Negacionismo del genocidio armenio y exigencia azerí de más territorio

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Harut Zarikian

El 24 de abril de 1915 comenzó el Genocidio Armenio, planificado y ejecutado por el Estado turco. Entre 1915 y 1923 se deportó y masacró a un millón y medio de armenios dentro del Imperio Otomano, continuando con las matanzas de años anteriores en las que murieron más de 300.000 armenios.

Memorial del genocidio armenio

La noche del 24 de abril de 1915 consistió en la detención y asesinato de dirigentes, políticos y intelectuales armenios, para luego deportar a la población hacia el desierto donde sufrieron torturas, violaciones y asesinatos o murieron de hambre y deshidratación. Las masacres continuaron bajo el gobierno de Mustafá Kemal “Atatürk”, fundador de la actual República de Turquía y quien inició la política estatal de negacionismo del Genocidio, política que se mantiene hasta la actualidad.

El jurista Raphael Lemkin acuñó el término «genocidio» en 1943 basándose en la experiencia armenia y en lo ocurrido durante el Holocausto judío a manos del nazismo. Con esa base, las Naciones Unidas aprobaron en 1948 la «Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio». La diáspora armenia en todo el mundo surgida de refugiados y sobrevivientes del Genocidio Armenio lucha por el reconocimiento y reparación del Genocidio Armenio perpetrado y negado por Turquía.

La consigna del programa de Causa Armenia, desde hace unas cuántas décadas, consiste en Memoria, Verdad, Justicia y Reparación. La reproducción, por parte del Gobierno de la República de Armenia, del discurso negacionista que habitualmente sostiene la diplomacia turca  causa preocupación y alarma en toda la Diáspora.

La jugada de Azerbaiyán

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, anunció nuevas exigencias a Armenia luego de que el primer ministro armenio Nikol Pashinyan accediera unilateralmente a entregar territorios de la región fronteriza de Tavush sin garantías de seguridad. Pese a admitir que la declaración tripartita firmada el 10 de noviembre de 2020 no menciona al «corredor de Zangezur», Aliyev exigió que «debería existir una conexión por carretera entre Azerbaiyán y Najicheván y las fuerzas de Rusia deberían proporcionar un control». «Y ahora, por así decirlo, quieren eliminar esa disposición. Sin embargo, esto no es posible», dijo Aliyev.

«Los armenios deben cambiar su Constitución», agregó el mandatario azerí.  «No digo esto para interferir en los asuntos internos de otro país, sino porque la Constitución de Armenia hace referencia a la declaración de independencia que establece que la llamada República de Nagorno Karabaj es parte de Armenia. ¿Cómo podemos firmar un tratado de paz cuando tienen tal referencia en su constitución?. Deben cambiar su constitución no porque sea grosero o arrogante sino porque es una condición previa».

«Francia, India y Grecia están armando a Armenia contra nosotros, no podemos sentarnos y esperar», continuó. «Si vemos una amenaza grave para nosotros, tomaremos medidas serias. Hoy tenemos ataques injustificados contra Azerbaiyán por parte de algunos países. Vemos Estados tomando medidas de represalia. Esos países, de hecho, iniciaron una guerra fría contra Azerbaiyán».

Asimismo, advirtió que el proceso de normalización de relaciones entre Turquía y Armenia «debe ejecutarse en paralelo» con el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán. «Esta es nuestra posición y también la de Turquía».

Procesión de antorchas en Ereván, capital de Armenia. El pueblo no olvida

 

«Esto es lo que ocurre cuando uno entrega territorio unilateralmente a un dictador genocida. Los alienta a demandar más. Artsaj no era suficiente, Tavush no era suficiente y el ahora exigido corredor de Syunik tampoco lo será. La pacificación no da frutos. Si uno cambia territorios por paz, generalmente se queda sin ambos», señala Alex Galitsky, director del Comité Nacional Armenio de América (Estados Unidos).

«Honremos a las víctimas del genocidio armenio no sólo con nuestras oraciones de hoy, sino también con nuestras acciones de todos los días. Asegurémonos de que el «nunca más» sea más que una simple perogrullada. No podemos esperar otro siglo para garantizar que Azerbaiyán rinda cuentas por el genocidio de Artsaj. 109 años después del Genocidio Armenio «nunca más» volvió a suceder. Impulsado por el mismo odio y el mismo proceso de privación, desposesión, deshumanización y expulsión. No podemos honrar a las víctimas del genocidio sin condenar la continuación del crimen por parte de Azerbaiyán en Artsaj», añadió.
Joe Biden fue el primer presidente en reconocer el genocidio armenio. Pero apenas un día antes de hacerlo, reautorizó la ayuda militar a Azerbaiyán, una decisión que envalentonaría al régimen genocida de Bakú. Se reconoció un genocidio sólo para permitir otro, dijo Glitzky al hablar en la Conmemoración del Genocidio Armenio en Nueva Jersey, para honrar a los 1,5 millones de víctimas inocentes del mismo y exigir acciones para responsabilizar a Azerbaiyán por la continuación de ese grave crimen hoy en su genocidio de Artsaj.

