Argentina: La lucha de un hombre (Manuel Belgrano) y un pueblo por el fin de la opresión

Mara Espasande|

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano fue un abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar de descollante actuación en la actual Argentina, el Paraguay y el Alto Perú durante las dos primeras décadas del siglo XIX.

“…no soy más que un jefe á quien vosotros impulsáis con vuestros hechos, con vuestro ardor, con vuestro patriotismo. Si, os seguiré imitando vuestras acciones y todo el entuarmo de que sólo son capaces los hombres libres para sacar á sus hermanos de la opresión”.
Manuel Belgrano, 25 de mayo de 1812, Jujuy

La lealtad, el arrojo, la valentía son, sin dudas, valores que suelen destacarse en los hombres y mujeres que lucharon por nuestra independencia. Sin embargo, los procesos políticos no son lineales y toda revolución se encuentra atravesada por múltiples tensiones que generan -una y otra vez- la redefinición de qué implica ser leal, a quién se es leal, en función de qué intereses.

Así le ocurrió al general Manuel Belgrano, un hombre multifacético que fue mucho más que el “creador de la bandera”. Político, periodista y militar, pero también economista y, por qué no, pedagogo. Hizo aportes fundamentales en el ámbito del estudio de las fuerzas productivas y trazó los lineamientos de la educación pública y para toda la población; defendió, además, los derechos de las mujeres y de los pueblos originarios, los más rezagados de aquel entonces. LA FUERTE ADMIRACIÓN POR MANUEL BELGRANO ES LA ÚNICA PASIÓN QUE ME ...

Desde muy joven, la búsqueda constante del “bienestar general” guió su accionar, como él mismo lo expresó en su Autobiografía. Luego de haber accedido a espacios educativos destinados solo para una minoría, decidió aceptar el cargo de Secretario del Consulado del Virreinato del Río de la Plata, creado recientemente en 1776.

Pero esta constante búsqueda de un orden más justo, lo llevará por caminos inimaginados. En 1806, con poca instrucción militar –aunque integraba las fuerzas regulares del Rey- se sumó a las milicias conformadas al calor de la invasión inglesa. Desde el Regimiento de Patricios –correspondiente a los nacidos en América- se involucró en los acontecimientos políticos de la época para responder a “sus paisanos”, teniendo una participación destacada en los sucesos de Mayo de 1810. A partir de allí, se puso al servicio de la Revolución desde diferentes roles.

Si algo caracterizó su labor fue su capacidad de conducción y de interpretación de las necesidades del pueblo. Esta forma de vida lo llevó a enfrentarse en diferentes oportunidades al gobierno residente en Buenos Aires, en particular, cuando éste cayó en manos de los sectores más conservadores.

Su primera tarea consistió en liderar la Expedición al Paraguay para propagar la Revolución. Allí se encontró con una realidad hostil donde la desconfianza hacia Buenos Aires empujó a aquel pueblo a iniciar un camino autónomo. A su regreso a Buenos Aires debió enfrentar un juicio político. El grupo morenista al cual él pertenecía, había sido desplazado del poder y la Primera Junta remplazada por la Junta Grande.

Manuel Belgrano y su creación más idolatrada: la bandera argentina ...Como no se obtuvo ningún testimonio que sostuviera la acusación, fue declarado inocente restableciéndose todos los grados militares y los honores correspondientes.

Un año más tarde, volvió a enfrentarse con el gobierno que en ese momento estaba en manos del Primer Triunvirato. El motivo fue la creación de una insignia – a orillas del Río Paraná mientras se custodiaba el territorio de posibles avances realistas- para ser utilizada por el Ejército revolucionario. En España, mientras tanto, Napoleón seguía avanzando y Fernando VII continuaba preso.

