Cuba debate la actualización de su modelo socialista: tres propuestas

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El Consejo Científico de la  Sociedad Económica de Amigos del País organizaron el 8 de setiembre un panel titulado “La estructura del sistema del Estado cubano para un socialismo próspero y sostenible”. La actualización del Modelo se propone consolidar y dar continuidad a nuestra Revolución. Tiene como antecedentes particularmente relevantes, el alegato histórico de “La Historia me Absolverá” –contentiva del “Programa del Moncada”–, la Plataforma Programática aprobada por el 1er. Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), el Programa del PCC aprobado en su 3er. Congreso, así como los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. Constituye un complejo proceso integral de diseño e implementación de transformaciones conceptuales y prácticas, en los ámbitos económico, legal y social. He aquí tres propuestas

Hacia una democracia directa en Cuba socialista

Cuba y la Economía: DEMOCRACIA DIRECTA ELECTORAL EN CUBA SOCIALISTAFidel Vascós González

El objetivo principal de esta presentación consiste en proponer que el mejor modelo de democracia para el desarrollo del Estado socialista en Cuba es la democracia directa. Comenzaré refiriéndome a la democracia representativa la cual surgió de las revoluciones burguesas de finales del siglo XVIII que sustituyeron a las monarquías feudales, donde el soberano era el Rey designado por inspiración divina y perpetuado en el poder por herencia de padres a hijos.

La democracia antifeudal, revolucionaria para su época, declaró que el soberano ya no era el Rey, sino el pueblo, y que éste ejerce sus poderes mediante representantes electos. En el curso de la aplicación de esta declaración el pueblo dejó de ser el soberano y los “representantes” se convirtieron en los nuevos soberanos.

Una de las características principales de la democracia  representativa es la doctrina de la independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que supuestamente actúan sin subordinarse unos a otros de manera de establecer un equilibrio para impedir que uno de los poderes se sobreponga sobre los demás.

Una nueva era en materia de democracia se inauguró con la Revolución Socialista de Octubre de 1917 en Rusia, al establecer otro tipo de Estado caracterizado por la siguiente idea de V. I. Lenin: “…cuanto mas intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del poder del estado, tanto menos necesario será este poder.”

El llamado “socialismo real” establecido posteriormente en la URSS y los países socialistas de Europa del Este no trascendió la democracia representativa; introdujo el partido político único como dirigente administrativo superior del Estado y la sociedad; y practicó el carácter vitalicio en la ocupación de los mas altos cargos partidistas y estatales.

Mi criterio es que el socialismo está llamado a crear una nueva forma de democracia: la democracia directa, donde se reconozca definitivamente y en la práctica que el pueblo es el soberano y que no lo son sus representantes electos. No basta que la ciudadanía sea consultada por sus representantes para que luego sean éstos los que tomen las decisiones finales.

La democracia socialista debe caracterizarse porque sea el pueblo el que decida directamente los asuntos públicos y sus acuerdos sean vinculantes para toda la sociedad, incluyendo a sus representantes. También opino que la democracia socialista debe eliminar la independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial considerándolos funciones estatales y establecer el poder supremo del Estado en el parlamento.

La Democracia Directa que propongo se diferencia radicalmente de la democracia liberal burguesa la cual, con sus declaraciones demagógicas a favor del pueblo, en realidad defiende los intereses de las clases explotadoras a través de sus representantes; mientras que la Democracia Directa pone en manos del pueblo las decisiones vinculantes en la esfera pública.

La teoría y la práctica de la Democracia Directa aún no han logrado consenso entre legislaciones y autores. Entre sus modalidades pueden identificarse las siguientes: el referendo, el plebiscito, la consulta popular, la revocatoria de mandatos, la rendición de cuentas; la iniciativa legislativa  ciudadana; el derecho de petición.

Asimismo, la consulta previa; la asamblea de vecinos; el cabildo abierto; la audiencia pública; la auditoría ciudadana; el consejo deliberante (vecinal, estudiantil, etc.); la gobernanza; la planificación participativa; el consejo de seguridad ciudadano; la entrevista individual o grupal “cara a cara”; el contacto telefónico; el Defensor del Pueblo; la democracia directa electoral; el veto; y las acciones pacíficas de calle autorizadas por las autoridades competentes.

