Lula a Trump: No permitimos que ningún país nos falte el respeto

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Juraima Almeida

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, invitó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, a explicar públicamente el nuevo arancel del 25 % impuesto a parte de los productos brasileños. En un evento en Río de Janeiro, el mandatario progresista evitó pronunciarse sobre la medida anunciada por  Estados Unidos y afirmó que solo hablará «cuando Trump hable».

«Voy a esperar para hablar del ‘tarifazo’, (lo haré) cuando Trump lo haga. Cuando Trump hable, yo hablaré. Si Trump no habla, no hablaré porque vamos a demostrar que, en lo que respecta a Brasil, nadie gana mintiendo», expresó. Además, aprovechó su intervención para aclarar brevemente que el país suramericano no permite «que ningún país del mundo le falte el respeto».

«Este país necesita estar de cabeza erguida porque no acepta que ningún otro país del mundo le falte el respeto. Nosotros queremos respeto, de la misma forma que respetamos a todo el mundo», exclamó. El líder progresista ya realizó diversas publicaciones en sus redes sociales tras el anuncio del nuevo gravamen, en las que calificó la decisión de Washington como «injusta e ilegal» y advirtió que «la soberanía no se negocia».

La imposición de este nuevo arancel tiene como excusa una investigación llevada a cabo por la Oficina del Representante de Comercio de EE. UU. (USTR, por sus siglas en inglés), que concluyó que existen prácticas brasileñas que perjudican a las empresas estadounidenses.Brasil arancel Trump Lula

Productos excentos

Sin embargo, la Administración Trump determinó eximir del gravamen a unos 2.100 productos estratégicos procedentes del país suramericano, entre los que se incluyen la carne, el café, el petróleo y las tierras raras.

Pese a las exenciones, el Gobierno brasileño anunció que activará los trámites previstos para adoptar represalias comerciales recogidas en la llamada ‘Ley de Reciprocidad’. Esta legislación se aprobó en abril de 2025 por el Parlamento brasileño, en medio de la guerra comercial iniciada por el republicano.

En el caso de Brasil, esa ofensiva arancelaria tuvo parte de motivación política, ya que Trump alegó entonces que los aranceles eran una represalia por el juicio en el que el expresidente brasileño Jair Bolsonaro (2019-2023), su aliado, fue condenado por golpismo.

Está claro que lo que incomoda al Gobierno de Estados Unidos es que Brasil no se haya doblegado ante las pretensiones desmedidas y las exigencias irrazonables planteadas durante las negociaciones», dijo el canciller brasileño, Mauro Vieira, en un duro pronunciamiento en Brasilia. Vieira citó como ejemplo «las demandas de una apertura total, irrestricta y exclusiva para EE.UU. de sectores enteros de la economía brasileña, sin ninguna contrapartida para los productos brasileños».

«En otras palabras, exigían la capitulación», insistió. El ministro de Exteriores defendió que, desde principios del año pasado, el Gobierno brasileño ha mantenido «más de 30 reuniones» presenciales, virtuales y telefónicas a todos los niveles para negociar «cualquier tema» de la agenda comercial bilateral.

También respaldó la disposición al diálogo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva frente a los recientes comentarios del secretario de Estado  Marco Rubio, que acusó al líder progresista brasileño de «no negociar de buena fe» y de anteponer «su ego» al interés general. Vieira tildó las declaraciones de Rubio, divulgadas en sus redes sociales, de «inaceptables y ofensivas». «Ataca, de forma grosera y arrogante, al jefe de Estado de un país amigo», manifestó.

«No existe justificación para adoptar medidas unilaterales contra nuestro país. Según estadísticas del propio Gobierno estadounidense, Estados Unidos acumuló en los últimos 15 años un superávit de 424.500 millones de dólares en el comercio con Brasil», aseveró el comunicado. Brasil informó entonces que «iniciará de inmediato los trámites para activar los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad», y que «volverá a plantear el asunto en el marco del mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC)».

Por su parte, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) inició hace un año una investigación y concluyó que varias prácticas del Gobierno brasileño son «irrazonables» y restringen el comercio estadounidense. Entre esas políticas citó el sistema electrónico de pagos automáticos (PIX), la aplicación de las normas para combatir la corrupción, las leyes de protección de la producción intelectual, el acceso al mercado de etanol y la deforestación ilegal.

El Gobierno de Lula subrayó  que nunca ha abandonado la mesa de negociación a lo largo del último año, periodo durante el cual asegura que presentó «pruebas que refutan todas las acusaciones sobre supuestas prácticas comerciales desleales» y salió en defensa de su sistema de pagos PIX y de la regulación de las redes sociales, y garantizó que no renunciará «a proteger a las familias y a los niños frente a la codicia de un puñado de ‘tecnooligarcas’».

«Brasil no reconoce la legitimidad de investigaciones que no estén amparadas por las normas multilaterales de comercio», sostuvo. Además, el texto recordó que, en 2025, un 76 % de las importaciones procedentes de Estados Unidos entraron en el país sin pagar aranceles de importación, y que el gravamen medio aplicado efectivamente a los productos estadounidenses fue de apenas el 3,1 %.

El comunicado de Brasil acusó de ‘tarifazo’ a las maniobras de la familia Bolsonaro, cuando faltan menos de tres meses para las elecciones presidenciales, que se perfilan como un pulso entre Lula y el hijo mayor del líder ultraderechista, el senador Flávio Bolsonaro. «Es lamentable constatar que el desafortunado desenlace de las investigaciones basadas en la Sección 301 forma parte de un relato construido con la activa colaboración de la familia Bolsonaro», señaló la nota del gobierno. Y completó: «Son falsos patriotas que planearon y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, movidos por objetivos electorales.