Brasil: Izquierda, march..

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Aram Aharonian

No todo està perdido, vengo a entregar mi corazón (Fito Páez)

La victoria de Luiz Inacio Lula da Silva contradice el giro a la derecha en América Latina, donde Honduras, Chile, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Perú y Colombia eligieron en el último año y medio presidentes de derecha alineados con la administración estadounidense de Donald Trump, quien además ordenó al ejército estadounidense secuestrar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y alojarlo en un cárcel estadounidense, al igual que a su espoosa Cilia Flores, después de apoderarse de las riquezas petroleras del país.

La oleada de la ultraderecha, que según la prensa hegemónica estaba dispuesta a arrasar con todo el continente, se estrelló con la voluntad del pueblo brasileño.Hoy, las dos mayores economías y los dos países más poblados de la región, Brasil y México, continúan como fortalezas  para las ambiciones de Washington. ¿Se animarán los argentinos, el año próximo, a unirse a esta corriente y poner fin al proyecto colonizador y depredador del libertarioo Javier Milei?Lula gana un nuevo mandato y devuelve la victoria… | Ébano

Trump gritó, chantajeó, amenazó y presionó de una y mil maneras para impedir el triunfo de Lula, pero no pudo neutralizar la voluntad popular. Apoyó a los Bolsonaro, padre e hijos, con todas sus fuerzas y sufrió una humillante derrota, de la que debieran tomar nota en los otros países del continente, no dispuesto s a ser vasallos de Estados Unidos. No se trata solo de simpatías sino de negocios. Las reservas petroleras del Presal, la reserva de tierras raras, el agua dulce, la biodiversidad y las tierras fértiles de Brasil, son codiciadas por el complejo de poder estadounidense para intentar revertir su actual momento de crisis..

Tenía razón Tom Jobin y su poética despiadada: “Brasil no es para principiantes”. Un país cuya independencia fue proclamada por un príncipe, hijo del rey de Portugal, que se consagró emperador “constitucional” y defensor perpetuo del país. Una nación independiente que nació como imperio. Cuando el régimen militar derrocó al presidente democrático João Goulart, en 1964, prometió restablecer el orden institucional en apenas un día. Permaneció en el poder 21 años. El primer editorial de diario O Globo, después del golpe, sentenciaba: “resurge la democracia”. Tenía razón: resurgió, pero dos décadas más tarde, sustentada en una ley del olvido y de la impunidad frente a los crímenes militares.

Lulismo digigtal

La removilización del PT y un “ejército digital” que utilizó las mismas herramientas que su rival le permitieron a Lula dar vuelta los resultados y obtener el triunfo histórico.

«Los Trump parecen una familia suburbana agradable comparada con el clan Bolsonaro» , señaló la revista alemana Stern el 27 de septiembre y consideró «especialmente grotesca» la pretensión de Flávio Bolsonaro, heredero político del clan, de presentarse como un «enemigo del sistema», cuando su trayectoria siempre ha estado ligada a la política familiar. El informe aborda el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023, las relaciones con milicias armadas y el esquema de la «rachadinha», además del enriquecimiento de la familia, que transformó la política en un negocio lucrativo, acumulando riqueza a través de salarios públicos, dietas y transacciones sospechosas, incluyendo la adquisición de 51 propiedades en efectivo. Según la revista, Flávio es una figura políticamente incapaz, sin ideas propias ni un proyecto.

Sin dudas, la de Lula y el Partido de los Trabajadores es una victoria decisiva para la región… y una derrota para los planes imperiales de Trump, en su intento de impulsar a líderes afines en todo el mundo, que plantea interrogantes sobre la relación entre ambos países en el futuro, con tensiones que ya existen bajo el liderazgo de Lula, quien parece haberse convertido en el principal villano latinoamericano para el trumpismo. Los resultados resaltan en una región que recientemente ha elegido a varios presidentes de derecha a quienes la administración Trump ha apoyado y con quienes apuesta a estrechar lazos políticos y comerciales.

