decidido a “hacer algo” con ese territorio del Ártico, “les guste o no” a daneses y europeos.

“Me gustaría llegar a un acuerdo, ya sabe, por las buenas; pero si no lo hacemos por las buenas, lo haremos por las malas”, insistió, en referencia al uso de la fuerza para robarle la isla a Dinamarca. Para Trump, a estas alturas de la partida, no hay alternativa al control estadounidense de Groenlandia, a pesar de que un 85% de los 57.000 groenlandeses rechace esa integración.

Esta semana se espera una reunión entre las autoridades danesas y Marco Rubio. Quizá entonces quede clara la posición real de EEUU, que podría simplemente ser la sentencia final al dominio danés de la isla, el golpe de gracia a la OTAN y la constatación de que la UE es solo una agrupación de mercaderes ninguneados por doquier e incapaz de defender los intereses vitales de sus miembros.

 

 

*Periodista y analista para Público.es en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar.