Tiempos de pandemia: Un reto más a la construcción de la unidad latinoamericana

 

Carlos Godoy y Magalí Gómez|

Con la derecha en poder de gran parte de los gobiernos en América Latina y la crisis por el Coronavirus, los esfuerzos por la reconstrucción de la Nación Latinoamericana podrían sufrir mayores retrocesos.

El aislamiento como respuesta, el desmontaje de los mecanismos de coordinación política latinoamericanista para afrontar crisis (en este caso sanitaria y económica) como la Unasur y su Consejo Suramericano de Salud, la escasa coordinación bilateral entre países, apenas ahí donde se comparte espacios limítrofes, o incluso la resistencia a realizar esfuerzos conjuntos como lo hizo Colombia -en seguimiento de la agenda política estadounidense- ante el sensato llamado del gobierno bolivariano de Venezuela para coordinar respuestas y controlar la pandemia, son algunas de las realidades que se hacen evidentes ante el avance del coronavirus en América Latina.Resultado de imagen para coronavirus y unidad latinoamericana

A este cuadro de situación, se suman episodios de tensión diplomática inéditos, propios de un mundo en crisis y de la búsqueda por parte del hegemón hemisférico, Estados Unidos, por reforzar su presencia y dominio en la región, tal y como lo expresara el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur del ejército estadounidense, días después de reunirse en Miami, Florida, con el presidente brasileño Jair Bolsonaro.

El más aparatoso de esos episodios de tensión, por los actores involucrados, es el intento por torpedear las relaciones entre Brasil y China, montado por el diputado brasileño Eduardo Bolsonaro, que en medio de las críticas y cacerolazos en contra del gobierno de su padre, Jair, por la mala gestión de la crisis por el Covid-19, se lanzó al ataque del gobierno y sistema político de la República Popular de China.

Tomó, con puntos y comas, el libreto implementado por Donald Trump: la responsabilización al gobierno y al pueblo chino por la crisis sanitaria que atraviesa el planeta. La respuesta no se hizo esperar por parte de la representación diplomática china. Su embajador en el país, Yang Wanming, señaló que los dichos del hijo de Bolsonaro “herirán la relación amistosa China-Brasil”, hecho por el que el diputado deberá “asumir todas sus consecuencias”.

Tampoco se hicieron esperar las disculpas por parte del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, en nombre de todos los diputados brasileños, “por la irreflexivas palabras del congresista”. La pronta disculpa responde a que el gigante asiático es, desde hace una década, el mayor socio comercial y el mayor mercado de exportación del Brasil, una relación que costará mucho socavar al mal visto gobierno de Bolsonaro y familia, quienes mantienen una relación cercana con la familia Trump.

La contracara austral de las relaciones diplomáticas y de cooperación con China en plena crisis, viene de la mano del gobierno de Alberto Fernández, en Argentina. En la última semana el mandatario recibió al embajador chino en el país, Zou Xiaoli, quien dejó sentado el apoyo de China a través de la “donación de barbijos, indumentaria de protección antiparras, guantes, kits de reactivos rápidos y cámaras térmicas como elementos del primer envío de asistencia”. Una muestra clara de la buena salud de la que gozan las relaciones entre ambas naciones.

Otro de los episodios inesperados en medio de la crisis por el Covid-19, fue el iniciado por Nayib Bukele –presiente salvadoreño y representante del neoliberalismo 2.0 en Centroamérica-, y las autoridades del gobierno de México.

En lo que parece un intento por desacreditar la actuación de López Obrador ante la crisis, Bukele afirmó que las autoridades mexicanas no estaban haciendo lo necesario para evitar la propagación del coronavirus en la región. El secretario de relaciones exteriores mexicano, Marcelo Ebrard, recogió el guante lanzado por Bukele en redes sociales, solicitando la información pertinente que respaldara las acusaciones, para posteriormente desmentir los señalamientos.

