Trump cesa a Kristi Noem, tras los asesinatos del ICE
Beverly Fanon-Clay
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves el despido de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, quien dejará el cargo el 31 de marzo y será sustituida por el senador de Oklahoma, Markwayne Mullin. La exgobernadora de Dakota del Sur fue muy cuestionada por la gestión de la política migratoria del país y responsabilizada por al asesinato de dos personas en Minesota.
«La actual secretaria, Kristi Noem, quien nos ha servido eficazmente y ha obtenido numerosos y espectaculares resultados (¡especialmente en la frontera!), pasará a ser enviada especial para el Escudo de las Américas, nuestra nueva iniciativa de seguridad en el hemisferio occidental (término que Washington emplea para referirse a las Américas) que anunciaremos el sábado en Doral, Florida», escribió el presidente en su cuenta de Truth Social.

Además, esta misma semana había comparecido en el Capitolio en una polémica intervención en la que se negó a retractarse de esos comentarios y en la que culpó a los manifestantes del caos y defendió la política de deportaciones masivas de Trump.
Además de marcar la primera caída de un secretario del gabinete durante el segundo mandato de Trump, la salida de Noem tiene un gran peso simbólico, puesto que su cargo y sus propias ansias de protagonismo hicieron de ella el rostro más visible del proyecto trumpista para instaurar un Estado policial mediante una destrucción sistemática de las libertades.
En sus 13 meses al frente de la seguridad interior, Noem impulsó los secuestros basados en perfilamiento racial, ordenó el envío de cientos de venezolanos al campo de concentración de Nayib Bukele en El Salvador, obstaculizó las inspecciones de seguridad y derechos humanos en los centros de detención de migrantes, utilizó el aparato estatal para perseguir a críticos políticos y manifestantes bajo el pretexto de seguridad nacional.

Asimismo, creó listas de vigilancia e implementó herramientas biométricas para catalogar a manifestantes, fotógrafos y disidentes como “enemigos del Estado”, e instituyó el uso de polígrafos obligatorios para empleados del departamento, con el fin de identificar a quienes hablaran con periodistas. Lamentablemente, hay pocas perspectivas de que estas medidas de terror de Estado cambien con la llegada de Mullin a la DHS.
Pero la sentencia del juez federal de distrito Brian E. Murphy, que declara ilegales y ordena anular las deportaciones de inmigrantes a terceros países con los que no tienen vínculos; el fallo de la Corte Suprema que puso fin a los aranceles mal llamados “recíprocos”; la orden del juez Richard Eaton, del Tribunal de Comercio Internacional, que instruye a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza que devuelva todos los gravámenes cobrados de manera indebida, así como la demanda de 24 gobiernos estatales demócratas para que la Casa Blanca se abstenga de imponer nuevos aranceles, son muestras de los límites con que comienza a toparse el trumpismo y de la voluntad de acotar sus arbitrariedades.
Como gobernadora, a partir de 2019, se ganó un nombre por su resistencia a imponer restricciones sanitarias durante la pandemia de la covid-19, yendo en contra de las recomendaciones federales del Gobierno de Biden. A raíz de ello, entró en las quinielas en la campaña presidencial de 2024 como posible fórmula vicepresidencial de Donald Trump. Sin embargo, en agosto de 2024 se publicó su autobiografía No Going Back (Sin Vuelta Atrás) y su posibilidad de ser vicepresidenta se esfumó al calor de su primera gran controversia.
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![Donald Trump, Ron DeSantis y Kristi Noem visitan el centro detención para migrantes 'Alligator Alcatraz', en Florida.]()
Donald Trump, Ron DeSantis y Kristi Noem en su visita al centro detención para migrantes ‘Alligator Alcatraz’, en Florida.
Pero la mala publicidad no fue suficiente para disuadir a Donald Trump de incluirla en su gabinete una vez que ganó las elecciones presidenciales en noviembre de 2024. La nombró secretaria de Seguridad Nacional, a cargo de las fronteras del país y de la aplicación de la política migratoria; uno de los puestos más importantes para una Administración que llegó con la promesa de llevar a cabo la mayor deportación de la historia.
No se tardó en dar de qué hablar en su nuevo rol. En su primer día al frente del DHS —del cual dependen agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) o la Guardia Costera— subió al escenario para dirigirse por primera vez a su equipo en conjunto y ante las cámaras. Mientras caminaba hacia el atril, sin embargo, eligió que sonara de fondo la canción de country Hot Mama (Mami Caliente) del cantante Trace Adkins, que habla de lencería, atracción sexual y sugiere “convertir este sitio en un sauna”. El público fue tomado por un silencio incómodo y llovieron críticas por la selección musical inapropiada.
El despliegue de la agresiva ofensiva migratoria de Trump, sin embargo, rápidamente dejó aquel momento en el olvido. En los primeros meses del segundo Gobierno del republicano, Noem se volvió una cara conocida y una de las principales referentes de la estética promovida por el trumpismo, mientras hablaba recurrentemente en medios y daba ruedas de prensa para anunciar operativos y medidas migratorias.