Quiero detenerme en la democracia directa electoral que en Cuba se practica exitosamente desde hace años en el caso de los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular los cuales son directamente  postulados y elegidos por los electores de las circunscripciones. Los diputados a la Asamblea Nacional son elegidos por los electores. Mi propuesta es que los diputados sean también postulados por los electores, suprimiéndose las actuales Comisiones de Candidatura.

El principal objetivo que se lograría con la Postulación y Elección Directa de los diputados por los electores es la legitimización de los integrantes de la Asamblea Nacional como los representantes populares de mayor respaldo político, moral y cívico de la nación. A su vez, los diputados responderían de su actuación solo ante sus electores, los cuales podrían revocarlos en todo momento mediante un procedimiento expedito.

La Asamblea Nacional  adquiriría una proyección superior a la actual y asumiría el poder supremo del Estado como última instancia en materia legislativa, ejecutiva y judicial. El método de la Democracia Directa Electoral también abarcaría a los cargos dirigentes de los órganos electivos mediante la postulación de candidatos autónomos sin Comisiones de Candidatura.

En estas condiciones, la Asamblea Nacional sesionaría todo el año con diputados profesionalizados, con lo que no haría falta la existencia del Consejo de Estado. En cuanto al gobierno, hoy existen 35 cargos integrantes del Consejo de Ministros, de ellos, seis viceprimeros Ministros, 22 ministerios, cuatro institutos y el Banco Central.

Si se le suman las 90 Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE) registradas, el aparato administrativo que dirige a las empresas estatales alcanza 125 unidades. Teniendo en cuenta la anunciada descentralización de las decisiones hacia las empresas y municipios, mi propuesta es que se supriman todas las OSDES y se conviertan en empresas las que tienen condiciones para ello; así como se reduzca la cantidad de cargos del Consejo de Ministros.

En el IV Congreso del PCC, en octubre de 1991, Fidel Castro se refirió a la Democracia Directa Electoral con las palabras siguientes: En nuestro concepto el Partido no debe postular a nadie…Nuestro sistema electoral es el mas democrático de los existentes… porque es el pueblo el que postula. Ningún país del mundo tiene aquello de que el pueblo postula. En el capitalismo postulan las maquinarias políticas de los partidos, le imponen sus candidatos al pueblo, les imponen sus diputados.”

Refiriéndose a Cuba, expresó: “…va a quedar como el único sistema del mundo donde el pueblo es el que postula. Volvemos a las elecciones directas de la democracia griega, pero sin esclavos, sin gente privada de derechos.”

Lo que corresponde en Cuba es el perfeccionamiento de todas las modalidades de la Democracia Directa que ya se aplican, pues no todas cumplen plenamente sus objetivos ni son expeditas en sus procedimientos, así como avanzar en la aplicación de otras modalidades a nivel nacional y local.

Hay quienes rechazan la democracia directa aduciendo la incompetencia y la falta de responsabilidad cívica de los electores; la influencia de demagogos y populistas; el clientelismo y la compra de votos; la sobrecarga y fatiga de los electores por la cantidad de veces que deben acudir a las urnas. Todas estas desviaciones negativas pueden ser combatidas y vencidas.

Los métodos de la democracia directa no pueden limitarse al ámbito del Estado pues su adopción influye en el sistema político del país que incluye a los partidos políticos y a las organizaciones de la sociedad civil. En el caso de Cuba, ratifico la necesidad de la existencia de un partido político único y rechazo el multipartidismo, de pésimos antecedentes en el país durante el siglo XX antes de 1959. Considero que nuestro partido político único puede ajustar su organización y funcionamiento a las reglas de la Democracia Directa.

Con estas ideas pretendo contribuir al debate hacia un perfeccionamiento de la democracia socialista en Cuba en la cual los electores jueguen el papel protagónico que les corresponde, para lo cual me baso en la línea de masas promovida y aplicada en múltiples ocasiones por Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana.

Comprendo que una modificación  de esta magnitud, cuyas repercusiones abarcarían no solo el proceso electoral sino al modelo del sistema político en su conjunto no puede realizarse en un corto tiempo y requiere de un diseño ampliamente debatido, así como de una masiva preparación política y cívica de la población y los cuadros del país llevada a cabo mediante un largo proceso por etapas.

En este proceso hay que tener muy en cuenta la embestida del gobierno imperialista de los EEUU contra la Revolución Cubana y el recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero que por mas de sesenta años impone a la Isla el cual entorpece el libre desenvolvimiento de la nación cubana.

No obstante este principal obstáculo, estoy convencido que la inmensa mayoría del pueblo cubano, protagonista de una profunda revolución social verdadera y, a su vez, formado por ella, está en condiciones de avanzar hacia una Democracia Directa en Cuba socialista.

*Doctor en Ciencias Económicas; Profesor Titular;  Miembro de Número y Miembro de Mérito de la  Sociedad Económica de Amigos del País.

 

Cuba: La gobernanza y la confianza de los ciudadanos

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Silvio Calves Hernández

 No es nada nuevo expresar que una sociedad y un gobierno son sistemas y dentro de estos son “sistemas  complejos”, abiertos en interacción con el entorno.

Por lo tanto al ser sistemas de este tipo ambos es necesario apuntar que no es posible hacer  cambios en algún componente sin analizar y ver los impactos y efectos en el resto de los componentes del sistema.

Todo sistema de gobierno tiene estructura, alguna estrategia, sistemas de trabajo como el contable, financiero, bancario, informático,  comercial, social, tecnológico, educativo, científico y otros más  también hay métodos, procedimientos, formas de actuación y estilos, recursos humanos, habilidades y capacidades institucionales y de personas también de valores tanto públicos como ocultos además conocimientos y experiencias debiendo todos ellos actuar de forma sinérgica en qué el todo de ese gobierno es más que la suma de sus partes y de la forma en que estos se desarrollan para crean “valor público” para ciudadanos y actores para los que ese sistema actúa.

Muchas veces la urgencia de resolver o cambiar algún subsistema y sin el debido análisis del impacto y riesgo en los demás hacen inoperante al sistema en su conjunto. Se pierde la sinergia y la calidad de gobierno que es la llamada Gobernanza.

No puedes hacer cambios estructurales sin ver transversalmente los impactos en todo el sistema. Hay mucha teoría y experiencias escritas sobre eso y muchos cuadros y directivos que han recibido cursos al respecto sin embargo;  eso nos ocurre con frecuencia. A veces por tratar de resolver algunas de las debilidades con que se implantó el ordenamiento se crearon otras, ahora por la urgencia de dar solución a la escasez de dinero cubano en los bancos, tomamos una medida evidentemente aislada del contexto y sin tener presente que el gobierno de una nación es un sistema complejo.

Es gobierno es una red de redes en red en la que el azar y la incertidumbre están presentes. Ese sistema que es el gobierno está compuesto a su vez por diversos sistemas ramales, sectoriales, territoriales y de  funciones que determinan una red con interacciones, reacciones, impactos y consecuencias.

En el caso de los gobiernos el obviar estás realidades de gestión de un sistema  generan costos políticos y crece la desconfianzas de los ciudadanos y actores de la sociedad en las instituciones y organizaciones de la administración pública y en los funcionarios.

La inestabilidad de los Sistemas complejos requiere una rápida retroalimentación de sus acciones y decisiones al igual que una respuesta correctiva que ajuste sus resultados.

Lo que queremos subrayar es que las decisiones de gobierno sean políticas públicas, programas o medidas deben tener un análisis transdisciplinario y multi e inter institucional en qué participen los implicados tanto en la ejecución como en el cumplimiento y control de estas decisiones.

La Gobernanza trata de una definición y concepto que caracteriza la calidad de gestión de un gobierno y una de las bases fundamentales de la buena gobernanza es la participación de los implicados en los resultados y efectos de ese sistema de gestión de la sociedad.

Existen diferentes enfoques pero todos orientados hacia la calidad de la gestión pública del desarrollo sostenible de la sociedad.

El Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y diversos autores e instituciones han elaborado indicadores para medir el nivel de la Gobernanza.

