Argentina: Crisis del partido popular

865

Héctor L. Santella

“Padre, dejad de llorar que nos han declarado la guerra”/ (Padre – Joan Manuel Serrat)

Si no fuera porque la realidad se impone con la prepotencia de sus costos sociales podríamos decir, que en algún punto, es interesante presenciar un cambio de época. Lamentablemente a vastos conjuntos de la sociedad el espejo le devuelve una imagen dramática, tan es así que esto pudo verse de forma objetiva al momento de arrancar la resolución del recambio institucional del gobierno.

El primer round con los resultados de las elecciones  primarias logró conmocionar, si bien el desempeño de las principales fuerzas ya se encontraban perfiladas, la constatación y el orden dado logró golpear a las hasta ahora alianzas principales y a la sociedad política.

Las reflexiones que se intentan exponer, embrionariamente aquí, tienen como objetivo dar cuenta de alguna de las muchas causas que llevan a la Argentina a seguir inmersa en una crisis permanente. Una de ellas es la pobre Patricia Bullrich y Martin Tetaz hablaron de Milei tras la decisión de Juntos por el Cambio de cerrarle la puertaindiferenciación en los objetivos y propuestas de los principales protagonistas. Tanto “La libertad avanza”, como “Juntos por el cambio” y “Unión por la patria”, los dos primeros con discursos muy similares, el tercero con llamadas a un pasado simbólico distinto pero hoy extraviado, y ese es el punto, la constatación de que todas las fuerzas mayoritarias están ya totalmente cooptadas por el liberalismo.

Para ir llegando a la idea central del presente artículo tenemos que decir que para hablar de la crisis argentina también hay que hablar de la crisis del peronismo en su conjunto. Esto se debe a su centralidad desde mediados del siglo XX hasta la actualidad y en sus distintas manifestaciones, políticas, sindicales y sociales.

Cuando pensamos en la potencia que tuvo la irrupción del peronismo podemos decir que fue porque consolidó la revolución capitalista en Argentina, con producción a todo vapor en el ciclo económico que permitió dos cosas. La primera cambiar el perfil económico productivo, visto desde la estructura, la segunda la extensión del salario como relación social fundamental. El salario con pleno empleo garantiza el reconocimiento de los derechos fundamentales.

Todo lo antedicho se puede ver desde lo político-social, esa fuerte identidad creada en reconocimiento de todo lo alcanzado en salud, educación, vivienda, vacaciones, aguinaldo, jubilación, etc. Y una frase que sintetiza “movilidad social ascendente”. Aquí es donde empezamos a ver que si en la realidad no se alcanza lo construido como valores, empieza a flaquear la reproducción del partido y su fuerza social.Muerte de Perón. 1º de julio de 1974 -

En 40 años desde la vuelta al sistema democrático sólo hubo deterioro en las condiciones sociales generales. Con breves lapsos de recomposiciones. El fuerte parámetro de derechos garantizados y pleno empleo que dejó el “estado peronista” se choca hoy en día con el 40 por ciento de pobreza e inclusive con trabajadores formales con salarios por debajo de la línea de pobreza.

De nada vale llorar por la pérdida de poder, yendo a elecciones sin candidato de la propia fuerza, situación única en su historia, y no se trata de no entender momentos históricos distintos. Lo importante es saber a ciencia cierta quienes ganan y quienes pierden al hacer o no hacer.

El peronismo comenzó a constatar la pérdida de su poder social, esto es, ver en la realidad la pérdida de su reproducción como fuerza social. Los atajos encontrados por sus dirigentes desviándose del tronco central que le dio entidad al peronismo, su fuerza social, fuertemente asociada a lo logrado en su fuerza material, atenta no ya con su reproducción ampliada sino también en su reproducción simple, en una casa peronista ya no es seguro que crezcan peronistas.

Seguramente este es el fracaso de su centro dirigente sin olvidar a sus intelectuales, no es llamando ahora a la épica que esto se revierta, está en juego en el futuro mismo más allá de una elección. Es decidir con quién construir el porvenir.<p>Argentina: elecciones, crisis e incertidumbre</p>

Decíamos al principio que es un momento interesante, es un momento abierto a nuevas reconfiguaraciones, sin liderazgos indiscutibles las grandes alianzas están muy fragmentadas. El interrogante es que contenido tendrán estas nuevas configuraciones, si la mediocridad liberal que excluye a cada vez más argentinos o emergerá un programa con otro contenido.

Se va acabando el tiempo donde el discurso de inclusión solo incluye programas paliativos. A grandes sectores de la sociedad no le alcanza y ya va haciéndolo saber. Hay que construir programas más democráticos que le pongan límites a los depredadores de siempre, cada vez más voraces.

La pregunta última es puede reconstruirse una dirigencia política, gremial y social con un programa de estas características o seguirán apelando a las imágenes de un pasado para que los defienda de su propia debacle, de su propio no poder, aparecerán los intelectuales que apuntalen eso, o todos seguirán llorando…

 

[*] Investigador del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (CICSO, www.cicso.org), Argentina, invitado por el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (www.estrategia.la)

 

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.