 

Negacionismo de Pashinian

Esta semana el Gobierno de Armenia comenzó a dar claras señales de renuncia al reclamo por el genocidio. Un diputado propuso “tener los nombres de todos los armenios sometidos a genocidio entre 1915-1923 y verificar dónde…” ; mientras que el Alto Comisionado de los Asuntos de la Diáspora Armenia alentó la iniciativa y la catalogó como “…una realización mucho más científica y objetiva del debate…”.

Como si el hecho se pusiera en duda. Como si existiera algún debate. Y, por último, el Primer Ministro Pashinian zanjó el asunto y se refirió al delito cometido por el estado turco como «Gran Tragedia», omitiendo el uso del término Genocidio como tipificación que corresponde según el derecho internacional.

El Presidente turco respondió: «Ahora se está estableciendo un nuevo orden en la región. Es hora de dejar de lado las memorizaciones infundadas. Siempre es mejor actuar con las realidades de la época que actuar con historias históricas inventadas que no tienen conexión con la realidad. Pashinyan también entendió esto ahora».

Luego, Erdogan replicó la postura oficial negacionista de Turquía al asegurar que «los historiadores deberían abordar primero lo que sucedió» y afirmó falsamente que «Turquía ha sido muy abierta sobre este tema desde el principio y abrió sus archivos». «Espero que Armenia se deshaga de la oscuridad en la que la esclavizó la diáspora y elija el camino de hacer nuevos comienzos para un futuro brillante. Las puertas de la oportunidad no permanecerán abiertas para siempre. Es necesario aprovecharlas mientras permanezcan abiertas”, dijo.

Artsaj

En la noche del 5 al 6 de abril, Azerbaiyán atacó con diferentes calibres de intensidad variable contra las posiciones de las Fuerzas Armadas de Armenia en varias direcciones de la zona fronteriza.

El mismo plan de exterminio contra el pueblo armenio fue llevado adelante por Azerbaiyán en Artsaj (Nagorno Karabaj) .En la noche del 5 al 6 de abril, Azerbaiyán atacó con diferentes calibres de intensidad variable contra las posiciones de las Fuerzas Armadas de la República de Armenia en varias direcciones de la zona fronteriza. Pashinyan también criticó la inclusión del Monte Ararat en el escudo de armas del Estado diciendo que está dentro de las fronteras de Turquía.

Durante la sovietización de la región a fines de 1920, la región de Artsaj con mayoría de población armenia formaba parte de la recientemente creada República Armenia. En 1921, por decisión de Stalin, el territorio quedó bajo el dominio administrativo de la RSS de Azerbaiyán. Durante años, la población armenia sufrió discriminación por parte de las autoridades azerbaiyanas. A partir de 1988 se conformó un movimiento masivo para independizarse de Azerbaiyán, a lo que las autoridades azerbaiyanas respondieron con pogromos y matanzas contra la población democrática. En 1991 Artsaj declaró su independencia bajo las mismas normativas que todas las ex Repúblicas soviéticas. Azerbaiyán comenzó una guerra que duró de 1991 a 1994, cuando se vio obligada a firmar un cese del fuego.

En 2020 (durante la pandemia por COVID-19), Azerbaiyán inició la segunda guerra contra Artsaj con el apoyo de Turquía. Entre el 27 de septiembre y el 9 de noviembre de 2020, Azerbaiyán bombardeó a la población civil y cometió numerosos crímenes de guerra, documentados por los propios soldados racistas azerbaiyanos para burlarse de las masacres armenias: decapitaciones, mutilaciones, torturas, violaciones y asesinatos a civiles y prisioneros de guerra quedaron impunes luego de la victoria azerbaiyana, que ocupó la mayor parte de Artsaj antes de firmar un cese del fuego.

Entre diciembre de 2022 y septiembre de 2023, Azerbaiyán bloqueó el Corredor de Berdzor (Lachin) y mantuvo a lo que restaba de la población de Artsaj (100.000 personas) sin alimentos, bienes básicos y atención médica, con la interrupción de los servicios esenciales. Azerbaiyán incumplió impunemente con las determinaciones de la Corte Internacional de Justicia que determinó que debía abrir el corredor, mientras que el especialista en derecho internacional Luis Moreno Ocampo, primer fiscal de la Corte Penal Internacional, emitió un informe en el que calificó al bloqueo como un genocidio.

En septiembre de 2023 y tras 10 meses de bloqueo, Azerbaiyán lanzó un ataque contra la población civil de Artsaj, que se vio obligada a escapar a Armenia. Azerbaiyán, no conforme con la limpieza étnica de Artsaj, continúa atacando y amenazando a Armenia hasta el día de hoy. El Genocidio Armenio nunca terminó.

*Periodista armenio-argentino, colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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