A finales de marzo del año pasado, su visita a la cárcel de máxima seguridad de Nayib Bukele en El Salvador dejó la que tal vez será la imagen más icónica de su paso por el DHS. Hacía apenas unos 10 días, Estados Unidos había enviado sin debido proceso a esa prisión, el Cecot (Centro de Confinamiento del Terrorismo), a más de 200 venezolanos acusados sin pruebas de ser pandilleros del Tren de Aragua, bajo la Ley de Enemigos Extranjeros del año 1798, con la cual los catalogó como parte de un supuesto ejército invasor.
Había sido el primer gran escándalo de la Administración en materia migratoria por su flagrante desprecio de las normas legales y su crueldad. En medio de esta tormenta, Noem recorrió el Cecot con las autoridades salvadoreñas y posó para las cámaras frente a las enormes celdas colectivas donde los rapados y tatuados presos de las pandillas salvadoreñas que Bukele mantiene allí sirvieron de telón de fondo.
En el trasfondo de su labor, comenzaron a circular rumores sobre una posible relación extramarital entre Noem y Corey Lewandoswki, asesor cercano a Trump que ya había trabajado con Noem en su etapa como gobernadora. Lewandowski fue incorporado al departamento como figura temporal de asesoría por un plazo de 130 días al año sin remuneración, aunque funcionarios actuales y antiguos han cuestionado la contabilización y el alcance real de su influencia dentro de la agencia. Durante sus comparecencias esta semana en el Congreso, Noem se negó a responder a preguntas de legisladores demócratas sobre la naturaleza de su relación con su asesor, incluyendo si habían mantenido “relaciones sexuales” durante su etapa en el DHS. Ambos han negado públicamente haber tenido una relación íntima, pero diversos medios han informado sobre esas alegaciones desde hace meses.
El clímax de sus reiteradas controversias, no obstante, llegó el pasado 7 de enero. Apenas unas horas después del asesinato de Renee Good en Minneapolis por los disparos de un agente migratorio, Noem habló en una rueda de prensa desde la frontera, en la cual tenía planeado presumir de la drástica caída de cruces fronterizos ilegales.
Pero los periodistas presentes le preguntaron sobre el incidente que acababa de ocurrir miles de kilómetros al norte y del cual videos habían inundado internet en cuestión de horas. A pesar de la poca información que había al
respecto, Noem no dudó en categorizar a Good, una poeta de 37 años y madre de tres hijos, cuya identidad no había trascendido en ese momento, de ser una “terrorista doméstica” que había intentado matar a agentes de migración con su automóvil. Los videos que ya circulaban, y otros más que surgirían más adelante, así como la información sobre Good, desmintieron por completo la versión de Noem.
Unas semanas más tarde, el guion se repetiría casi al pie de la letra tras el asesinato a manos de otros agentes federales de Alex Pretti, enfermero de 37 años que estaba vigilando pacíficamente las redadas migratorias en Minneapolis. Pretti estaba armado y Noem se aferró a esto para categorizarlo como, otra vez, un “terrorista doméstico” que quería matar a los oficiales. Una vez más, los videos del incidente demostraron que lo que decía Noem era falso, pues Pretti solo se interpuso entre los agentes y una mujer a la que habían agredido, antes de ser atacado por los funcionarios, desarmado y disparado diez veces mientras estaba indefenso en el suelo. A pesar de la evidencia y del escándalo causado por los asesinatos, Noem no se ha retractado.
Aun así, la secretaria Noem había logrado sobrevivir y, aunque los rumores de su destitución comenzaron a ganar tracción a principios de febrero, el presidente Trump había reiterado su confianza en ella en varias ocasiones. Pero hubo una cosa que, según varios reportes, Trump no pudo aceptar y que resultó su sentencia final: una campaña publicitaria de 220 millones de dólares en la que la secretaria era la estrella.

El anuncio muestra a Noem, con sombrero de vaquera y a caballo, saliendo de un claro boscoso en las Black Hills de Dakota del Sur, el Estado del que fue gobernadora. El montaje continúa con imágenes de agentes del DHS y oficiales federales, intercaladas con tomas de Trump caminando mientras los agentes le saludan. “Si cruzas la frontera ilegalmente, te encontraremos”, dice Noem. “Rompe nuestras leyes y te castigaremos. Si agredes a ciudadanos estadounidenses, habrá consecuencias”, añade, paradójicamente, teniendo en cuenta que ninguno de los agentes que mataron a Good y Pretti bajo su mando ha enfrentado hasta ahora consecuencias legales, ni hay indicios de que vaya a ocurrir.
El senador John Kennedy (republicano por Luisiana) interrogó a Noem sobre el anuncio el martes y sugirió que el video promovía a Noem en lugar del presidente. Ella respondió que Trump había aprobado la campaña publicitaria, aunque luego él lo desmintió. “El presidente me encargó transmitir este mensaje al país y también a otros países de donde veíamos que provenía la invasión”, dijo Noem. Precisamente por lo sucedido en Minesota, el DHS se encuentra parcialmente cerrado por falta de fondos desde el 14 de febrero a la espera de que demócratas y republicanos acuerden cambios en los procesos operativos de las redadas migratorias.
Al margen de las controvertidas redadas en Minesota, la presión sobre Noem ha ido en incremento en los últimos días a cuenta de unapolémica y agresiva campaña para publicitar la labor de su departamento adjudicada el año pasado. Su cartera abanderó una «emergencia» fronteriza para justificar la concesión, sin licitación previa, de la campaña, valorada en unos 220 millones de dólares, a una entidad controlada por el marido de la exportavoz del propio DHS, Tricia McLaughlin. Trump aseguró no tener conocimiento de esas contratas.
Mullin, el sustituto de Noem, es un empresario de sangre cherokee que en 2023 logró un asiento como senador por Oklahoma.
* Socióloga estadounidense, profesora universitaria, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Traducción de Maxime Doucrot
