EEUU amenaza con confiscar naves con crudo para Cuba

La isla, tema en la coyuntura electoral de EEUU

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Jim Cason y David Brooks

,Menos de 24 horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que ya no se aplicaría el bloqueo petrolero a Cuba, su vocera en la Casa Blanca insistió en que no hubo ningún giro en la política y que Washington se reserva el derecho de confiscar embarcaciones de México y otros países que envíen combustible a la isla, y que a pesar de versiones de negociaciones bilaterales, el gobierno del republicano sigue apostando al colapso de lo que llama una nación “fallida”.

La política de Washington hacia Cuba continúa enredada en decisiones contradictorias del presidente estadunidense, aunque eso también refleja las pugnas internas dentro de su gobierno en Washington y Miami, y también el juego político de los demócratas.

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Un camión cisterna recorre el puerto de Matanzas, a donde llegó un buque tanque ruso, el primer cargamento de crudo en tres meses, debido al bloqueo o

“Cuba será el próximo. Es un desastre… dentro de un poco fallarán y estaremos ahí para ayudarles, para apoyar a nuestros grandes cubanoestadunidenses, quienes fueron echados de la isla; en muchos casos, sus familiares fueron mutilados y asesinados por (Fidel) Castro, Cuba será el próximo”, reafirmó el presidente el domingo por la noche en el vuelo de regreso de Florida a Washington.

En esa misma conversación, Trump sorprendió al comentar sobre el arribo de un buque petrolero ruso a la isla, y afirmar que “no nos importa” que lleguen cargamentos de crudo a Cuba, ya que “tienen que sobrevivir”.

El buque llegó a Cuba este lunes, la primera entrega de petróleo extranjero en tres meses. El mandatario estadunidense agregó: “no tengo ningún problema” con que otras naciones envíen crudo  y afirmó que prefería dejar entrar el combustible “porque la gente necesita calefacción, refrigeración y todas las cosas necesarias para vivir”

Pero horas después, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que “no ha habido un cambio formal en la política de sanciones (contra la isla). Esas decisiones se están tomando caso por caso”.

Un reportero le preguntó por los comentarios de la presidenta Claudia Sheinbaum de que México explora reiniciar el envío de petróleo a la isla, y respondió: “de nuevo, no hay cambio en nuestra política de sanciones. Reservamos el derecho a confiscar embarcaciones si es legalmente aplicable, que violen las políticas y el presidente lo decidirá”. Al preguntarle sobre si ahora en adelante Rusia tiene luz verde para continuar con esos envíos, repitió que se evaluará “caso por caso”.

El sitio oficial de la Casa Blanca aún incluye la orden ejecutiva del 29 de enero para aplicar sanciones a cualquier país que se atreva a enviar petróleo a Cuba, es decir, establece un bloqueo naval.

Incertidumbre en Washington

No es fácil adivinar el futuro inmediato de la política de la Casa Blanca hacia la isla, no sólo para observadores externos, sino para otros dentro del gobierno, incluido su secretario de Estado cubanoestadunidense, Marco Rubio, quien defiende el bloqueo petrolero. Rubio declaró este lunes –sin hacer referencia a lo dicho por su jefe ayer– que “si Cuba realmente quiere salir del agujero en el que se ha metido, es decir, en el que el régimen la ha puesto, realmente necesita emprender reformas muy serias tanto de su gobierno como de su economía. Y si están dispuestos a hacerlo, les ayudaremos”.

En una entrevista con Al Jazeera, agregó: “no hemos tomado ninguna medida punitiva contra el régimen cubano. Ellos afirman que sí, pero no es así. Lo único que ha cambiado es que ya no reciben petróleo venezolano gratis. Ya no tienen subsidios”. Reiteró que “tampoco puede haber prosperidad económica sin un nivel significativo de libertad política”.

El secretario de Estado no hizo ninguna referencia a la orden ejecutiva del 29 de enero, ni a las presiones sobre México y otros países para frenar sus envíos de petróleo a la isla hasta esta semana, y mucho menos al bloqueo económico de más de 60 años sobre Cuba.

Ante la pregunta de qué quiere Estados Unidos, Rubio añadió: “no necesitamos nada de Cuba. Quiero decir que es la isla la que nos necesita a nosotros”.

Vale recordar que ésta ya es una coyuntura electoral en Estados Unidos y Cuba está dentro de ese juego para bien y para mal. Por un lado, los comicios intermedios de noviembre, en los que está en juego el control de la mayoría en ambas cámaras del Congreso, nutren la cautela para los republicanos que por ahora dominan la legislatura, es decir, no desean cometer algún error que pueda ayudar a sus contrincantes. Pero a la vez, necesitan atender las demandas de ciertos sectores, en este caso, el aún influyente sector anticastrista de Florida.

Opositores no se atreven a lanzar críticas

Pero los demócratas también compiten y no se atreverán a criticar políticas contra “adversarios” como Cuba e Irán, y a la vez buscarán atraer apoyo entre ciertos sectores que han favorecido a los republicanos en estados como Florida. Eso podría resultar curiosamente en una presión derechista sobre los republicanos, incluido Trump, si los demócratas los critican por no ser suficientemente “duros”.

 sworn in as California’s 40th governor - Los Angeles Times
Gavin Newsom

Por ejemplo, entre los demócratas con aspiraciones presidenciales está el gobernador de California, Gavin Newsom, considerado un centrista liberal. Sobre las políticas hacia Cuba indicó: “aprecio que el gobierno de Trump está procediendo… Este cuasi bloqueo ha creado condiciones donde ahora tenemos a 51 prisioneros liberados, tenemos una conversación diferente con el liderazgo (de la isla), negociamos un marco distinto desde una posición de fuerza nueva”.

Después condenó al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, al concluir que “estamos hablando de una dictadura, del liderazgo en Cuba hoy, entonces debemos proceder con esos valores, absolutamente”. Aunque sobre otros temas es mucho más coherente, es significativo lo temeroso que Newsom está de criticar la política hacia la isla del presidente republicano.

También se debe subrayar el casi absoluto silencio de políticos demócratas liberales y hasta progresistas sobre Cuba, incluido Barack Obama, cuyo logro de normalizar las relaciones con La Habana ha sido anulado por el actual mandatario. La diputada Alexandria Ocasio-Cortez, líder del ala progresista del partido, se atrevió a declarar hace un mes que el bloqueo petrolero a Cuba es parte de una “nueva era de depravación” promovida por el gobierno de Trump, pero no ha dicho mucho más desde entonces.

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Ilhan Omar

Entre las excepciones está el senador demócrata Peter Walsh, quien emitió un llamado a poner fin al bloqueo económico estadounidense. La semana pasada, la diputada del mismo partido Ilhan Omar se sumó a esa solicitud. “Estoy indignada por lo que Trump le está haciendo al pueblo cubano”, afirmó en un discurso ante el pleno de la Cámara baja.“El bloqueo petrolero del gobierno de Trump es cruel e indefendible. Cuba no representa ninguna amenaza para nosotros y aún así estamos estrangulando a toda una nación con una guerra económica… No se equivoquen, este sufrimiento injustificable ocurre porque Trump intenta forzar un cambio de régimen.”

Concluyó que “a través de nuestro país y alrededor del mundo la gente está de pie en solidaridad con el pueblo cubano, están llamando por la dignidad, por humanidad, a un fin a este daño. Manos fuera de Cuba. Fin al bloqueo ahora”.

*Corresponsales de La Jornada de México en EEUU