Gabriel Boric recibió la nueva Constitución que se votará el 4 de setiembre

Cecilia Vergara Mattei

La Convención Constitucional chilena entregó este lunes, en su ceremonia de clausura, la propuesta de nueva Constitución al presidente Gabriel Boric, quien firmó el decreto para someterla a plebiscito el 4 de setiembre y que la ciudadanía decida si deja sin efecto la Carta Magna impuesta por la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

«Será nuevamente el pueblo quien tendrá la última palabra sobre su destino», remarcó el mandatario al recibir un ejemplar del texto que declara a Chile un Estado social de derecho y consta de 178 páginas, 388 artículos y 54 normas transitorias. Crear un sistema universal de salud, fortalecer la educación pública, proteger el medio ambiente y engrosar los derechos de los pueblos indígenas son algunos de los temas principales de la propuesta.“Ha tenido que pasar mucho, muchos sacrificios de vidas para poder discutir una Constitución que nazca de un debate democrático (…) Tenemos que sentirnos orgullosos que en el momento de crisis más profunda que ha vivido nuestra patria en décadas, los chilenos y chilenas optamos por más democracia y no por menos», señaló el presidente.

La presidenta de la Constituyente, María Luisa Quinteros, resaltó que «fue un año de intenso y riguroso trabajo, desarrollado por un órgano elegido democráticamente, por primera vez paritario, con una representación y diversidad poco antes vista en nuestra historia». Y recordó que esta Convención termina con la redacción de «la primera Constitución paritaria del mundo», qué además fue redactada por un órgano que fue presidido por dos mujeres.

Quinteros y Gaspar Domínguez, vicepresidente de la Convención. firmaron las diez copias de la nueva Constitución, que serán entregadas al Senado, Cámara de Diputados, Corte Suprema, Tribunal Constitucional, Contralor General de la República, dos copias a la Biblioteca Nacional, dos copias al Archivo Nacional y al presidente Boric.

El 25 de octubre de 2020, mediante un plebiscito nacional, se aprobó por casi el 80 por ciento la propuesta de redactar una nueva Constitución y unos meses después, en mayo de 2021, se eligieron los convencionales. La Convención se instaló el cuatro de julio.

Aunque la campaña oficial por las opciones «Rechazo» y «Apruebo» empieza el seis de julio, en redes sociales e incluso en las calles de las ciudades del país ya se desplegaron afiches que coinciden en prometer esperanza o asegurar la «autodestrucción» del país, en nombre de la eventual victoria de una u otra alternativa.

Boric añadió que «a partir de hoy y porque es importante para Chile y su gente, ponemos a disposición de la ciudadanía el texto íntegro de la propuesta de nueva Constitución (…) que se distribuirá por todo el país para su estudio y debate. Desde ahora se abren dos meses de una amplia y ojalá fructífera conversación sobre nuestro futuro”.

Luego, relevó que la propuesta de la Convención «es una Constitución que aborda muchas deudas que tiene nuestro país con su gente, con ustedes, y donde vale la pena recordar que cada norma fue aprobada por 2/3 de sus representantes. También establece mecanismos para abordar y resolver democráticamente nuestras diferencias, que son propias de un país diverso».

Gran parte de los convencionales de derecha (en minoría) calificaron el proceso constitucional de «fracaso» y «oportunidad perdida» y harán campaña por el rechazo a cambiar la Constitución de 1980, escrita por un puñado de hombres a puerta cerrada durante la dictadura pinochetista. La redacción del nuevo texto fue la salida política que encontró Chile para apaciguar las violentas protestas que estallaron el 18 de octubre de 2019 en reclamo de mayor justicia social en un país demasiado desigual.

Los Javier Couso y Tomás Jordan (expertos en derecho constitucional) Luis Cordero Vega (derecho adminiostrativo) coincidieron en que la propuesta presentada por la Convención está lejos de ser una curatoría de excentricidades, sino que es más bien un producto que emergió en medio de un espacio de conversación inédito en su tipo, uno que, no obstante todas sus polémicas y a pesar de los escándalos o disparates de uno que otro integrante, logró sacar adelante la tarea encomendada por la ciudadanía.

Señalaron que es “razonable” y “adecuado” la propuesta elaborada por los 154 convencionales, una que destaca por una legitimidad de origen dada por su representatividad y por el respeto irrestricto a las reglas, valorando, por sobre todo, las supramayorías alcanzadas con la aprobación de 388 artículos con la máxima dificultad de los dos tercios.Convención Constituyente: 3 razones que explican la caída en el apoyo al  organismo que trabaja en la nueva Constitución de Chile - BBC News Mundo

Así, los mismos dos tercios que en la actual Constitución han servido de cerrojo para evitar modificaciones, en este caso permitieron que el Pleno se convirtiera en el espacio de los consensos, añadieron.

Diálogo con todos

«Los invito a que durante este periodo que se inicia llevemos a cabo un diálogo con altura de miras y que tenga sentido republicano», dijo Boric en la segunda parte de su discurso, que lo dedicó al proceso de campaña que inicia de cara al Plebiscito en que la ciudadanía decidirá si aprueba o rechaza las propuesta de nueva Constitución.

Hizo un llamado para que «seamos capaces de instalar una conversación libre de falsedades y desinformación, que sean semanas en que nos escuchemos, que nos miremos a los ojos, que leamos sin prejuicios el texto constitucional propuesto y nos formemos una opinión propia, actuando y votando en consecuencia, pensando así en el bien superior de nuestra patria, de todos quienes la habitamos y de las chilenas y chilenos del futuro».

Comienza la Convención Constitucional en Chile: cuáles son los 4 aspectos  clave de la Carta Magna que se debatirán en los próximos meses - BBC News  Mundo«Tengan la certeza de mi compromiso por garantizar las condiciones que hagan posible un proceso limpio, transparente e informado (…) el Estado de Chile está empeñado en lograr que en estos dos meses tengamos un ejemplo de democracia, espíritu cívico y compromiso republicano», continuó , tras afirmar que el gobierno hará todos los esfuerzos “para que el nuevo texto se lea y debate en las escuelas y liceos, en las juntas de vecinos y sindicatos, en las organizaciones de pequeños, medianos y grandes empresarios, en las universidades y plazas del país, en familia”.

«Nuestro deseo es que, a partir del 4 de septiembre, se inicie un camino de cambios y reformas que permitan no solo el reencuentro entre los chilenos y chilenas, sino que además instale los pilares de un Chile con más justicia, más equidad, más dignidad y con una mejor y más amplia democracia. Sin odio, sin violencia”, prosiguió el mandatario.

* Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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