Elecciones 2021: Anaxágoras y Demócrito no serían argentinos

Víctor Ego Ducrot|

No es dable imaginar que Alberto Fernández estuviese pensando en quiebres epistemológicos cuando el domingo pasado calificó como victoria del oficialismo al resultado de las urnas, perdidoso en forma contundente, más allá de las celebrables morigeraciones de la derrota. Una lectura de los resultados y – vaya- sus interpretaciones.

Uno de ellos finalmente tuvo razón pero debió esperar unos veinticinco siglos –hasta que trocara el episteme– para que su victoria fuese tomada en cuenta como verdad. Demócrito concibió el átomo pero Anaxágoras su divisibilidad, la misma que ya está puesta en severa dudas desde la física cuántica. No es dable imaginar que Alberto Fernández estuviese pensando en quiebres epistemológicos cuando el domingo pasado calificó como victoria del oficialismo al resultado de las urnas, perdidoso en forma contundente, más allá de las celebrables morigeraciones de la derrota.Picture

Si nos atenemos al modo en que la democracia       –burguesa y las experiencias de no burguesas que registra la Historia también–, sus Constituciones y leyes apelan a la aritmética para resolver toda suerte de definiciones electorales –gana quien más votos obtiene–, lo del presidente y su funcionariado y “militancias” no pasa de ser una aporía, es decir y para el Real diccionario, un enunciado que expresa o que contiene una inviabilidad de orden racional –al menos hasta el estado del saber convalidado acepte lo contrario- digamos que categoría esa que sabe cultivar cercanías respecto de lo que el mismo libro canónico de nuestra lengua define como falacia en tanto engaño, fraude o mentira.

¿Por qué el presidente optó por ese rumbo, el mismo que sus allegados y portavoces, oficiales y oficiosos, se dedicaron a repetir casi hasta el paroxismo?

Su detractores políticos y mediáticos se lo atribuyen a los vericuetos erráticos que en ocasiones registró el discurso presidencial y ponen el énfasis en las pujas internas tantas veces expuesta en público de la coalición gobernante, sobre todo en torno a las tensiones indisimulables que han existido a lo largo de estos dos últimos y traumáticos años, entre el primer mandatario y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y su círculo más estrecho.

La oposición partidaria determinante, es decir la coalición Juntos, clara ganadora de las elecciones en casi todo el país aunque por debajo de sus expectativas más exitistas surgidas al calor del resultado de las PASO, encuentra otra vez su tarea facilitada por errores del gobierno: sólo se remite a mostrar el mapa del país teñido de amarillo y decir ganamos nosotros y es muy preocupante que el gobierno no lo vea o no lo acepte (Así, en forma parca y entre otros se expresó en la mañana del martes el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, una de sus referencias con aspiraciones presidenciales).

El FMI llamó a la puerta

Ganadores y perdedores en las elecciones legislativas en ArgentinaMás allá de todos los dimes que te digo y el sinfín de especulaciones, el mismo domingo por la noche, además de incurrir en su aporía, Alberto Fernández subrayó aquello que, al menos es lícito suponer, será el eje del bien o del mal y según para quienes, de la segunda parte de su mandato: el acuerdo con el FMI, con todo lo que nuestra historia y las de tantas otras sociedades enseñan en materia de dolorosas consecuencias para los humanos de a pie, las grandes mayorías empobrecidas como pocas veces antes.

Dijo que elevará al Congreso un proyecto de programa “plurianual” –quienes cubren las negociaciones sostienen que eso pide el FMI, aunque el presidente alguna vez dijo no creer en planes, y le pidió a la oposición– a la misma que le negó el reconocimiento de su victoria electoral, una actitud “patriótica”, se desprende que para apoyar el acuerdo que la Rosada aspira a cerrar con el organismo internacional.

También aseguró que esa búsqueda programática para con el FMI cuenta con el aval de todos los integrantes del frente en el gobierno. Se supone que lo conversó con la principal referencia política del oficialismo, la vicepresidenta, quien, pese a la “victoria” de la aporía dominical, deberá conducir al Senado en un nuevo escenario más que complejizado.

