EEUU amenaza con enviar 10 mil soldados para liberar el estrecho de Ormuz
CLAE
Tras tres semanas de la guerra conjunta entre Estados Unidos e Israel contra Irán, comienzan a perfilarse los contornos de un patrón peligroso. Si bien el conflicto actual puede ser, por ahora, significativamente diferente de las guerras estadounidenses en Afganistán, Irak o Vietnam —aún no ha involucrado a un gran número de fuerzas terrestres estadounidenses—, la guerra contra Irán comparte una realidad estratégica más profunda con aquellas guerras anteriores.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves que extiende hasta el lunes 6 de abril el ultimátum para que Irán reabra el estrecho de Ormuz o destruirá sus centrales eléctricas. A través de su red Truth Social informó que, «a petición del Gobierno iraní», ha decidido prolongar el plazo diez días más, con lo que vencerá el 6 de abril a las 20.00 horas de Washington.
Mientras, el Pentágono (ministerio de Defensa de EEUU) contempla la opción de enviar 10.000 soldados más a Oriente Medio en plena guerra con Irán que incluirían tropas terrestres, según una información publicada por el diario The Wall Street Journal .
El diario, que cita fuentes del Departamento de Guerra, asegura que este desplazamiento contaría con infantería y vehículos blindados para ofrecer más opciones militares al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ni Trump ni el Pentágono han descartado una operación terrestre, lo que ha despertado más amenazas de Teherán de redoblar sus ataques contra Israel y objetivos estadounidenses en países del golfo Pérsico, así como de estrechar todavía más su control sobre el estrecho de Ormuz y de Bab al Mandeb, claves para el comercio global.
Una encuesta de Reuters e Ipsos de la semana pasada muestra que el 55% de estadounidenses está en contra de un despliegue de tropas en Irán, mientras que un 34% apoyaría solo el envío de un pequeño operativo, con solo un 7% a favor de un gran contingente sobre el terreno.
El portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, Gral. Abolfazl Shekarchi, aseguró que EEUU ya tendría entre 600 y 800 soldados muertos, y alrededor de 5.000 heridos en la guerra en curso. Según indicó, se trata de un cálculo “conservador”, sugiriendo que las cifras reales podrían ser incluso más altas. La afirmación choca de lleno con la versión oficial de Washington, que reconoce apenas 13 muertos y 232 heridos en la llamada “Operación Epic Fury”
Expansionismo israelí: destruyendo Líbano
En las últimas semanas, el bombardeo masivo de Israel contra infraestructuras civiles del Líbano ha provocado desplazamientos masivos hacia el norte del país y fuera de sus fronteras. Ahora, Israel se dispone a ocupar militarmente las tierras que separan la frontera sur de Líbano con el río Litani y que suponen, aproximadamente, el 10% del país. Este avance militar se acerca peligrosamente a los objetivos territoriales del Gran Israel.
Según este proyecto, las fronteras del país deben expandirse e integrar parte de los estados vecinos, en consonancia con lo prometido «al pueblo elegido de Dios» en la Biblia. El plan del actual Gobierno israelí es «trasladar la frontera de Israel hasta el interior de Líbano».
Desde el nacimiento del Estado israelí en 1948, Tel Aviv ha invadido oficialmente este territorio hasta en tres ocasiones: en 1979, 1982 y 2006. Incluso, mantuvo su presencia entre el año 1985 y el 2000. Durante estas incursiones, Israel estableció vínculos con algunas milicias cristianas de Líbano, algunas de las cuales cometieron matanzas como la de Sabra y Shatila, en la que 3.500 civiles de todas las edades fueron asesinados.
Analistas señalan que es posible que la coalición de extrema derecha que gobierna Israel busque nuevos aliados dentro del país en un intento de hacer «implosionar social y políticamente» Líbano, que aún arrastra el trauma de una larga guerra civil (1975-1990).