En Cuba, aunque diversos autores han hablado de este tema no conocemos que se haya realizado ninguna investigación que nos permita en nuestro contexto definir nuestro enfoque conceptual y encontrar indicadores.

En todos los enfoques revisados aparece como factor predominante la participación de los ciudadanos y actores diversos ya que está genera compromiso e inspira el sentido de pertenencia factores representativos de la democracia de una sociedad.

La confianza en las instituciones del gobierno también está influenciada por la participación. La Confianza de los ciudadanos y actores sociales es el principal activo de un gobierno y de cualquier institución de la administración pública. La participación debe ser real para lo cual es necesario crear espacio para escuchar y debatir opiniones y reflexiones sobre cualquier política pública, proyecto o decisión y buscar consensos sobre cada tema. La participación debe ser sentida por los involucrados y deben conocer que se ha valorado, aceptado y rechazado de sus opiniones, sin retroalimentación a los participantes no habrá un real participación.

Los investigadores cubanos que se adentren en nuestro enfoque de la Gobernanza habrán de encontrar las vías de atenuar diversas debilidades que reducen la confianza de los Ciudadanos entre otras están:

La organización de la propia participación y como se logra en espacios reconocidos por los ciudadanos y actores en qué a título personal u como miembros de organizaciones puedan acceder con sus opiniones y propuestas a los órganos de decisión.

La estructura del Gobierno. En qué tenemos una elevada cantidad de ministerios con solapamientos en sus propósitos y sin la debida integración y complementación de sus objetivos y con un elevado costo presupuestario.

Crear valor público en la gestión integral del gobierno y sus instituciones que impacten la calidad de vida de los ciudadanos, eleven el desarrollo económico y garanticen la seguridad ciudadana.

Será necesario transformar determinados  trámites sus diseños y  procedimientos en qué con frecuencia es necesario acudir a diversas instancias e instituciones públicas sin una análisis de las capacidades respectivas de atención y respuesta de las diversas instancias, lo que genera cuellos de botella obligando al ciudadano a convertirse en mensajero del gobierno y tener que enfrentar largas colas y pérdida  de tiempo.

La accesibilidad de las instituciones públicas tanto físicamente como por vía telefónica o digital no siempre es eficiente y llegan a probar al ciudadano del contacto directo (que muchas personas desean) con el servidor público para aclaraciones o dudas.

Algunos trámites generados ante urgencias por  políticas sectoriales o ramales de instituciones públicas se toman sin haber realizado una apreciación de los posibles impactos en los otros sectores o en instituciones y dependencias del propio sector.

La indolencia, corrupción e incompetencia de servidores públicos que han asumido los cargos sin una previa preparación y muy mala selección, cuyas conductas y comportamientos en nada tienen que ver con la responsabilidad de atender a la ciudadanía.

La comunicación y su objetividad es un factor generador de la confianza en las instituciones, tiene que ser lógica y racional en el contexto y para los ciudadanos. Los medios nacionales con frecuencia ponderan excesivamente logros y resultados institucionales que no se corresponden a la valoración de la mayoría de los ciudadanos. También los funcionarios comunican no solo con sus palabras y en esto hay que educar.

Un último factor que no por ser el último que apuntamos es menos importante es la profundización y ampliación de las diferencias sociales generadas por transformaciones estructurales incompletas o parciales que no siempre tienen en cuenta el contexto de justicia social y equidad en qué nuestra sociedad y generaciones aún actuantes han vivido durante décadas.

Ya son visibles deterioros de los indicadores generales de desigualdad y de desarrollo humano factor este que ha reducido esperanzas en la sociedad y resultan un factor de impulso a la emigración.

*. Doctor en Ciencias Técnicas; Profesor Titular; Miembro de Número y Miembro de la Junta Directiva de la  Sociedad Económica de Amigos del País.