Inobjetables son las palabras estampadas durante las últimas horas y en su cuenta de Facebook por el destacado periodista y escritor Vicente Armando Muleiro: Duda lexical: ¿El «pago sustentable» al FMI es una aporía, una paradoja o un oxímoron?

Por su parte, y tras destacar que el motivo real del festejo (gubernamental) fue haber evitado el peor de los escenarios, y considerar sobre la decisión comicial (real) que fue parte importante del ramalazo de alivio el haber tenido buenos resultados en la mayor parte del conurbano bonaerense, Daniel Campione –otro intelectual, académico y escritor que por fortuna utiliza las redes para sintetizar posturas y opiniones– observó lo siguiente: lo que sin duda no puede celebrarse es el contenido del discurso grabado del presidente, en el que llamó al diálogo y la unidad para arreglar con el FMI.

Más aún, indicó la necesidad de aprobar en el Congreso un «programa plurianual», en consonancia con las exigencias del organismo de presentar un programa que explique cómo Argentina pagará su enorme deuda  (…).

“Por una verdad…”

Sueños acariciantes y deslumbrantes, horas felices, mejores días, quejas del mundo de antes, algunas grises melancolías… Lágrimas que rodaron de lindos ojos y labios rojos que me besaron, promesas y juramentos… ¿A dónde está? ¿A dónde está la verdad…? Así recitó su tango Francisco García Jiménez.

Y tal cual veremos lo enseñaba un sabio del XVI, no se trata de una cuestión moral sino de identidad como seres en sociedad, que por añadidura requerimos de certezas o…

Por estas horas pudieron leerse intervenciones y declaraciones de voces y escrituras militantes y queribles a favor de la aporía presidencial. Algunas de orden psicológico y si se quiere poético, que comprenden al festejo de una derrota desde esa perseverancia en el ser que se asume desde cierto peronismo, entendido en claves de John W. Cooke, en tano “hecho maldito” y para el cual los fracasos no implican rendición.

Otras casi como sofismas –y reivindico a los sofistas en contra el desprecio anti dialéctico y anti retórico que pregonan las tradiciones platónica y aristotélica-, porque la victoria del gobierno se expresa por ejemplo en los exabruptos de profecías no cumplidas por parte de la oposición y en que, después de todo, “en ciertos aspectos no nos fue tan mal”.

En todos esos sentidos resulta justo y oportuno recordar que la política como discurso permite un grado elevado –muy elevado– de flexibilidad interpretativa en torno a los hechos, aunque esa práctica y sus artefactos retóricos no se extienden hacia el infinito.

Tras las elecciones parlamentarias, dos años cuesta arriba para el gobierno argentino | SurySurPodrían citarse muchos ejemplos sobre como disponer de eso recursos con eficacia, pero quizás por cuestión de pertenencias al terreno de lo periodístico, reproduciré con elogios una crónica leída este mismo martes en el sitio de la Agencia Paco Urondo (APU), que afirma lo siguiente: El peronismo remontó la «derrota catastrófica» de las PASO y quedó como primera minoría en las dos Cámaras. En el Senado perdió el quórum propio. En Diputados, seguirá en la presidencia a pesar de los deseos de María Eugenia Vidal.

El resultado de las elecciones 2021 definió cómo quedará conformado el Congreso nacional a partir del 10 de diciembre. El Frente de Todos retrocedió en ambas Cámaras pero su performance no fue tan mala como parecía indicar la foto de las PASO. Quedó como primera minoría en Diputados y Senadores y sin quórum propio en las dos cámaras.

En el Senado, el peronismo pasaría de las 41 bancas actuales a quedar con 35 en el Senado. Es la fuerza con más miembros, pero quedó a dos bancas de tener el número necesario para tratar proyectos en esa Cámara. Necesitará acordar con algún sector opositor. En ese sentido, Juntos por el Cambio creció y pasará a tener en diciembre 31 bancas, 5 más que las actuales. De cualquier modo, no es la primera ni será última que un gobierno enfrenta una situación así.