Mientras, Irak llora a los muertos que deja el peor ataque contra su ejército desde el inicio de la guerra: “¿Por qué nos ha atacado Estados Unidos?” Los ataques cruzados entre EE UU y Teherán contra milicias pro y antiiraníes en suelo iraquí amenazan con derivar en un conflicto abierto alimentado por el aumento de bajas de soldados regulares iraquíes y kurdos vguier petróleo
La guerra y el petróleo
Los precios del petróleo repuntaron por encima de los 105 dólares por barril ante las señales de prolongadas interrupciones en los flujos energéticos mundiales y el menguante optimismo sobre un alto el fuego. Teherán rechazó la propuesta estadounidense de 15 puntos para detener la guerra y emitió su propia contrapropuesta. Las repercusiones económicas del conflicto son graves: la escasez de combustible se extiende por todo el mundo y las empresas se enfrentan a las consecuencias del aumento de los precios y la interrupción de las cadenas de suministro.
Los analistas han revisado a la baja las previsiones mundiales de GNL para este año. La producción petrolera de Irak se ha desplomado , ya que el país no puede exportar crudo a través del estrecho de Ormuz y los niveles de almacenamiento están llegando a su máxima capacidad. Mientras tanto, al menos el 40% de la capacidad de exportación de petróleo de Rusia está paralizada tras los ataques ucranianos contra la infraestructura energética y la incautación de buques cisterna.
Según Bloomberg, la administración Trump está analizando las posibles consecuencias para la economía si los precios del petróleo se dispararan hasta los 200 dólares por barril , aunque la Casa Blanca lo ha negado.
Nueva acusación contra la OTAN
Trump arremetió nuevamente contra los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) por “no hacer absolutamente nada contra la nación lunática de Irán” y aseveró que tomar el control del petróleo de Teherán es una “opción” al finalizar la guerra. “Las naciones de la OTAN no hicieron absolutamente nada para ayudar con la nación lunática, ahora militarmente diezmada, de Irán.
Estados Unidos no necesita nada de la alianza, pero ¡nunca olviden este momento tan importante!”,
reclamó el mandatario. En contraparte, la nación islámica contestó oficialmente la propuesta de paz estadunidense mediante Pakistán, país mediador, y se mantiene a la espera de una respuesta. “La respuesta de Irán al plan de 15 puntos propuesto por Estados Unidos fue transmitida ayer en la
noche (miércoles) a través de intermediarios y esperamos que la otra parte se pronuncie”, declaró
la fuente, sin ofrecer más precisiones.
Aseguró que las afirmaciones desde Washington sobre una voluntad de su país de negociar son parte de “un tercer proyecto de engaño” para “presentarse como pacíficos, mantener bajos los precios del petróleo y contar con tiempo para preparar nuevas acciones agresivas en el sur
de Irán con una invasión terrestre”.
En este sentido, la fuente recordó que las agresiones conjuntas con Tel Aviv en junio de 2025 y febrero de 2026 fueron ejecutadas mientras transcurrían negociaciones indirectas entre Washington y Teherán para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, e insistieron que “los estadounidenses buscan sentar las bases para cometer nuevos crímenes bajo la cobertura de las discusiones”.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, consideró que la solicitud de negociaciones, simultánea a los
ataques y el envío de fuerza militar a la región por parte del Pentágono era “una señal de contradicción en el comportamiento y el discurso delos estadunidenses” y reafirmó que
su país sólo “defiende su soberanía, seguridad nacional e integridad territorial contra los agresores”. Los señalamientos de Araghchi se presentaron en momentos en
que trascendió que el Departamento de Guerra estadunidense analiza el despliegue de 10 mil soldados más a Medio Oriente, reportó The Wall Street Journal.
La retórica de Trump coincidió con un discurso televisado del líder de la oposición israelí, Yair Lapid, quien acusó al primer ministro y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, de haber lanzado una guerra en múltiples frentes “sin estrategia, ni los medios necesarios y con muy pocos soldados”, y alertó que los combates “están llevando al ejército al límite”.
Colofón
Washington se enfrenta una vez más a una potencia regional más débil sin objetivos claros, una teoría de la victoria definida ni una estrategia de salida viable. El resultado es un atolladero de otro tipo, pero un atolladero al fin y al cabo, señala Ilan Goldemberg, quien fuera asesora para Medio Oiente de la exvicepresidenta Kamala Harris
*Resumen del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)