Sobre la reorganización del Estado cubano

Cómo se elige el presidente en Cuba? Así es la estructura del Estado

 Erwin O. Aguirre de Lázaro

Lenin escribió que para solucionar problemas particulares, había que iniciar por resolver aquellos más generales. Y Peter Drucker, que un diseño organizativo, en sí, no era “bueno” ni “malo”, según respectivamente facilite o dificulte trabajar: son los dirigentes y demás trabajadores quienes laboran en un sistema organizacional dado, los que, si son competentes, entonces aprovechan un buen diseño, o rediseñan formalmente o en la práctica uno malo; o, al contrario, de no ser idóneos, desaprovechan o rediseñan mal uno bueno, o se justifican con uno malo.

Empecemos por el ABC: ¿qué es organización como función de administración? Hay muchas definiciones. Mi propuesta: función administrativa referente a la creación y desarrollo proporcional y ordenado de un sistema organizacional y cada uno de sus puestos de trabajo u órganos, diferenciando e integrando formalmente sus procesos, estructuras y recursos genéricos, para la ejecución, logística y administración del trabajo, y relación con su entorno, a fin de coadyuvar al logro racional de su objetivo y resultados esperados.

Si el sistema organizacional es el Estado, entonces siguen preguntas como: ¿qué debe ser un ministerio, una empresa, una provincia, un municipio…? En la ex URSS se diferenciaban los comités estatales de los ministerios; aquí, los ministerios “globales” de los “ramales”. Cuando la reorganización de la década de 1990, en una carta de Carlos Lage se dijo que los últimos iban a ser objeto de revisión, pero eso quedó en letra muerta.

De los países europeos ex socialistas, el más avanzado en organización fue la ex RDA, donde ministerios eran los aquí denominados “globales” y las empresas públicas (expresión más breve y comprensible internacionalmente que la de “empresa estatal socialista de todo el pueblo”) se agruparon en corporaciones (≈ pero ≠ OSDE).

Valdría la pena evaluar la factibilidad de dejar solo los ministerios “globales” y (nada más que) algunos órganos estatales (en estos incluyo a Fiscalía, Justicia y Tribunales). Sin que implique un orden de importancia, cabe comenzar por los nexos con el entorno: sendos ministerios para relaciones políticas y económicas exteriores (o internacionales).

Siguen los recursos. Todos los sistemas organizacionales operan con 6 tipos de recursos: humanos, materiales, tiempo, espacio físico, información y dinero. Respectivamente serían los Ministerios de Trabajo, Recursos materiales (incluyo Normalización, Reserva estatal y algunas funciones que realizaba el Comité Estatal de ATM las cuales pudieran retomarse), Planificación, Asuntos territoriales (incluyo Medio ambiente, e “Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbano” – ¡qué denominación más larga!), Información y Hacienda (más breve y comprensible internacionalmente que “Finanzas y Precios”).

Continúan servicios públicos (en orden alfabético): ciencia, tecnología e innovación (sin medio ambiente), cultura, educación (¿o unir los 3 en la versión cubana de la UNESCO?: no hay que exagerar), defensa e interior. Valdría la pena uno de Asuntos sociales. El resto de los actuales son ministerios ramales, que deben extinguirse.

También hay y deben seguir existiendo Agencias, Entidades o Institutos Nacionales (como el Banco Nacional de Cuba), pero no necesariamente 100 % estatales. Por ejemplo: una entidad para enlace con las cooperativas, integrada no solo de funcionarios estatales, sino además representantes de las cooperativas; análogamente, respecto al sector privado.

Punto y aparte son las empresas: entidades que deben producir y comercializar rentablemente bienes y / o servicios. Por su forma de propiedad, pueden ser públicas, cooperativas, privadas (estas últimas, nacionales o extranjeras) y mixtas; según el alcance de sus operaciones, locales, regionales o sub – nacionales (en Cuba serían municipales y provinciales), nacionales e internacionalizadas; acorde con su tamaño: muy grandes, grandes, medianas, pequeñas y micro (las 3 últimas son el descubrimiento reciente del agua tibia: las MIPYMES); etc. Esos y otros ejes clasificatorios no debieran mezclarse; como, por ejemplo, asumir que las MIPYMES solo pueden ser estatales y privadas, y no cooperativas ni mixtas. Consecuentemente, la tan anunciada y demorada Ley de las empresas, debiera tener normas comunes a todas y específicas para cada tipo.

