Trump, campeón de la silbatina y el abucheo de todo el estadio

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Rubén Armendáriz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apareció tras el final del partido entre Argentina y España para entregarle las medallas de premiación a los jugadores… y sufrió una silbatina de todo el estadio. Minutos después de terminado el encuentro que consagró campeona del mundo a la selección española, Trump bajó del palco en el que vio el partido junto con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para participar de la ceremonia de entrega de premios.

Sin embargo, apenas las cámaras lo enfocaron en la pantalla gigante, el mandatario estadounidense sufrió silbidos y abucheos generalizados del público presente en el MetLife Arena.

Una derrota cultural

Pero en el cierre del mundial, hubo cosas peores, como la fiesta del entretiempo, que marcó la derrota cultural del fútbol,  hasta con Tom Cruise en un vuelo rasante del recuerdo de Top Gun entre caderas y niños, para sublimar un planeta que quien entregaba las medallas, deshace a su gusto. Silbados fueron Trump e Infantino, eso fue un alivio, algo salía bien. El fútbol, con muchos partidos, salvó al fútbol, pese a la cínica pausa para tomar agua, El épico discurso de Tom Cruise en la final del Mundial digno de un ....

Para no perder la costumbre, Trump protagonizó otro papelón internacional. Después de entregar las medallas a la selección española, se acomodó junto a los jugadores mientras ellos levantaban eufóricos la Copa del Mundo frente a cientos de cámaras de fotos y video. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, corrió hacia él para tratar de sacarlo de la escena, pero por lo que se ve en los registros fílmicos, el anfitrión tardó en comprender la situación.

Esta incómoda situación fue compartida en vivo por las 86 mil personas que atiborraban el estadio  y por un estimado de1800 millones de espectadores en todo el mundo, por televisión y streaming.

Muchos posteos recordaron un momento similar durante el festejo posterior a la final del Mundial de Clubes en 2025, cuando Trump permaneció junto a los jugadores del Chelsea, el equipo vencedor, mientras levantaban la copa. En el video se ve claramente la incomodidad de Infantino, que intenta por todos los medios disuadir a un presidente que siempre se siente protagonista, en cualquier situación.

No fue por Trump que doblaron las campanas, cuando su raquitismo moral se ensañó con los iraníes, con los senegaleses, el árbitro africano y la orden a Infantino de que repusiera al sancionado  atacante estadounidense Folarin Balogun.

Los árbitros, por su parte, fueron de lo peor; el VAR los ayudó con la incoherencia de sus participaciones.

El magnate-presidente formó parte de la entrega de medallas, tanto las de plata otorgadas a los jugadores argentinos como las doradas entregadas a España. Trump colocó la medalla a los jugadores y el cuerpo técnico de ambos equipos junto con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el rey español, Felipe VI (mientras que por la parte argentina participó de la ceremonia el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio «Chiqui» Tapia.

Previo a su aparición en el campo de juego, Trump ya había sido criticado este mismo domingo en las redes sociales luego de que la transmisión oficial mostrara cómo Infantino le permitió tocar la Copa del Mundo mientras ambos veían la final desde el palco oficial.

El futbolista de la selección argentina que decidió pasar de largo al momento del cara a cara con Donald Trump fue Cristian «Cuti» Romero, uno de los dos defensores centrales titulares en el esquema de Lionel Scaloni, quien es también capitán en el Tottenham Hotspur de Inglatgerra. Si bien no ha hecho declaraciones públicas sobre su posicionamiento político, llamó la atención de muchos esta decisión de no extenderle la mano al jefe de Estado estadounidense. Luego de recibir la medalla por parte del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el marcador central evitó darle la mano a Trump.

Lágrimas tras las finales perdidas: Maradona en 1990, Messi en 2026Lágrimas

Las últimas imágenes de Lionel Messi en el Mundial son también, seguramente, las últimas imágenes de su increíble trayectoria en la selección argentina: el 10 se fue del estadio de Nueva Jersey llorando, como había ocurrido en el debut en esta Copa del Mundo ante Argelia, en aquel momento por unos problemas personales, según explicó, y este domingo seguramente porque tomó consciencia que fue el acto final de una historia impar.

La imagen recordó, además, la última foto de Diego Maradona en el Mundial 1990, también con lágrimas, luego de la final contra Alemania, un partido que tuvo muchas similitudes con hoy. Ya se habían trazado muchas comparaciones entre las Argentinas de Italia 1990 y la actual.

Lágrimas tras las finales perdidas: Maradona en 1990, Messi en 2026
Triste, solitario, final

Diego Armando Maradona tuvo una revancha en Mundiales, la de 1994, que también terminaría entre lágrimas pero fuera del campo de juego, diciendo «me cortaron las piernas», pero Messi, a sus 39 años, termina su relación con la selección argentina.

Su último partido estuvo lejos de ser el mejor: ni siquiera pateó al arco. Incluso dio la sensación que jugó lesionado, o al menos se lo vio rengueando después del partido, a tono con muchas bajas físicas de la lesión. Es curioso: los futbolistas que más  hicieron felices a los argentinos, se fueron de los Mundiales con lágrimas.

Es curioso: los futbolistas que más  hicieron felices a los argentinos, se fueron de los Mundiales con lágrimas. Las últimas imágenes de Lionel Messi en el Mundial son también, seguramente, las últimas de su increíble trayectoria en la selección argentina:  se fue del estadio de Nueva Jersey llorando, como había ocurrido en el debut en esta Copa del Mundo ante Argelia, en aquel momento por unos problemas personales, según explicó, y este domingo seguramente porque tomó consciencia que fue el acto final de una historia impar.

Malvinas

Una escena puede durar apenas unos segundos y, sin embargo, abrir una puerta por la que entra la historia entera. Terminó el partido entre Argentina e Inglaterra. La albiceleste había ganado una semifinal extraordinaria. Desde la tribuna apareció una bandera casera, blanca, escrita sin demasiadas pretensiones estéticas, con una frase que todos los argentino -y sudamericanos también- conocemos: “Las Malvinas son argentinas”. Giovani Lo Celso fue a buscarla. Después la levantó junto a Lisandro Martínez, mientras los jugadores cantaban frente a la hinchada.

Duró poco. Pero alcanzó para recordar que las Malvinas siguen ocupadas por una potencia extranjera. Alcanzó para que desde Londres apareciera la indignación oficial, la exigencia de una investigación de la FIFA y hasta la amenaza de sancionar a los jugadores. Y alcanzó, también, para que poner en aprietos al libertario presidente argentino Javier Milei, incapaz de una reivindicación popular, antiimperial y nacionalista.

Desde Downing Street incluso se permitieron la humorada: la Copa del Mundo podrá no ser británica, pero las islas sí. El chiste tiene casi dos siglos de ocupación, una guerra, centenares de muertos y una base militar en el Atlántico Sur. Es el humor clásico de los imperios: primero ocupan el territorio y después ironizan sobre la sensibilidad de los ocupados, recuerda Fernando Rosso.

La Selección Argentina perdió contra el combinado de España este domingo 19 de julio, pero en diferentes rincones del país no dudaron en salir a la calle para agradecerle el trabajo, la fuerza y el corazón a la albiceleste, dirigida por Lionel Scaloni. No solo el Obelisco, en la capital, Buenos Aires, fue el sitio para que miles y miles acompañaran a la Selección en la derrota, sino que en cada plaza y monumento del país, miles de hinchas argentinos se reunieron para reconocer el esfuerzo en la Copa del Mundo de 2026… y llorar la derrota.