En Diputados, el escenario también quedará parejo. El Frente de Todos quedaría con 118 legisladores y el macrismo con 116, aunque Argentina: La oposición gana las elecciones legislativastodavía quedan algunas bancas en discusión por diferencias muy escuetas entre fuerzas. Por ejemplo, hay que ver si finalmente Florencio Randazzo no termina ingresando como diputado. En cualquier caso, el peronismo será el bloque más grande y seguirá en la presidencia de la Cámara, lugar con el que había fantaseado María Eugenia Vidal después del cimbronazo de las primarias. Tendrá que esperar.

En provincia de Buenos Aires, la remontada del oficialismo fue tan importante que le permitió al gobernador Axel Kicillof mejorar las chances del Frente de Todos en la Legislatura bonaerense y recuperar bancas que había perdido en 2017. En el Senado de PBA hay empate entre fuerzas y define la vicegobernadora Verónica Magario. Son buenas noticias para una coalición que quedó con margen para la segunda parte de mandato.

Como vimos, se puede hacer una lectura interpretativa sobre las aristas favorables que hasta las derrotas pueden dejar, sin decir ganamos cuando perdimos; de la misma forma que el Frente de Izquierda tiene derecho a celebrar una “buena elección” conforme a sus posibilidades y resultados concretos, al igual que la ultraderecha expresada por Javier Milei y José Luis Espert en la Ciudad y en la  provincia de Buenos Aires.

Enseñanzas

Escribí recién sobre el maestro del siglo XVI a quien suelo recurrir una y otra vez: Es a la verdad la mentira un vicio maldito. No somos hombres ni estamos ligados los unos a los otros más que por la palabra. Si conociéramos todo su horror y trascendencia, la perseguiríamos a sangre y fuego, con mucho mayor motivo que otros pecados. Yo creo que de ordinario se castiga a los muchachos sin causa justificada, por errores inocentes, y que se les atormenta por acciones irreflexivas que carecen de importancia y consecuencia.

La mentira como política | Elecciones generales - 10 noviembreLa mentira sola, y algo menos la testarudez, parécenme ser las faltas que debieran a todo trance combatirse: ambas cosas crecen con ellos, y desde que la lengua tomó esa falsa dirección, es peregrino el trabajo que cuesta y lo imposible que es llevarla a buen camino; por donde acontece que comúnmente vemos mentir a personas que por otros respectos son excelentes, las cuales no tienen inconveniente en incurrir en este vicio.

Trabaja en mi casa un buen muchacho, sastre, a quien jamás oí decir verdad más que cuando le conviene. Si como la verdad, la mentira no tuviera más que una cara, estaríamos mejor dispuestos para conocer aquélla, pues tomaríamos por cierto lo opuesto a lo que dijera el embustero mas el reverso de la verdad reviste cien mil figuras y se extiende por un campo indefinido.

Los pitagóricos creen que el bien es cierto y limitado, el mal infinito e incierto. Mil caminos desvían del fin, uno solo conduce a él. No me determino a asegurar que yo fuera capaz para salir de un duro aprieto o de un peligro evidente y extremo, de emplear una descarada y solemne mentira. Plinio dice que nos encontramos más a gusto en compañía de un perro conocido que en la de un hombre cuya veracidad de lenguaje desconocemos. El lenguaje falso es en efecto mucho menos sociable que el silencio. Capítulo IX “De los mentirosos”; Ensayos, Michel de Montaigne (1533-1592).

Y reitero. No fueron estas palabras escritas desde una perspectiva moral, sino política y debido a una sola preocupación: que los millones de a pie, que requerimos como agua y aire una política consecuente con las necesidades y deseos de los justos, no dejemos de creer en ello, en esa posibilidad por compleja que resulte.

La no confusión entre real en tanto ser y realidad en tanto abstracción pensada y labrada desde la palabra; y la memoria trágica que puebla la Historia del ganamos cuando perdemos, aunque no hace falta viajar más allá de nuestro 1982, son condiciones para aquello del creer colectivo.

*Periodista, escritor y profesor universitario argentino. Docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.