Yo no tengo problemas con empresas muy grandes ni grandes, si están justificadas económicamente; de facto, algunas empresas muy grandes permitirían obviar OSDE y, en cualquier caso, estas últimas no deben proseguir siendo “mini ministerios”; máxime, si son eliminados los ministerios ramales.

Concuerdo en que debe haber competitividad ínter – empresas, licitaciones transparentes y menos monopolios u oligopolios. En la República Popular China (RPCh) no puede haber una sola empresa estatal en una rama de la economía: tienen que ser entre 3 a 12. Pero recordemos que la RPCh es, en el mundo, el 2º país más poblado y 4º por su extensión territorial; así como tiene una configuración cuasi poligonal. No es el caso de Cuba, donde me cuesta trabajo pensar, por ejemplo, en varias empresas eléctricas o de ferrocarriles.

Provincias: a fines de la década de 1980 hice un estudio nacional, para cuya ejecución consulté al entonces Instituto Nacional de Planificación Física (IPF), entre otros. Según los colegas ahí, Cuba tenía 3 o 4 regiones relativamente bien definidas en términos geográficos, económicos y sociales. Serían mis candidatas a provincias. Aparte, La Habana, que no debe ser provincia, sino Distrito capital.

Municipios: cuando la ley de reforma agraria, se crearon 30 Zonas de Desarrollo Agrario (ZDA). En el mencionado estudio, el IPF se refirió a entre 60 – 80 divisiones sub – regionales (pensemos en una para cada macizo montañoso). Esas serían mis candidatas a municipios. Hoy tan municipio son Playa y Moa, como Cacocum y La Sierpe.

De todos modos, quiero hacer constar que hay un riesgo al reorganizar, cuando se confunde tal proceso con reestructurar, entendido como redibujar organigramas. Lo primero, debe ser una concepción de funcionamiento: objetivo, resultados esperados, procesos; solo después, pensar en la estructura que soporte los procesos, los cuales dan los resultados esperados, para lograr el objetivo.

El juego a rediseñar organigramas suele llevar a racionalizaciones / simplificaciones que no son tales, por confundir niveles estructurales y de mando, así como estructuras orgánicas y organizativas. Ejemplo: hay una Dirección con un Director y un Subdirector, que tiene 10 Departamentos con Jefe y Vicejefe, cada una con 10 Secciones con Jefe y 10 funcionarios.

En total, son 111 órganos, con 2 + 10 * 2 + 10 * 10 * 11 = 2 + 20 + 1100 = 1122 trabajadores. Hay 3 niveles estructurales, y entre un funcionario y el Director hay 2 niveles de mando intermedios: Jefe de Departamento y Jefe de Sección.

El amante de jugar a rediseñar organigramas, simplifica: un Dirección con un Director y 5 Subdirectores. Estos atienden por delegación 20 Departamentos con Jefe, Vicejefe y 5 “Especialistas Principales” (= Jefes de grupos), cada uno con 9 funcionarios. En total, son 21 órganos (- 90), con 6 + 20 * 2 + 20 * 5 * (1 + 9) = 6 + 40 + 1000 = 1046 trabajadores (- 76) y solo 2 niveles estructurales (- 1). Pero:

  • Al eliminar las Secciones, se disminuyó un nivel orgánico, pero no organizativo, pues lo que se hizo fue sustituir aquellas por Grupos.
  • Disminuir las facultades del Jefe inmediato del ejecutor, pues se supone que un “Especialista Principal” tiene menos autoridad que un Jefe de Sección.
  • Aumentar los niveles de mando intermedios, de 2, a 3: “Especialista Principal”, Jefe de Departamento y Subdirector; alejando más aun el nivel de decisión y ejecución.
  • Exigir a 9 funcionarios que asuman la carga de trabajo de 10.
  • Antes había 122 Jefes (= 10,87 % de los 1122); ahora, incluyendo los “Especialistas Principales” (aunque no se cuenten como tales), 146 (= 13,96 % de los 1046).

 

* Doctor en Ciencias Económicas; Profesor Titular; Investigador Titular;  Miembro de Número de la  Sociedad Económica de Amigos del País y Secretario de su Sección de Economía y Ciencias.

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