El camino de la independencia comenzaba a considerarse el único que podría asegurar los cambios buscados. Es por esto que Belgrano organizó a su ejército en dos grupos que los llamó “Libertad” e “Independencia” y, el 27 de febrero, izó por primera vez, una bandera blanca y celeste “conforme a los colores de escarapela”, según escribió Manuel en una carta al gobierno de Buenos Aires.

Pero quienes gobernaban en la capital se habían alejado de las ideas revolucionarias y, asustados por la acción de Belgrano, le ordenaron “ocultar disimuladamente” la nueva bandera.

Belgrano hizo caso omiso a esta orden enarbolando nuevamente la celeste y blanca en la ciudad de Jujuy, el 25 de mayo de 1812. Él mismo, en una arenga pública, declaró que su accionar como jefe se encontraba promovido por la voluntad de lucha del pueblo que con “ardor y patriotismo” buscaba el fin de la opresión.

Allí radicaba su lealtad, la misma que le permitió liderar la compleja guerra en el norte donde interactuaban lQuién fue Juana Azurduy y por qué es una heroína popular ...os soldados del Ejército regular, las tropas gauchas de Martín Miguel de Güemes, las fuerzas criollas e indígenas al mando de mujeres como Juana Azurduy y María Remedios del Valle –a quienes reconoce con el título de Teniente Coronel y Capitana, respectivamente-.

se mismo espíritu de lealtad le permitió encabezar al Éxodo Jujeño cuando, el 23 de agosto de 1812, el pueblo norteño arrasó su propia tierra –máxima expresión de despojo y entrega- para desgastar al enemigo y poder vencerlo en campo abierto en Tucumán y luego en Salta, donde volvió a enarbolar la bandera blanca y celeste. Por primera vez en nuestra historia, una bandera que no era la española guiaba a las tropas en la batalla.

La victoria tuvo una significación particular: no solo aseguró la región del norte, sino que también implicó una nueva desobediencia ya que había recibido la orden de retroceder hasta Córdoba, lo que implicaba la pérdida de lo que hoy es el noroeste argentino. Pero los hombres a cargo del gobierno en Buenos Aires –siendo Bernardino Rivadavia el secretario del Triunvirato- estaban más interesados en profundizar el acercamiento con Inglaterra que en colaborar con el debilitado Ejército revolucionario.

Pero –como la historia es la política del pasado y la política es lucha y cambio constante- en la ciudad puerto retornaron los aires de Revolución. Había llegado desde Europa, entre otros, San Martín. El Primer Triunvirato tenía los días contados. Con la instauración del Segundo Triunvirato y, luego con la Asamblea del año XIII,  se abría un espacio para que, nuevamente, Belgrano participara de los debates en los cuales se definiría el destino de la Patria.

Manuel Belgrano y la Batalla de Salta | Ministerio de CulturaFue clave en las negociaciones para convocar el Congreso de Tucumán –donde presentaría la propuesta de coronar a un Inca como Rey del conjunto de las Provincias del Sur-; además, luchó en el norte mientras San Martín preparaba la expedición hacia Chile y Perú; y también realizó misiones diplomáticas.

El 20 de junio de 1820 la muerte lo encontró en plena crisis y disolución del gobierno central, cumpliéndose su profundo temor del inicio de una guerra entre compatriotas. Un año antes, el 11 de abril de 1819, en una carta a Ignacio Álvarez Thomas había expresado su deseo: “…que nos acordemos de nuestras diferencias anteriores para soldar más y más la amistad y fraternidad tan deseada y anhelada por los buenos”.

Pero los intereses de algunos americanos, vinculados a las que asomaban como nuevas potencias mundiales, impediría que la gesta libertadora derivara en la constitución de un gran Estado continental, sentando las bases para la conformación de países dependientes y socialmente desiguales. Pero la lucha nunca es en vano. Las banderas de Belgrano y su lealtad al pueblo resurgirán en nuestra historia –junto a las justas desobediencias- una y otra vez.

* Historiadora, directora del CEIL “Manuel Ugarte” de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina. Colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

 

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