Ceuta, Mbappé y una camiseta nada inocente

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Pedro Brieger

A fines de julio de 2026 entraron a la ciudad española de Ceuta decenas de miles de personas.  Lo hicieron desde Marruecos de manera irregular provocando un nuevo enfrentamiento entre los gobiernos de los dos países.  El 15 de septiembre, antes del partido Elche–Real Madrid, los jugadores salieron con una camiseta blanca que decía “Todos somos caballas”, el apodo de los habitantes de Ceuta que remite al siglo XIX, cuando la pesca era la principal actividad en la pequeña península donde está la ciudad homónima. 

La idea de la camiseta surgió de la Asociación Valenciana de Empresarios como gesto de solidaridad con la población ceutí.  Los impulsores de la iniciativa adujeron que “no era política”. 

Pero Mbappé, Vinícius y Konaté se la pusieron enrrollada de modo tal que no se veía bien la consigna, lo que motivó una gran campaña mediática contra ellos tres. En un contexto donde Marruecos todavía reclama Sebta (Ceuta en árabe) como territorio propio y la cuestión migratoria es central en Europa, está claro que la consigna es política de cabo a rabo porque remite a la españolidad de Ceuta.  Los tres jugadores del Real Madrid entendieron perfectamente que la iniciativa estaba lejos de ser “apolítica” y reaccionaron como pudieron.

Al día siguiente Mbappé explicó que tenía toda la solidaridad con Ceuta y sus “víctimas”, pero que también quería expresar solidaridad con los inmigrantes que estaban sufriendo o habían muerto en el intento por cruzar la frontera. Su argumento fue que no quería que el sufrimiento de un grupo tapara al del otro.   Y ahí está el punto político de la polémica: en España el gesto de solidaridad con Ceuta está vinculado al conflicto migratorio y a la relación con Marruecos.

Por eso algunos interpretaron que ocultar el mensaje equivalía a no solidarizarse con los ceutíes. Otros —incluido el propio Mbappé— lo presentaron justamente al revés: como una forma de decir que las víctimas son tanto los habitantes de Ceuta como los migrantes.

Mbappé no es ingenuo.  Nació en un suburbio de Paris, es hijo de padre camerunés y madre de origen argelino, y en Francia abiertamente llamó a votar contra la extrema derecha que, al igual que en España, tiene un discurso racista y antiinmigrante.  Mbappé, como tantos otros jugadores con múltiples raíces e identidades, sabe muy bien que es aceptado como parte del “nosotros” francés en su país natal cuando maravilla ganando torneos con la “bleu”. 

Pero también sabe que, cuando recuerda sus orígenes africanos, para muchos deja de ser parte de ese “nosotros”.   El Partido Popular y Vox fueron la voz cantante contra los tres jugadores.  El portavoz de Vox en las Cortes de Castilla y León, David Hierro, fue quien expresó en X de manera más clara y agresiva su postura sobre Mbappé y Vinicius:  “Estos dos deficientes mentales no pueden volver a pisar el (estadio) Santiago Bernabéu”. También acusó al Real Madrid de haberse desvinculado de su “identidad española”. Mbappé explica por qué no se puso la camiseta de apoyo a Ceuta: "Toda ...

El tema migratorio aparece en cualquier debate político europeo y es utilizado por las derechas  para alertar sobre la “invasión de los bárbaros”.  Lo plantean como si todos los males fueran producto de la llegada de extranjeros, desde el deterioro de los servicios sociales hasta el estancamiento salarial y la delincuencia.  Sin embargo, hay investigaciones serias que contradicen estas afirmaciones, verdaderos mitos convertidos en verdades absolutas.  

En Alemania, por ejemplo, los bastiones de la extrema derecha se encuentran en regiones con pocos inmigrantes -como en el estado alemán de Sajonia-Anhalt- donde el partido Alternativa para Alemania (AfD) acaba de obtener una victoria aplastante. En varios países europeos el deterioro de muchas regiones no es producto de la llegada de extranjeros sino de la migración interna de pueblos y ciudades hacia las grandes urbes.

Mbappé, Vinicius y Konaté no hicieron más que visibilizar la hipocresía de quienes afirman que el fútbol no debe mezclarse con la política.  Aunque el racismo pretenda camuflarse como apolítico siempre habrá un Mbappé para sacarle la careta.

*Sociólogo y periodista argentino