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Banfield el primer club en restituir como socios a desaparecidos

Este 24 de marzo ya es nuestro. Aquel del ’76 fue de ustedes, genocidas y cómplices civiles. Porque hoy no tienen idea de dónde estamos. De pie y en las calles, 50 años después. ¿Se dan cuenta? ¿Se dan cuenta que ya perdieron la batalla cultural? ¿Se dan cuenta que casi nadie apoya las guerras contra los pueblos que ustedes acompañan aplaudiendo al capital?

  Las semillas de nuestros 30 mil desaparecidos germinaron con el tiempo. Son brotes verdes que brillan con luz propia. Se multiplicaron por decenas de miles. Están por todos lados, como estarán en la Plaza de Mayo esta tarde y otras tardes. Son como el héroe colectivo de Oesterheld, al que ustedes desaparecieron, pero no pudieron sepultar el legado de su obra. El Eternauta reventó los índices de audiencias en TV.

  El Che lo decía: “seamos la pesadilla de los que pretenden arrebatarnos los sueños”. Seamos consecuentes con las luchas que dio la gloriosa generación del ‘70. Seamos como las Madres y Abuelas que todavía buscan a sus hijos y a sus nietos por las que no están. Seamos, siempre seamos, porque somos más.

  El fascismo no pasará si nos unimos mientras los negacionistas se identifican con la muerte, los misiles que la provocan, con Netanyahu, Milei, Bukele y Donald Trump. Hoy son sus referentes como en el pasado lo eran Videla, Massera, Galtieri, Camps y Suáez Mason.

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San Lorenzo descubrió una placa, en la entrada del Polideportivo Roberto Pando

  El deporte, territorio en el que pretendieron legitimarse durante la dictadura (igual que lo habían hecho Mussolini y Hitler), tuvo un hecho maldito, el Mundial ’78, pero también ese mismo año una fuga que todavía se recuerda. Un acto de rebeldía que a ustedes, los represores que aún guardan silencio, los expuso al ridículo. Tuvieron que cerrar Mansión Seré, de donde escapó el ex arquero de Almagro, Claudio Tamburrini. Esposado, desnudo y con tres compañeros en plena noche de otro 24 de marzo, cuando ya estaban cebados de secuestrar, torturar y asesinar.

  Hoy los retoños de la memoria se recogen por todas partes. Acolchonan el suelo. Hacen que cualquier traspié sea circunstancial. Son la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino, la de Hinchas, la del Fútbol sin Fronteras Feminista, las subcomisiones de DDHH en los clubes, la militancia que restituye carnets, los socios comprometidos y los dirigentes que acompañan. Organizadas y organizados son objeto de estudio en las universidades de Italia, la Argentina y en el futuro quizás más.

En el club La Plata, desaparecieron 20 jugadores de rugby

  Ustedes, negacionistas, son la cara opuesta. Odio puro que vomitan por los que ya no están, por lo que ellos representan. Nuestros familiares, compañeros y compañeras. Pero no pueden inocular ese odio al cuerpo social que ya lo rechazó. Quieren revisar la historia para dejar alfombrado el camino de miedos y de nuevas amenazas el porvenir. No van a poder.

  Amnistía Internacional difundió un informe reciente que arroja un dato demoledor: el 75% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 30 años rechaza un indulto para los militares condenados por delitos de lesa humanidad. Y el 66% de la población en general no acepta que el Estado minimice los crímenes de la dictadura. Perdieron. Este partido lo perdieron hace décadas. No insistan que este pueblo se adueñó del 24 y lo transformó en pulsión de vida, la vida de nuestros desaparecidos que hicimos nuestras, donde quiera que estén.

La historia, a ustedes, jamás los absolverá.

* Periodista argentino. Es docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP). Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Página 12