Si bien el gobierno de López Obrador ha sido criticado por su aparente falta de toma de decisiones drásticas para prevenir la expansión de la pandemia en el segundo país más poblado de Nuestramérica -con más de 120 millones de habitantes, solo por detrás de Brasil, que ha superado los 210 millones de habitantes-, lo cierto es que ya desde inicios del pasado mes de enero, el gobierno mexicano advertía del riesgo que la situación en Wuhan, China, representaba, y emitía un mensaje preventivo para aquellas personas que decidieran embarcarse con ese destino. Resultado de imagen para coronavirus mexico

A diferencia de Brasil y Suramérica, México y Centroamérica siguen teniendo a Estados Unidos como su mayor socio comercial. México –incluso- ocupa el lugar de primer socio comercial de EEUU desde el 2019, aún antes de la firma del T-MEC. Por este motivo, la fuerza gravitacional estadounidense, tira con más fuerza, determinando fuertemente las medidas políticas de sus vecinos del sur.

Así, en año electoral, la llegada de la pandemia a Estados Unidos puede tener un impacto importante en el camino a la reelección de Donald Trump. Es necesario no perder de vista que uno de los pilares de la imagen del republicano ante su electorado es el tema migratorio, antiinmigratorio, para más señas.

En momentos de un posible cierre total de EEUU sobre sí mismo, la nación de unos 325 millones de habitantes ha dado muestras ya de la exacerbación de sentimientos xenófobos: la población ha triplicado durante esta última semana la adquisición de armas y municiones. En este marco, organizaciones de migrantes de ambos lados de la frontera han llamado a una moratoria en las deportaciones para la prevención de una expansión de la pandemia.

El gobierno de Trump, por su parte, ha señalado que mantendrá su política expulsiva para quienes considere una amenaza a la seguridad pública. Por la razones antes señaladas, tanto los gobiernos de López Obrador en México y el de Alejandro Giammattei en Guatemala, han accedido a prestar toda la cooperación para la viabilización de la política norteamericana.

La OEA no celebra nada.

En medio de la crisis y como una promesa de esa intención de dominio estadounidense en la región, el viernes 20 de marzo se ratificó como Secretario General de la Organización de Estados Americanos -OEA- al uruguayo Luis Almagro. La votación representó una diferencia de apoyo respecto de la del 2015, cuando obtuvo su primer mandato al frente del brazo diplomático de dominación de Washington en América Latina.

En aquella oportunidad, Almagro consiguió 33 de los 34 votos de los estados miembros de la organización. Esta vez, solamente obtuvo dos terceras partes, logrando 23 votos frente a 10 apoyos conseguido por la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinoza. Al término de la votación, la representante mexicana ante la OEA, Luz Elena Baños, arremetió contra Almagro con una fuerte descalificación de su reelección, la cual cerró resaltando que «Es muy lamentable su reelección, señor secretario general. Hoy la OEA no celebra nada excepto el triunfo de las malas prácticas democráticas y de la confrontación entre los estados».

Luis Almagro ha destacado por cumplir su rol al frente de la OEA siguiendo a pie juntillas las directrices de Washington, sobre todo, en el feroz ataque al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, en el reconocimiento del autoproclamado “presidente interino” Juan Guaidó, en el papel determinante de la OEA en el golpe estado en contra del presidente Evo Morales en Bolivia, así como por su silencio ante la reelección fraudulenta de Juan Orlando Hernández como presidente en Honduras, proceso que se estableció con la muerte de decenas de hondureños y hondureñas. 

Ante el inicio de esta etapa sombría de crisis sanitaria y económica para la región, y en vista de los avances de la derecha socialmente conservadora y económicamente neoliberal subordinada a la política de Washington, cabe esperar que la solidaridad y el trabajo por una región más justa, surja de los gobiernos y estados que continúan firmes trazando sus líneas políticas -internas y externas- teniendo como horizonte la consecución del buen vivir/vivir bien para sus pueblos y la especie humana.

Entre ellos, Cuba brilla particularmente, siendo una vez más absuelta por la historia, ya que aún con las décadas de bloqueo norteamericano y las dificultades de un mundo en depresión económica, extiende a quien con urgencia lo requiere, un antídoto para tanto dolor: el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, con el cual se trata el coronavirus exitosamente y su ejército de médicos y especialista de la salud, verdaderos internacionalistas dispuesto a combatir por la vida en cualquier rincón del planeta.

 

**Godoy es Lic. en Sociología. Universidad de La Habana, Cuba, Maestrando en Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina. Gómez es Lic. en Ciencias de la Comunicación (UBA), Maestranda en Relaciones Internacionales (FLACSO), Especialista en Epistemologías del Sur (Clacso). Ambos investigadores del Centro de Estudios de Integración Latinoamericana “Manuel Ugarte”, UNLa, Argentina.

 

 

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