Siete mil millones más del FMI para sufragar el Nautilus de Macri/ Sete bilhões a mais do FMI, antes que o barco de Macri afunde

Foto: Adriana Groisman. Directora del FMI, Cristina Lagarde y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en conferencia de prensa en el consulado argentino de Nueva York. 26/9/18

 

Rodolfo Koé Gutiérrez|

Luego de varios días de incertidumbre y el cuarto paro general contundente, el ministro argentino de Hacienda, Nicolás Dujovne, acompañado por Christine Lagarde,  titular del Fondo Monetario Internacional, confirmó un nuevo acuerdo, que contempla mayores desembolsos, que pasarán de 50 mil millones de dólares a 57.100 millones hasta 2021, dos años después de que finalice la gestión de Mauricio Macri.

Dujovne señaló que los montos ya no tendrán «carácter precautario» sino que podrán ser «plenamente utilizados como soporte presupuestario» por el gobierno. En cuanto a la inflación, el ministro no especificó cifras y adelantó que se «reemplazarán los esquemas de metas de inflación», mientras aseguró que se establecerá una política de tipo de cambio flotante con «una zona de no intervención».

Desde Nueva York y con la bandera argentina detrás de la titular del FMI, Dujovne precisó que el monto del préstamo se aumentó en 7.100 mil millones de dólares y que se incrementarán los desembolsos para lo que resta de este año y 2019. El incremento para 2018 será de los seis mil millones originales a 14 mil millones y para 2019 de 12 mil millones a 23 mil millones de dólares. La cifra resultó lejana respecto de los 20 mil millones extra que pretendía alcanzar el macrismo.

El segundo acuerdo con el FMI en menos de tres meses, se concretó tras las corridas cambiarias que llevaron la cotización del dólar a un máximo histórico de 42 pesos. La corrida se llevó 15 mil millones de dólares, el total del primer tramo del préstamo acordado con el FMI en junio pasado, en un vano intento por frenar la devaluación.

Quien estuvo al frente de la intervención en los mercados fue el ex presidente del Banco Central Luis «Toto» Caputo, quien renunció el lunes tras apenas tres meses de gestión, en medio del cierre de las negociaciones con el FMI. El flamante presidente del Banco Central, Guido Sandleris, anunció que la entidad no participará en el mercado cambiario mientras la divisa fluctúe entre 34 pesos (de piso) y 44 pesos (de techo). Si supera ese valor, el BCRA limitará su intervención a 150 millones de dólares por día, sin importar el valor que alcance el dólar.

En el hipotético caso en que funcione la teoría, se alcanzaría una situación de equilibrio para el dólar y la inflación, pero con consecuencias sociales, en materia de recesión y caída de capacidad de demanda de los sectores de ingresos fijos (asalariados), impredecibles, señala el analista Raúl Della Torre.

Sandleris anunció que para combatir la inflación se dispondrá“una tasa de crecimiento cero de la base monetaria”desde ahora hasta junio de 2019, una medida de concepción monetarista extrema que podría provocar una caída de magnitud impredecible en el nivel de actividad, agrega

Tampoco habrá un techo explícito al nivel de las tasas de interés, que se definirán a diario por el nivel de las Leliq (letras de liquidez), instrumento por el cual el Banco Central retribuye a los bancos por colocaciones a siete días.  Ambas medidas, acordadas y respaldadas por el FMI y de carácter ortodoxo extremo, supondría que el dólar y las tasas suban sin límite al sólo efecto de frenar la megainflación.

Al limitar el dinero en circulación, se espera que si suben los precios se reduzca la cantidad de operaciones que puedan concretarse, lo cual le pondría techo a la inflación. Y si los pesos en la plaza se fueran hacia la compra de dólares, podría subir su cotización pero hasta el límite de agotar los pesos disponibles.

 

El Nautilus de Macri

El británico Financial Times, que dio cuenta de la renuncia del presidente del Banco Central Luis Caputo en  su tapa, advirtió que la crisis argentina se profundiza, mientras el presidente Mauricio Macri negociaba en Nueva York un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario para intentar restablecer la confianza de los mercados y frenar la corrida cambiaria,.

Lejos de sumar confianza, la renuncia de Caputo generó más dudas y“provocó la caída del peso en un 5 por ciento y perjudicó los intentos de Macri de restaurar la confianza de los inversores en medio de la crisis cambiaria”.Resultado de imagen para financial times y argentina 2018

Sobre la coyuntura económica argentina, el Financial opinó que en los países con economías emergentes como la de Argentina, los inversores están “cada vez más preocupados” de que los gobiernos “sean incapaces de pagar miles de millones de la deuda en dólares, mientras la divisa  continua subiendo”. Argentina ha sido el mercado emergente más agresivo en la búsqueda de fondos para parar una corrida cambiaria contra su moneda, que perdió la mitad de su valor este año, continuó el artículo.

