La centralidad de Cristina Fernández en la escena política argentina

Paula Giménez

 La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner se reunió el lunes 28 de marzo, en sus oficinas del Senado con Marc Stanley, embajador de los Estados Unidos, a quien. “solicitó colaboración de su país con el proyecto de ley que presentaron ese mismo día, los senadores del Frente de Todos para crear un Fondo Nacional para la cancelación de la deuda con el FMI, con recursos recuperados en el exterior del lavado y la evasión”.

El proyecto pretende poner en primera escena a los verdaderos responsables: “que la paguen los que la fugaron”, como expresa la consigna también levantada por el movimiento feminista en la multitudinaria movilización del 8M. Una consigna que, incluso antes de aprobado el acuerdo, la vicepresidenta le pidió públicamente al presidente Alberto Fernández que esgrimiera, durante su intervención en el acto por el día de la Democracia, realizado el 10 de diciembre de 2021.

El acuerdo finalmente consumado entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional(FMI)  atravesó la coyuntura política, justamente, en el mes en que Argentina se conmemora el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Recordemos que el objetivo de la última dictadura cívico-militar fue la instauración en Argentina y la región de un plan económico de liberalización financiera y mayor explotación de los sectores trabajadores que, en Argentina, supuso la estatización de la deuda privada,  que recayó sobre los hombros de las grandes mayorías. La deuda creció un 364% durante la dictadura pasando de 9.700 millones de dólares en 1976 a 45.100 millones de dólares en 1983. Como si la historia fuera un deja vu.

El pasado 25 de marzo, el FMI dio el visto bueno en su directorio al acuerdo propuesto por Argentina, aprobado en ambas cámaras del poder legislativo, con más votos de la oposición que del oficialismo. Un acuerdo con el organismo que refinanciará la deuda tomada por Mauricio Macri en 2018, el crédito más grande de la historia del FMI.

En medio de las discusiones suscitadas por la votación, referentes del kirchnerismo advirtieron las consecuencias del acuerdo que finalmente se aprobó. Una de las más preocupantes radica en el hecho de que es el propio FMI quien supervisará cada tres meses que el acuerdo se cumpla, e instruirá las políticas económicas y sociales que considere necesarias para que el mismo llegue a “buen puerto”.

En su carta de septiembre de 2021, a días de la derrota del peronismo en las elecciones primarias (PASO), Cristina Fernández expresó que “se estaba llevando adelante una política de ajuste fiscal equivocada”, desde la propia coalición en posición de gobierno.  Ya en febrero de 2020, desde Cuba,  denunciaba la ilegalidad de la deuda y la violación del estatuto del organismo. Hay que recordar que el propio FMI reconoció, en diciembre de 2021, que la falta de regulaciones favoreció la fuga de capitales.

En la misma sintonía, el comunicado que lanzó La Cámpora -organización conducida por el diputado nacional Máximo Kirchner-, titulado “la vuelta del FMI a la Argentina”, resalta las principales medidas y consecuencias del acuerdo, que evidencian un programa de ajuste: reducción del déficit por ajuste del gasto; tope al crecimiento y acumulación de reservas netas; tasa de interés positiva: que, como consecuencia, desincentiva la inversión y por ende, el crecimiento.

Además de la devaluación controlada del dólar: que la tasa de ajuste del tipo de cambio siga a la inflación;  política monetaria contractiva tendiente a la eliminación de la emisión monetaria; reducción de inversión pública Covid (a pesar de que la pandemia no terminó), así como reducción de subsidios a las tarifas y límite a las transferencias discrecionales de recursos a las provincias y empresas estatales, entre otros.

Como demostración de la fuerza contenida al posicionamiento en contra del acuerdo con el FMI, la maquinaria política de La Cámpora se puso en marcha para confluir en la movilización del 24 de marzo, donde 70 mil militantes marcharon 15 kilómetros, desde la ex-Escuela de Mecánica de la Armada, principal centro de torturas de la dictadura cívico-militar, hasta la céntrica Plaza de Mayo. Entre las consignas de la Plaza tuvieron protagonismo las de “La Patria Primero”, “Patria o FMI”, “No al FMI”, levantadas por las organizaciones que convocaron a marchar.

Por su parte, Cristina Fernández se mostró en la previa del 24 de Marzo, día por la Memoria la Verdad y la Justicia,  junto a Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo y la voz más crítica a la coalición de gobierno del Frente de Todos.

Han sido varios los mensajes que Cristina Fernández y el núcleo duro kirchnerista dejaron en el transcurso de estos dos años de gestión del Frente de Todos, en relación a ciertas diferencias con las decisiones de gobierno de Alberto Fernández. Diferencias que muchos intentan forzar a caracterizar como “ruptura de la unidad”, pero que en realidad expresan tensiones salvables en el escenario electoral, ya que al Frente de Todos lo une el espanto frente a la amenaza que representa Juntos por el Cambio y el proyecto neoliberal que encarnan, el cual no tuvo escrúpulos para romper todos los límites y marcos generales de la política.

«Ni moderación, ni consenso, ni unidad a cualquier costo»

Fotos: rompieron y derribaron una estatua de Cristina Fernández en Río Gallegos | Rosario3

Cuando se trata de defender sus intereses, las clases dominantes son implacables. Reconocen con facilidad el peligro que suponen los procesos de organización y lucha populares, y por supuesto, la importancia de destruir a quienes encarnan la conducción de su fuerza.

La  pedrada en la oficina en el Senado de la Nación contra Cristina Fernández de Kirchner el pasado 11 de marzo, entre tantas otras formas de persecución política, golpes y agravios hacia su persona y su familia, se explican por su determinación a sostener la iniciativa de un proyecto popular que necesita articularse en nuestro país para enfrentar a su enemigo histórico, que articula un complejo entramado económico, político, judicial y mediático.

Este 24 de marzo quedó demostrado, nuevamente, que detrás de Cristina hay una fuerza política y social dispuesta a articularse para enfrentar a las corporaciones y a los responsables de la enorme pobreza que sufre el pueblo argentino. Por eso su centralidad.

* Psicóloga, magíster en Seguridad de la Nación y en Seguridad Internacional y Estudios Estratégicos.  Analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

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