El escudo de las Américas, caballo de Troya a cielo abierto para la invasión.

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Nicolás Centurión

El presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Donald Trump convocó el sábado 7 de marzo a varios primeros mandatarios de distintos países de Latinoamérica y el Caribe para el primer encuentro del Escudo de las Américas. Otra farsa diplomática, una puesta en escena de organismo multilateral, un alineamiento imperial on demand.

}El lanzamiento de la iniciativa se realizó en la ciudad de Miami (Florida) y en la que Trump recibió a los mandatarios de 12 países (1) de la región a los que ha invitado a sumarse a su plan, todos ellos afines a él en términos ideológicos.  Esta alianza tiene como principal objetivo enfrentar a los carteles de la droga asociados con el terrorismo de Irán y la constante ofensiva comercial de China. Unos objetivos bastante curiosos, complejos y amplios.

La alianza es inédita porque combina la acción diplomática anunciada por Trump a través del Escudo de las Américas con un acuerdo militar firmado hace dos días por el Pentágono y veinte países de la región.

Sin embargo, las llamativas ausencias en la cumbre de Florida de los presidentes de México y de Colombia, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, respectivamente; despiertan suspicacias sobre la efectividad de la iniciativa. Colombia como el productor de dos tercios de la cocaína mundial y México (con el cual comparte 3000 kms de frontera) con los carteles más poderosos del mundo, luego de Estados Unidos, ya que allí no le conocemos los nombres a las bandas y parece que solo consumen en ese país.

El primer mandatario estadounidense encomendó la tarea de llevar adelante el proyecto, al que describió como «una nueva gran coalición militar para erradicar los carteles criminales». «Acordamos usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y sus redes terroristas», dijo el inquilino de la Casa Blanca.

Esta cumbre representa un monroismo descarnado. Más que un escudo: un ariete. Los países concurrentes ceden soberanía, dejan sus fronteras abiertas y no ofrecen resistencia. El patio trasero más frondoso que nunca. Tras denunciar que organizaciones criminales transnacionales se han hecho «con grandes áreas» de algunos países de la región, el mandatario republicano aseguró que «de una vez por todas, nos desharemos de ellas».

«Muchos de los carteles han desarrollado habilidades militares muy sofisticadas y muchas veces son más poderosos que algunas fuerzas militares y no podemos aceptar eso», aseguró, al tiempo que entre risas ofreció a los asistentes «misiles de precisión» para acabar con estos grupos.

«Estas organizaciones representan una amenaza para la seguridad nacional y una vía para nuestros adversarios. Y, por eso, no los queremos cerca de nuestro país», remató. Una vía para nuestros adversarios reitero. Una retórica acusatoria importante.

“La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Ustedes tienen que usar el suyo».

De esta manera, el renombrado y amigo de Jeffrey Epstein renueva una prédica militarista y punitivista que siempre está latente en la derecha más conservadora y es el sueño húmedo de la extrema derecha nostálgica de dictadura. Los candidato manodura de soluciones mágicas estarán a la orden del día en las próximas elecciones si es que antes los gobiernos ya electos fueron presionados a hacerlo.

“El corazón de nuestro acuerdo es un compromiso de usar fuerza militar letal para destruir los siniestros carteles y redes terroristas de una vez por todas” reafirmó Trump.

Pero el combate al narcotráfico no es el único objetivo de la coalición militar. Trump confirmó lo dicho previamente por otros funcionarios de su administración respecto a que la coalición también se enfocará en combatir «la inmigración ilegal y masiva».

«Vamos a trabajar con ustedes muy de cerca en el combate del tráfico de personas», dijo, al tiempo que anunció que buscará acuerdos con estos países para enviarles migrantes deportados.

Solo este año, el presidente norteamericano invadió Venezuela y capturó al presidente Nicolás Maduro, amenazó con invadir Groenlandia, anunció que acabará con Cuba tal como la conocemos y despliega arsenal militar en los cielos de Irán. Su preocupación también se basa por el Canal de Panamá y la influencia China.

Este tipo de iniciativas como el Escudo de las Américas no hacen más que poner en perspectiva e importancia a la Unión Naciones Suramericanas (Unasur) que el Comandante Hugo Chavez promovió. Hoy los primeros mandatarios latinoamericanos y caribeños viajan a arrodillarse ante un criminal de guerra y pedófilo. El destino de sus gobernados no está en juego ni en sus consideraciones sino un territorio tomado como uno solo para satisfacer los deseos imperiales.

Si hay algo que caracteriza a la administración Trump es su frontalidad. No realiza muchas acrobacias retóricas para decir lo que piensa y para explicitar sus objetivos. Cosa que otrora no sucedía y era más velado (véase ejemplo de los Kurdos). Aunque ello no le resta crueldad y dominio en un mundo cada vez más bélico y una Latinoamérica que tiene las riendas de su destino en manos de otro conductor bajo la excusa del narcotráfico y el crimen organizado.

Notas

(1)Javier Milei -Argentina-, Rodrigo Paz -Bolivia-, José Antonio Kast -Chile-, Rodrigo Chaves -Costa Rica-, Luis Abinader -República Dominicana-, Daniel Noboa -Ecuador-, Nayib Bukele -El Salvador-, Tito Asfura -Honduras-, Mohamed Irfaan Alí -Guyana-, José Mulino -Panamá-, Santiago Peña -Paraguay- y Kamla Persad-Bissessar -Trinidad y Tobago- son los socios fundadores de la iniciativa Escudo de las Américas.

* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP).Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)