Contacto en Panamá

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Jorge Elbaum

En la última semana, se llevó a cabo en la Ciudad de Panamáel Foro Econòmico Internacional, conocido informalmente como el Davos latinoamericano y caribeño. El encuentro fue organizado por CAF, el banco iberoamericano conformado por 24 países. En sus dos días de deliberaciones participaron siete presidentes en ejercicio y uno electo, y alrededor de seis mil asistentes provenientes de 70 países.

El anfitrión fue Raúl Mulino, presidente de Panamá, quien recibió a los jefes de Estado: Luiz Inácio Lula Da Silva de Brasil; Rodrigo Paz Pereira de Bolivia; Gustavo Petro, de Colombia; Daniel Noboa de Ecuador; Bernardo Arévalo de Guatemala; al primer ministro electo de Jamaica, Andrew Holness; y al presidente electo José Antonio Kast, de Chile. Según los organizadores de CAF, Javier Milei fue invitado, pero se excusó debido a compromisos impostergables: tenía una presentación artística en Mar del Plata. El Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe- en alianza con el Gobierno de Panamá

La agenda del evento fue monitoreada de forma diligente por una decena de «empresarios estadunidenses», que muchos asistentes identificaron como funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento de Inteligencia Nacional. Esta última, dirigida por Tulsi Gabbard, jefa de 18 agencias, entre las que se encuentran la CIA y el FBI.

Los discursos de los mandatarios y los intercambios realizados en las 50 mesas programadas estuvieron atravesados por cinco temas que fueron parte de todas las exposiciones y debates, para fastidio de los enviados de Washington: (a) la integración regional latinoamericana y caribeña; (b) la ofensiva hemisférica estadounidense; (c) los efectos en el continente de la agresión a Venezuela y Cuba; (d) las mutaciones financieras a nivel global, sobre todo en relación al dólar y al oro; y (e) el vínculo de la región con la República Popular China.

En esos cinco ejes se condensan las contradicciones estructurales que atraviesan el vínculo actual de Latinoamérica y el Caribe respecto a Washington. Dichas discordancias se hicieron más explícitas al observarse la presencia de una nutrida delegación de empresarios chinos que terminaron constituyéndose –para inquietud de los «empresarios estadounidenses»– en uno de los grupos más solicitadosdentro de las ruedas de negocios. La integración regional ha sido siempre un tópico mal visto por los Estados Unidos. Desde la perspectiva imperial, la articulación regional es vista como un desafío flagrante a su hegemonía.

Partiendo de esta contradicción básica, el discurso del mandatario brasileño, Inácio Lula Da Silva, se focalizó en advertir que: «Seguir divididos nos torna a todos más frágiles (…) En un contexto de ruptura del orden liberal, de resurgimiento del proteccionismo y del unilateralismo necesitamos actuar con pragmatismo (…) Ningún país de la región resolverá solo sus desafíos históricos; solo la acción colectiva nos permitirá fortalecer nuestra inserción internacional y garantizar desarrollo, paz y prosperidad para nuestros pueblos”.

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Rodrigo Paz, ultraderechista presidente de Bolivia, concreta apoyo de 3.100 millones de la CAF para reactivar la economía

La delegación estadounidense, lejos de valorar la reivindicación de Lula como una apelación a la cooperación,terminó cuestionándola por considerarla un desafío a su hegemonía hemisférica. La referencia al «pragmatismo» por parte de quien fuera un sindicalista metalúrgico buscó desideologizar las relaciones internacionales, tal como exige desde hace décadas el mandatario chino Xi Jinping.

Los paneles que enriquecieron el encuentro postularon diferentes iniciativas para superar la fragmentación incentivada por el trumpismo: la creación de corredores bioceánicos que logren autonomizar los circuitos comerciales de los mandatos de las corporaciones financieras; las interconexiones energéticas y eléctricas binacionales; la operatoria digital común, capaz de universalizar el acceso y garantizar la soberanía de los datos; la planificación conjunta para industrializar regionalmente las materias primas; el  tránsito hacia una bioeconomía circular que postule una agricultura climáticamente inteligente y sostenible; un abordaje común de las deudas externas; la participación en posibles alternativas a la actual  arquitectura financiera global; el abordaje de las deudas externas; y el tratamiento mancomunado de la desigualdad social.

La derecha renace políticamente en América

La integración no es posible sin autonomía e independencia. Y eso es justamente lo que pretende implosionar el corolario Trump de la Doctrina Monroe. El supra-imperialismo hemisférico pretende instalar «soberanías de baja intensidad», una forma brutal de protectorado gelatinoso que se impone por atropello (Venezuela y Cuba), o por criterios de vasallaje asumido (Javier Milei, Daniel Noboa, José Antonio Kast, etc.)

Estos últimos se someten lascivamente a las prioridades estratégicas de quien los protege para que puedan hambrear o reprimir a sus respectivos pueblos. En uno de los eventos nocturnos informales, un funcionario mexicano citó a Sun Tzu para referirse al ataque de Washington contra Venezuela: «Si un contendiente fuerte no logra vencer al débil, entonces pierde, sin importar el daño que le haya ocasionado».

En este marco, los casos de Venezuela y Cuba fueron abordados en los debates informales del Foro, para no despertar la insidia de quienes vigilaban el encuentro. Respecto a la militarización en el Caribe, la preocupación se focalizó en hacer admitirla desconfianza crecientey la pérdida de legitimidad, que empieza a caracterizar la relación de la región respecto a Washington.

La asunción de que las nuevas políticas hemisféricas enlazan instrumentos arancelarios, militares y racistas ––como la persecución a grupos migratorios latinoamericanos y caribeños––, fue señalada como problemática por parte de las delegaciones europeas. Los empresarios venezolanos presentes, muchos de ellos residentes en Miami, explicaron porqué una invasión militar estadounidense no es posible:  «Llevaría a una guerra civil por décadas» sin que el Cambio de Régimen esté garantizado, tal como exigía Narco Rubio tiempo atrás.

El caso de Cuba, a quien Trump prohibió la importación de combustible la última semana,podría convertirse en poco tiempo en un desastre humanitario, con posibilidades de impactar incluso dentro de los Estados Unidos. Un empresario colombiano que arribó con la delegación de Gustavo Petro opinó, con pedido de anonimato, que «los cubanos superaron el periodo especial y vieron terminar el mandato de 13 presidentes estadounidenses. Probablemente cuentan con el pueblo más resistente que existe».

El cuarto tema que travesó el coloquio se relacionó con los vertiginosos cambios financieros que se están observando a nivel global, sobre todo la transición del dólar al oro. Por último, el fantasma que recorrió los salones del Centro de Convenciones irrumpió de la mano de un informe elaborado por consultores empresariales europeos, basado en datos del Banco Mundial y del FMI: para fines de 2025, China ya contaba con un PBI—medido por Paridad de Poder Adquisitivo—superior a los Estados Unidos. Es comprensible la desesperación de Trump.

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)