Perú: Censura, saqueo y nuevo Presidente

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Nicolás Lynch

El Congreso de la República finalmente tomó acción frente al grave desgobierno que atraviesa el país y que, de paso, lo atraviesa a él mismo, censurando a José Jerí y sacándolo de la Presidencia del Congreso y de la Presidencia de la República. Pero esto no ha sido iniciativa del Congreso sino respuesta a un clamor popular contra el mal gobierno, que en unos días más lo hubiera arrasado, si no era en las calles, en las urnas el próximo 12 de abril.

El adiós de José Jerí

Todo esto constituye una profundización de la crisis de régimen y desgobierno que afronta el país en los últimos años y que no tiene solución con cambios cosméticos o de personas. Por ello, todo cambio inmediato, de Presidente de la República en este caso, debe apuntar a una salida mayor, democrática, electoral y constituyente que debemos ir construyendo paso a paso, pero sin perder de vista este objetivo mayor.

 

Por ahora, el elegido ha sido el congresista de Perú Libre José Balcázar, hasta ahora recordado por sus desafortunadas declaraciones sobre el matrimonio infantil, como bien han señalado diversos especialistas en la materia. No sabemos sus posiciones sobre otros temas importantes, como desarrollamos líneas abajo, por lo que hay que estar atentos a posteriores desarrollos.

Desde ya podemos señalar, por los antecedentes, que no parece un cambio de manos del Congreso de la República, por la estrecha alianza entre Perú libre y los partidos de extrema derecha en los últimos tres años. Habría que ver en estas pocas semanas que nos separan de la primera vuelta, cuál es la conducta frente a sus, hasta hace muy poco, aliados.

La detención de Kuczynski

Hasta esta elección de nuevo Presidente provisional, la mafia congresal que capturó el Poder Ejecutivo a partir de diciembre de 2022, ha continuado con el desfile de personajes que han ocupado el sillón presidencial desde que se abrió la crisis política en marzo de 2018, con la salida de Kuczynski,  y que no termina hasta ahora. Jerí era el sexto presidente en esa lista y el próximo será el séptimo en ocho años, casi uno cada año, haciendo volar por los aires cualquiera de los períodos presidenciales señalados en alguna de nuestras doce constituciones.

Sin embargo, esta no sólo es una crisis de gobierno, de las personas que no dan la talla para ocupar la máxima magistratura, sino de régimen, de las instituciones que ya no funcionan para albergar a los poderes del Estado. ¡Y alguien puede pensar que no necesitamos una Nueva Constitución que deje de lado esos papeles mojados en tinta que hemos tenido durante doscientos años!

Pero, otro efecto inmediato de esta censura debería ser ponerle coto, aunque sea temporal, hasta que asuman los nuevos gobernantes, al saqueo del Estado ocurrido con especial intensidad en los últimos tres años y que tiene su punto más alto en el intento de privatizar Petroperú. Es muy importante, por ello, que el Congreso y, lo que es más importante, el pueblo movilizado, señalen la tarea del próximo presidente como la de “cuidador” de la institución presidencial y de los recursos públicos propiedad de todos los peruanos.

Ninguna licitación de nada, ningún contrato para concesión de nuestros recursos naturales, ninguna base militar extranjera en nuestro territorio, ninguna venta de alguna empresa pública, etc, etc. Que sobre eso decidan los peruanos en las ya muy próximas elecciones generales.

En este trance la principal labor del cuidador es que haya elecciones limpias. Ya lo dijo Valentín Paniagua el 2000 cuando lo eligieron Presidente provisional: ¡elecciones limpias! Parece poca cosa, pero es central. Respetar la voluntad de los ciudadanos que es el origen de la democracia.

Por último, el desorden en el cual reina la corrupción. En el Perú no sólo enfrentamos el crimen organizado de las bandas criminales. Desafortunadamente, el crimen organizado ha ocupado también las más altas esferas del Estado. Es muy difícil combatir al crimen organizado si las autoridades forman parte del mismo aprobando legislación que facilita la acción criminal como hemos visto en estos años y han denunciado reiteradamente los operadores de justicia. Asimismo, las prácticas de “lobby” como abundan en el Congreso, los ministerios y hasta la propia presidencia como vimos en el reciente “chifagate”.El escándalo del ‘Chifagate’ que marcó el camino a la censura de José ...

Hemos tenido, para colmo de males, hasta burdel y no sólo en la acepción de grave desorden, como refiere el habla popular, sino también de ejercicio específico (más allá del debate semántico) de “la profesión más antigua del mundo” en los espacios más altos de toma de decisiones y gobierno, como también ha sido denunciado. Estas prácticas deben terminar para poder tener al menos mínimos de democracia, de lo contrario todo se convierte en una burla.

El tiempo, sin embargo, juega contra la democracia. Creo que es crucial que en las próximas horas y días se junten los partidos, movimientos, y líderes que tengan la voluntad de darle un horizonte al Perú. Un frente contra tanto sinvergüenza que nos rodea, y aunque ya no se pueda promover una candidatura común, aunque sea desarrollen una acción concertada en todas las áreas posibles, para obtener el mejor un resultado en las elecciones generales.

Una acción concertada es la que puede devolver al pueblo movilizado a las calles y darle alguna posibilidad al país de retomar un camino democrático.

**Sociólogo peruano. Analista de Otra Mirada.