Partido de Flávio Bolsonaro reconoce victoria de Lula en Brasil hoy ...Después de que Bolsonaro, aliado de Trump, anunciara que impugnaría los resultados, Trump declaró que «parecía otra elección amañada»,  insinuando irregularidades en la votación brasileña, sin aportar pruebas que respalden la acusación. «No tomé partido, pero me pareció una elección amañada. Me pareció muy mal», declaró. A pesar de cuestionar el proceso electoral afirmó mantener una buena relación con el presidente brasileño. «Yo no gobierno Brasil. Gobierno Estados Unidos. Me cae bien Lula. Me llevo muy bien con él, pero la prórroga concedida fue muy extraña».  Su pupilo falló, pese a su desmedido apoyo.

Lula, literalmente la noche que perdió en perimera vuelta, dijo: “No se preocupen. Todo está bien. Me gusta la muerte súbita. Me gusta la segunda vuelta. Ya saben, bolsonaristas, prepárense, porque, ya saben, los voy a derrotar”. Y lo hizo. Y fue desarmando cada agresión de Flavio, que lo llamó «nueve dedos». «Me llamó nueve dedos. Quiero que entienda algo.  Si hay alguien que sabe cómo es el mundo laboral, esa persona soy yo. Hay alguien aquí que perdió un dedo trabajando. Perdí mi dedo trabajando. Tuve que trabajar de noche. No tuve más remedio que trabajar. No voy a permitir que me vuelva a llamar así».

Y redondeó: «Nunca ha trabajado un solo día en su vida. No sabe lo que es un permiso de trabajo. Su primer empleo se lo dio su padre. Trabajó con él y se quedó en Brasilia, y ahora viene aquí a insultarme. Tendrá que disculparse, porque los trabajadores brasileños están observando. Millones de trabajadores han sufrido a causa de empleadores que obligan a la gente a trabajar largas jornadas. Yo era menor de edad y trabajaba de noche, porque o trabajaba o no comía. No voy a aceptar que un tipo rico con una trayectoria política muy cuestionable venga aquí a llamarme «nueve dedos».

Es sabido que la extrema derecha en todo el mundo y en Estados Unidos, saben cómo usar los memes, la Inteluegncia Artificial, Meta, Instagram, que en Brasil aparecíann claramente sesgados y favorecían a Jair Bolsonaro. El PT sabía que debía romper la burbuja en la que se movían cómodamente, para intentar llegar a los independientes y sobre todo a los 33 millones de personas en Brasil que no votaron en primer vuelta. Y fueron capaces de hacer una excelente campaña en línea, pese a que las redes están bajo el control de las grandes empresas tecnológicas.

Hace tiempo que Brasil está en la mira de Estados Unidos por sus riueezas estratégicas, por su resistencia a la doctrina Monroe, por sus luchas por la soberanía. A través de la manipulación digital, la influencia religiosa conservadora, la financiación de la ultraderecha en Brasil y una burguesía nacional históricamente colonizada, Estados Unidos sigue desplegando su metodología refinada de dominación, con gobierno demócratas, pero sobre todo con los gobiernos de Donald Trump. No se trata solo de simpatías sino de negocios. Las reservas petroleras del Presal, la reserva de tierras raras, el agua dulce, la biodiversidad y las tierras fértiles de Brasil, son codiciadas por el complejo de poder estadounidense para intentar revertir su actual momento de crisis..

El PT (y Lula) lo ignoraron en la primera vuelta, pero corrigieron el rumbo en la segunda con los resultados que hoy celebramos. Esta súbita toma de conciencia de la importancia del otro espacio territorial, el digital, fue precipitada por el éxito arrollador de Ana Elisa Santos Silva, una brillante afrobrasileña de apenas 21 años que obtuvo la mayor votación de la historia cuando fue electa como diputada federal por el estado de Minas Gerais. Y lo hizo sin el apoyo de su partido, sino a partir de una incansable, cotidiana militancia en las redes sociales que se tradujo en casi dos millones de seguidores en Instagram. Esto fue un cañonazo que sacudió a la dirigencia del PT hasta sus entrañas y convenció a Lula y al PT de que este territorio, el digital, había sido dejado imprudentemente en manos del enemigo.

