Venezuela: 12 puntos de unidad nacional
Leopoldo Puchi
La acción debe iniciarse desde ahora, incluso si los objetivos se alcanzan a corto, mediano o largo plazo.
Luego del ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela, Marco Rubio anunció que el plan de intervención continuaría en tres fases: estabilización, recuperación y transición. Lejos de tratarse de una improvisación posterior a la incursión, los manuales estratégicos estadounidenses —en particular JP 3-07 Stability— conciben la posintervención como un proceso planificado con antelación. Bajo este enfoque, la estabilización articula gobernanza, seguridad, justicia, asistencia humanitaria y reconstrucción económica, sin un calendario rígido predeterminado.
Por distintas razones y lecturas políticas, estas fases han sido internalizadas como marco de referencia —al menos en términos generales— por diversos factores políticos y actores institucionales del país, aunque persisten divergencias sobre ritmos, fechas y prioridades. En un contexto de fragilidad económica y tensiones acumuladas, la estabilización aparece como el punto de mayor convergencia, aun cuando no se haya precisado con claridad su contenido operativo ni sus plazos.
Junto al conflicto político interno, Venezuela enfrenta un conflicto de naturaleza geopolítica, derivado del interés de Estados Unidos en condicionar las decisiones estratégicas del Estado y ejercer control del petróleo y minerales raros. Este plano del conflicto, lejos de ser secundario, constituye un terreno fundamental donde es posible articular consensos internos, no desde la afinidad ideológica, sino desde la defensa de intereses nacionales compartidos.
Ese esfuerzo de unidad nacional no puede posponerse ni depender de una espera pasiva mientras se acumulan riesgos estratégicos. La acción debe iniciarse desde ahora, incluso si los objetivos se alcanzan a corto, mediano o largo plazo. Se trata de reconocer la realidad de la situación, generar conciencia de la delicada coyuntura que enfrenta el país. y establecer un marco de actuación común que permita contener los daños antes de que se consoliden.
Unidad
Cada actor, desde su ámbito —los ciudadanos en su vida cotidiana; el Gobierno y la oposición en el terreno político; los funcionarios en sus responsabilidades institucionales; empresarios, estudiantes y trabajadores— puede contribuir a una acción común orientada a frenar las iniciativas de Washington que intentan transformar al país en un protectorado de facto.
El escenario actual permite pensar en un consenso orientado a preservar espacios esenciales de soberanía. No se trata de suspender el conflicto político interno, sino de definir un terreno común frente a amenazas estratégicas que afectan a la nación en su conjunto. En ese marco, pueden identificarse diversos aspectos susceptibles de conformar un acuerdo transversal y servir de base para un programa de unidad nacional, articulado en al menos doce puntos.
Doce puntos![]()
1. Condena del secuestro del jefe de Estado venezolano. Más allá de las disputas internas, el secuestro del presidente por fuerzas militares de Estados Unidos en territorio nacional constituye una violación de la soberanía y es contrario al principio de inmunidad soberana.
2. Levantamiento integral de las sanciones económicas que pesan sobre Venezuela. Las sanciones, aun flexibilizadas, mantienen un esquema de decisión desde el extranjero sobre quién puede invertir y operar productivamente en el país.
3. Fin del bloqueo y del cerco marítimo que impide el transporte del petróleo venezolano. Las operaciones de interdicción naval ejercidas por fuerzas militares estadounidenses continúan todavía hoy condicionando la libertad de navegación.
4. Cese de la administración fiduciaria por parte de Estados Unidos de los ingresos petroleros. La gestión por instancias estadounidenses de regalías e impuestos petroleros venezolanos resulta incompatible con la soberanía nacional y compromete la recuperación económica.
5. Recuperación del derecho de Venezuela y de su principal empresa energética, Pdvsa, a comercializar directamente sus hidrocarburos.

6. Suspensión de la anunciada presencia de una misión permanente de la CIA. La experiencia de estos despliegues en América Latina ha estado asociada a prácticas de injerencia y desestabilización.
7. Respeto del derecho de Venezuela a definir de forma autónoma su política exterior, de defensa y de seguridad. Esto incluye la facultad de establecer acuerdos con distintos países, incluidos China, Rusia, Irán y Cuba.
8. Desmilitarización del Caribe, cierre de la base en Trinidad y Tobago y defensa del principio de no intervención en América Latina.
9. Ejercicio pleno de la libertad comercio exterior: Venezuela no puede estar obligada a adquirir bienes y servicios de un país en particular.
10. Protección integral de Pdvsa y de su administración, como activo estratégico de la nación.
11. Respaldo a las iniciativas del Gobierno nacional y poderes públicos orientadas a detener acciones contrarias a la soberanía nacional.
12. Planteamiento sobre reparación por parte de Estados Unidos. Más allá de su viabilidad inmediata, este reclamo inscribe la agresión militar en el marco del derecho internacional y establece responsabilidades.

