Estados Unidos, Ormuz y los límites de la guerra

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Pedro Brieger

La pregunta que se hace todo el mundo es cuánto tiempo más durará esta guerra atravesada por bombardeos y negociaciones entre Estados Unidos, Israel y la República Islámica de Irán.  

La respuesta no la tiene nadie, ni siquiera los principales protagonistas involucrados.  Donald Trump, fiel a su estilo, un día amenaza con borrar una civilización entera y al otro sugiere que un acuerdo total está al alcance de la mano. Biniamín Netanyahu insiste en que hay que acabar con el régimen iraní y en Teherán esperan lograr un acuerdo que les permita disponer de más fondos para estabilizar su economía. 

La gran diferencia con el comienzo de los bombardeos de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero es que para la Casa Blanca ya no se trata de ganar la guerra y derrocar al régimen islámico.  Ahora su mayor preocupación es conseguir la libre navegación por el estrecho de Ormuz, por donde pasa un 20 por ciento del petróleo y gas del mundo.

Como en cualquier negociación cada bando intenta imponer sus términos.  Estados Unidos lo hace amenazando con su poderío militar, mientras que Irán descubrió que el estrecho de Ormuz es un arma muy poderosa, que le permite imponer condiciones al momento de sentarse a negociar.

Dado que no hay intervención de Naciones Unidas la finalización de la guerra depende del accionar de los tres países.  Estados Unidos negocia y bombardea, aunque sabe que la rendición incondicional del régimen iraní es imposible. Los gobernantes iraníes pretenden alcanzar un acuerdo global que incluya el Líbano, donde el ejército israelí afianza la ocupación del sur del país expulsando a miles de personas.  Por su parte, la agenda de Netaniahu tiene muchos puntos en común con la estadounidense, pero su objetivo de destruir el régimen iraní no cambiará si Trump logra un acuerdo con Teherán.

El control del estrecho de Ormuz aparece hoy como el tema central, aunque las predicciones apocalípticas por su cierre no se concretaron. Si bien es cierto que su clausura parcial afecta a la economía mundial, todavía está muy lejos de provocar una crisis peor (o tan siquiera similar) a la llamada “crisis del petróleo” de 1973-74 cuando muchos gobiernos tomaron medidas de emergencia para evitar el colapso.

Entonces hubo racionamiento de combustible, reducción de la iluminación pública, campañas masivas de ahorro energético, horarios reducidos de trabajo en la industria, limitaciones al uso del auto e incluso compras compulsivas de productos básicos por temor al desabastecimiento. Nada de esto ocurre en 2026 a pesar de que el mundo sigue girando alrededor del petróleo.

Who is , Iran’s new ‘reformist’ president-elect ...
Masud Pezeshkian

El manejo del estrecho es un tema complicado. Estados Unidos pretende una libre navegación sin condiciones, pero los iraníes (que tienen la llave) buscan seguir controlándolo.  El otro gran tema es el uranio iraní. Si bien es prácticamente imposible saber cuánto tienen y cuánto está enriquecido, el presidente Masud Pezeshkian dice que están dispuestos a “asegurarle al mundo que no buscan tener armas nucleares”.  No cabe duda de que para Irán lo fundamental es el acceso a más de 100 mil millones de dólares congelados en bancos de varios países que no se los entregan por temor a las sanciones de Washington. Y es un monto significativo como para dejar de negociar.

A Trump le gustan las exigencias de máxima.  De la misma manera que dijo que derrocaría al régimen islámico, exige que, para llegar a un acuerdo global,

Arabia Saudita, Qatar, Pakistán y Turquía 

se sumen a los “Acuerdos de Abraham” firmados en 2020 entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Bajréin, Marruecos y Sudán.  Estos conllevan el reconocimiento del Estado de Israel y –de hecho- dejar de lado la reivindicación de un Estado Palestino en Cisjordania y Gaza.  Los saudíes, aliados fundamentales de Estados Unidos en la región, no están dispuestos a renunciar a su plan de paz de 2002 que sí contempla la creación de un Estado palestino y fue aprobado por todos los países árabes.  Siempre hay que recordar que Israel no respondió a la propuesta y que sigue sin definir sus fronteras.  Es más, las expande, como sucede en el Líbano.

En EEUU creen que sus tropas son invencibles

A pesar de las derrotas en Vietnam y Afganistán, en Estados Unidos todavía existe una visión romántica de que sus poderosas fuerzas armadas son invencibles.   Por eso, a sus funcionarios les cuesta reconocer en público que sus bases militares en Medio Oriente han sido muy golpeadas por los ataques iraníes. 

Paradójicamente, Trump no se cansa de denostar el acuerdo que negoció Barack Obama en 2015 que incluyó verificaciones constantes de la energía nuclear iraní.  Además, gracias a ese acuerdo todos los barcos petroleros siguieron navegando por el estrecho sin ningún tipo de obstáculos y Obama tampoco se embarcó en una aventura militar que cuesta miles de millones de dólares. 

Las palabras grandilocuentes de éxito que suele pronunciar Trump pueden servirles a sus seguidores.  Pero para el mundo, la derrota frente a lo que consideraban –otra vez- un rival menor es harto evidente.  

Sociólogo y periodista argentino