André Janones, el estratega digital de Lula

Otro joven, el diputado federal André Janones, que venía trabajando fuertemente en las redes sociales, pero sin mayor eco en la dirigencia partidaria, envalentonado por el éxito de Ana Elisa, se encargó de organizar en WhatsApp el “Ejército de Lula” y logró, en pocas semanas, armar una fuerza de choque de diez millones de voluntarios. Dos lecciones bien claras: volver al territorio y penetrar en el espacio digital. He ahí dos de las claves más importantes que explican la histórica victoria de Lula.

La trascendental importancia de su victoria deja una enseñanza: el imperialismo no es omnipotente y nada sería peor que resignarnos ante sus amenazas o pensar que no existen posibilidades de oponer resistencia a sus rapaces designios. Trump amenazó de mil maneras al “régimen” iraní y ya los propios militares estadounidenses reconocen que han perdido esa guerra. Hace más de sesenta años que están procurando destruir a la Revolución cubana, y no han podido ni podrán hacerlo.

En el caso brasileño, Trump gritó, chantajeó, amenazó y presionó de una y mil maneras para impedir el triunfo de Lula, pero no pudo neutralizar la voluntad popular. Apoyó a los Bolsonaro, padre e hijos, con todas sus fuerzas y sufrió una humillante derrota. No solo Brasil, sino Latinoamérica toda, no serán nunca el “patio trasero del imperio”. El imperio no es invencible; dejemos esa creencia para la basura que fabrican en Hollywood. Habrá momentos de mayor o menor resistencia, pero en última instancia los pueblos, más pronto que tarde, se rebelarán.

A trajetória de Lula | UOL Notícias
Lula, el líder sindical de los metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo: un largo camino recorrido

La oleada de la ultraderecha, que parecía dispuesta a arrasar con todo el continente, se estrelló con la voluntad y el patriotismo del pueblo brasileño. Con ello, las dos mayores economías y los dos países más poblados de la región, Brasil y México, se erigen como fortalezas inexpugnables para las ambiciones de Washington. Le toca a la Argentina, el año próximo, poner fin al proyecto colonizador encarnado por  Javier Milei, y los depredadores que lo acompañan.

Lula rompió el récord al ganar un cuarto mandato tras derrotar al candidato de la extrema derecha, con diferencia de cuatro millones de votos en la segunda vuelta electoral. Flávio es hijo del expresidente Jair Bolsonaro,en prisión domiciliaria por conspirar para dar un golpe de Estado contra Lula hace cuatro años. Flavio, que había derrotado a Lula por un estrecho margen en la primera vuelta electoral a principios de octubre, se negóa reconocer su derrota, máxime cuando Washington le había asegurado la victoria y ya había comenzado a desarollar sus planes de apropiación de los recursos del país.

La removilización del PT y un “ejército digital” que utilizó las mismas herramientas que su rival le permitieron a Lula dar vuelta los resultados y obtener un triunfo histórico. Lula, el líder matalírgico de Sao Bernardo do Campo, es heredero natural de las famosas huelgas contra la dictadura de 1979 y 1980, gigantescos paros protagonizados por el “nuevo sindicalismo” que había emergido en representación de los trabajadores creados por el proceso de modernización excluyente iniciado por Getulio Vargas y consolidado por el régimen militar.

Lula, el ícono de la izquierda brasileña de nuevo a la conquista del poder
Lula, la esperanza de un giro más a la izquierda

A esta base fundamental de obreros industriales se sumaron otros núcleos militantes, desde intelectuales de las universidades y el Movimiento Sin Tierra hasta las comunidades cristianas de base que germinaron en el marco de la Teología de la Liberación, que alcanzó  27en Brasil su mayor predicamento global.

Como dice Marcio Pochman, presidente del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, la cuarta victoria de Lula, quien este martes 27  cumplió 81 años,  no debe entenderse como la consagración definitiva de un liderazgo, sino como una oportunidad para renovar el proyecto nacional y reiventar Brasil. La democracia debe adaptarse a esta transformación, convocar a la población no solo a votar, sino también a participar en las decisiones fundamentales: ese es el giro a la izquierda que el voto popular reclama.

 *Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)