Lo cierto es que el FMI entrega los dólares pero no quiere que hagan con ellos cualquier cosa, como rifarlos diariamente con políticas err´paticas de intervención en el mercado cambiario. Caputo y su equipo realizó subastas de reservas en un horario predeterminado, después en cualquier hora según la evolución del mercado, hasta definirlas unos minutos antes del cierre para marcar la cotización.

También vendió contratos de dólar futuro que reportarán fuertes quebrantos al Banco Central, para finalmente volver a vender dólares en forma directa a lo largo de la jornada cambiaria. El resultado es demoledor: en apenas tres meses de administrar la mesa de dinero del Central dilapidó casi la totalidad del primer desembolso del FMI por 15 mil millones de dólares. El dólar subió de 20 a 40 pesos y la tasa de interés fue elevada al 60% anual, nivel que está haciendo colapsar a la economía real.

Al Fondo no le importa hasta donde puede subir el tipo de cambio y por eso quiere limitar la venta de (sus) dólares en el mercado cambiario. Quiere que esos dóilares sólo sirvan para garantizar el pago de los intereses y capital de la deuda. Para que el FMI entregue unos miles de millones más de dólares con la esperanza de ganar tiempo hasta el proceso electoral del año próximo, Caputo fue lanzado de la popa del barco escorado., dice el economista Alfredo Zaiat.

También Forbes, una de las publicaciones de finanzas más influyentes del mundo capitalista, manifestó que «Argentina podría descarrilar tan rápido como el titular del Banco Central saltó del barco». Kenneth Rapoza es contundente en su nota y asegura que para los mercados el motivo de la salida de Caputo es salvarse del «Buenos Aires Titanic». «El barco se está hundiendo», afirma.

Mientras, el presupuesto

El presupuesto nacional de 2019 refleja la concepción del gobierno neoliberal, que este año 2018 aplicó un ajuste del gasto sin ton ni son, pero todo ello va a ser peor en el año 2019, sin miramiento ni escrúpulo de ningún tipo. Afirma Macri que están dispuestos a adoptar todas las medidas necesarias para asegurar el pago a los acreedores, que en gran parte surgieron por el feroz endeudamiento de este gobierno que lo hizo para financiar el déficit fiscal que a su vez originó por su impericia y por haber reducido el gravamen a los sectores de mayores ingresos, señala el economista  Horacio Rovelli.

Pero por más que dejen de cumplir con funciones básicas del Estado y que sigan echando empleados públicos, no pueden garantizar, por más apoyo y nuevas deudas del FMI, que el desproporcionado vencimiento de capital de deuda sea renovado en su mayor parte, por la simple razón que nadie le presta a un país que no tiene solvencia económica y que con sus medidas de ajuste endurece el proceso recesivo y con ello, disminuye la recaudación de impuestos internos.

Por más que parezca que pueden ofrecer títulos que pagan tasas astronómicas al mercado, se los van a tomar a plazos menores de seis meses, cuando teóricamente siguen en el gobierno, pero el desprestigio y la muestra palpable de ingobernabilidad se agiganta día tras día y no existen pulmotores que duren toda la vida, concluye el economista.

 

*Periodista económico argentino, analista asociado a al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

VERSIÓN EN PORTUGUÉS

Sete bilhões a mais do FMI, antes que o barco de Macri afunde

Por Rodolfo Koé Gutiérrez

Depois de vários dias de incertezas, e da quarta greve geral contundente durante o governo de Mauricio Macri, o ministro argentino da Fazenda, Nicolás Dujovne, acompanhado de Christine Lagarde, diretora do Fundo Monetário Internacional (FMI), confirmou um novo acordo, que contempla um empréstimo ainda maior à Argentina, passando dos 50 bilhões originais a 57,1 bilhões.

Os recursos serão entregues paulatinamente até 2021 – dois anos depois do fim deste mandato presidencial. O acréscimo parece grande, mas frustrou um pouco as expectativas do macrismo, que solicitou um incremento de 20 bilhões.

Dujovne afirmou que os valores já não terão “caráter precatório”, e poderão ser “plenamente utilizados como suporte orçamentário”, por parte do governo. Com respeito à inflação, o ministro não especificou as cifras, adiantou que haverá uma alteração no esquema de metas, e que será estabelecida uma política de tipo de câmbio flutuante com “uma zona de não intervenção”.

