Trump: A Irán «los vamos a volver a la edad de piedra»
Nubar Hainintz
Empantanado en una agresión que halló respuesta firme de Irán, sin solución a la vista y aislado de aliados tradicionales en anteriores aventuras bélicas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Washington «se retirará de Irán muy rápidamente» —aunque podría volver para llevar a cabo «ataques puntuales» si es necesario— y que está considerando la retirada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Pese a la expectativas sobre sus palabras este miércoles, que había anunciado un gran discurso para actualizar sobre la operación Furia Épica iniciada el pasado 28 de febrero, Trump, en una alocución televisada de menos de 20 minutos, no ofreció detalles precisos sobre cuánto va a durar la guerra, si se plantea el despliegue de tropas en suelo iraní ni cómo garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz.
Su discurso era el primero formal a la nación de Trump en su segundo mandato. Transmitido en hora de máxima audiencia y en un escenario de máxima solemnidad — ante la sala Este, en el vestíbulo central de la Casa Blanca—, trató de lanzar un mensaje de tranquilidad a unos mercados zarandeados por el cierre del estratégico estrecho de Ormuz y las consiguientes alzas de los precios de la energía, y a unos votantes temerosos de una nueva “guerra eterna” en Oriente Próximo y sus efectos en los bolsillos familiares.
Apenas aseguró este miércoles que EEUU completará sus objetivos militares en Irán en unas «dos o tres semanas» y amenazó al régimen iraní con golpes de «extrema dureza» y «devolverlos a la Edad de Piedra», en un discurso en el que no hizo referencia a la posibilidad de enviar tropas sobre el terreno ni aportó detalles más concretos tras más de un mes de hostilidades.
«Esta noche, es un placer anunciar que los objetivos estratégicos centrales están cerca de ser completados», indicó Trump, que tampoco hizo mención en su discurso, emitido en horario de máxima audiencia en todas las televisiones del país, a sus desavenencias con la OTAN por no apoyarlo en su ofensiva conjunta con Israel.
Sobre el estrecho de Ormuz, el principal talón de Aquiles de la operación, Trump consideró que se abrirá de manera natural porque, aseguró, la parte complicada «ya ha terminado». «Una vez que este conflicto haya terminado, el flujo se restablecerá de manera natural. Simplemente se abrirá por sí solo. Ellos querrán tener la posibilidad de vender petróleo, pues es lo único que poseen para intentar reconstruir su país. Se reanudará el flujo, así como el suministro de gas», aseguró.
Trump reiteró su mensaje de que la República Islámica estaba siendo «diezmada» en ese preciso instante y previó que el estrecho de Ormuz, vía estratégica de un quinto del petróleo mundial y un tercio del gas licuado, «se abrirá solo» y de «manera natural» cuando se replieguen. 
«Puedo afirmar que muy pronto vamos a golpearlos con extrema dureza. En el transcurso de las próximas dos o tres semanas vamos a devolverlos a la Edad de Piedra», declaró el presidente, que amenazó de nuevo con atacar sus plantas eléctricas. Sus intervenciones públicas o entrevistas en los últimos días y que no dejan claro cuándo Washington quiere poner fin a la operación.
«Sin embargo, se ha producido un cambio de régimen, dado que todos sus líderes originales han muerto», afirmó con respecto a la muerte de importantes figuras del Gobierno iraní (entre ellos el líder supremo Alí Jameneí) y los interlocutores con los que está tratando ahora Washington, aparentemente el presidente del parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
«Mientras tanto, las conversaciones continúan», aseguró Trump tras incidir en que el cambio de régimen en Irán no era el objetivo de EEUU en la ofensiva conjunta con Israel.
Apoderarse del uranio iraní

A petición del presidente de EE.UU., Donald Trump, el Ejército le presentó un complejo plan para apoderarse de cerca de 1.000 libras (casi 450 kilogramos) de uranio altamente enriquecido en Irán, informó The Washington Post, que cita que el proyecto fue expuesto al mandatario la semana pasada.
El arriesgado plan, que surge en medio del conflicto en Oriente Medio iniciado a finales de febrero luego del ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, significaría una tarea difícil y algo nunca antes intentado en tiempos de guerra. La operación podría llevar semanas y ocurrir bajo fuego en el interior de Irán. La iniciativa, informada por primera vez por The Wall Street Journal, implicaría transportar por vía aérea cientos o miles de tropas y maquinaria de excavación, además de construir una pista de aterrizaje para que aviones de carga puedan sacar el material radiactivo de territorio iraní.
«Esta sería una de las, si no la más grande, y complicada operación especial de la historia (…) Es un gran riesgo para la fuerza», dijo Mick Mulroy, exsubsecretario adjunto de defensa y exoficial retirado de la CIA y de los Marines, citado por The Washington Post.
Consultada sobre el plan, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo: «Es trabajo del Pentágono hacer los preparativos para dar al comandante en jefe la máxima opcionalidad. No significa que el presidente haya tomado una decisión».
El petróleo
Trump tuvo palabras de agradecimiento para Israel y sus aliados del Golfo, pero cargó contra aquellos países que no
han querido apoyar la guerra ni enviar activos militares para proteger el tráfico marítimo en Ormuz, aunque fue algo menos cruento que en días anteriores y evitó mencionar la Alianza Atlántica en su discurso. «A aquellos países que no logran conseguir combustible -muchos de los cuales se niegan a involucrarse en la decapitación de Irán-; hemos tenido que hacerlo nosotros mismos», aseveró el mandatario.
Plan en pausa
No hubo novedades en el esperadísimo discurso de Donald Trump sobre la guerra contra Irán. Tampoco nuevos ataques contra sus aliados de la OTAN, contra los que había arremetido horas antes. La “importante actualización” no fue más que eso, una actualización para pedir paciencia; que apenas faltan dos o tres semanas para acabar el conflicto, que se han alcanzado los objetivos militares y que el estrecho de Ormuz se abrirá “naturalmente” una vez hayan cesado las hostilidades. Tendrán que ser otros países quienes se encarguen de garantizar el tránsito.
Funcionarios de EE.UU. presentaron recientemente a Teherán una propuesta de 15 puntos para poner fin a la guerra, en la que exigían, entre otras cosas, que renunciara a su uranio altamente enriquecido. El martes, el canciller Abbas Araghchi refutó categóricamente esa versión y aseguró que no han respondido al plan de paz de 15 puntos
presentado por la Casa Blanca; añadió que tampoco han presentado una contrapropuesta o alguna condición para finalizar la guerra.
En las negociaciones que se llevaban a cabo previo a los ataques, Irán sugirió que podría diluir el material enriquecido a un nivel inferior. Trump, ironizó este miércoles sobre las negociaciones con Irán y puso el foco en su vicepresidente, J.D. Vance: «Si no pasa, le echo la culpa a J.D. Vance. Si pasa, me llevo todo el crédito», dijo al ser consultado por el estado de un eventual acuerdo, y agregó que cree que se concretará porque «están desesperados», en referencia a la parte iraní.