Em Nova York, com a bandeira argentina adornando a sala do seu encontro com a manda-chuva do FMI, Dujovne explicou que o montante do empréstimo aumentou em 7,1 bilhões de dólares porque, com isso, é possível incrementar os recursos destinados ainda este ano e durante 2019 (quando haverá eleições presidenciais). Assim, o país receberá mais 14 bilhões este ano e 23 bilhões de dólares no ano eleitoral de 2019, quando o macrismo tentará de manter no poder.

Este segundo acordo com o FMI (em menos de três meses) é resultado de uma nova corrida cambiária, que elevou o dólar a uma cotação máxima histórica de 42 pesos. Somente esta segunda corrida do ano (a primeira ocorreu em abril, e provocou o primeiro resgate do Fundo) consumiu 15 bilhões de dólares, exatamente o total da primeira parte do empréstimo entregue em junho, numa fracassada tentativa de frear a desvalorização do peso.

O homem que liderou a intervenção nos mercados foi o agora ex-presidente do Banco Central, Luis Caputo, que renunciou na segunda-feira (24/9), após três meses de gestão, em meio às novas negociações com o FMI. Seu substituto, Guido Sandleris, já anunciou que a entidade não atuará no mercado cambiário enquanto a divisa flutue entre 34 (piso) e 44 pesos (teto). Se superar esse valor, o BC limitará sua intervenção a 150 milhões de dólares por dia, sem importar o valor que o dólar alcance.

“No hipotético caso de que essa teoria funcione, o país chegaria a uma situação de equilíbrio para o dólar e a inflação, mas com consequências sociais imprevisíveis, em matéria de recessão e queda de capacidade de demanda dos setores de renda fixa (assalariados)”, comenta o analista Raúl Della Torre. Ademais, agrega que “Sandleris avisou que o combate à inflação será feito a partir de uma taxa de crescimento zero, daqui até junho de 2019, uma medida de concepção monetarista extrema, que poderia provocar uma queda imensurável no nível de atividade”.

Tampouco haverá um teto explícito às taxas de juros, que serão definidas diariamente pelo nível das chamadas “leliq” (títulos de liquidez), instrumento pelo qual o Banco Central retribui os bancos por colocações a sete dias. Ambas as medidas, foram aprovadas pelo FMI, consideradas de caráter ortodoxo extremo, e partem do princípio de que o dólar e as taxas sobem sem limites somente pelo efeito da tentativa de frear a mega inflação.

Ao limitar o dinheiro em circulação, se espera que um aumento dos preços possa reduzir a quantidade de operações que podem se concretizar, o que criaria um teto para a inflação. E se os pesos circulando na praça fossem tragados pela compra de dólares, poderia subir a cotação, mas somente até o limite de pesos disponíveis.

O naufrágio de Macri

O periódico britânico Financial Times, ao publicar sobre a renúncia de Luis Caputo à presidência do Banco Central argentino, alertou sobre a crise argentina, dizendo que “o pânico social se aprofunda, enquanto o presidente Mauricio Macri negocia um novo acordo com o FMI, em Nova York, para tentar restabelecer a confiança dos mercados e frear a corrida cambiária.

Longe de trazer mais confiança, a renúncia de Caputo gerou mais dúvidas e “provocou a queda do peso em mais de 5%, prejudicando as tentativas de Macri de restaurar a normalidade para atrair os investidores”.

Sobre a conjuntura econômica argentina, o Financial Times opinou que “os investidores estão cada dia mais preocupados” com os países de economias emergentes (como a Argentina), devido a governos “incapazes de pagar bilhões de dívidas em dólares, enquanto o valor da divisa continua subindo”. E o artigo continua: “a Argentina foi o mercado emergente mais agressivo na busca por fundos para tentar frear uma corrida cambiária contra a sua moeda, que perdeu a metade do seu valor este ano”.

A verdade é que o FMI entrega os dólares, mas não quer que façam qualquer coisa com eles, como rifar esses recursos diariamente com políticas erráticas de intervenção no mercado cambiário. Caputo e sua equipe começaram realizando leilões de reservas em horário predeterminado. Depois, passaram a fazê-lo em qualquer hora, segundo a evolução do mercado, até que, finalmente, terminaram com uma dinâmica de leiloar poucos minutos antes do fechamento, para influir na cotação final do dia.

Também vendeu contratos de dólar a futuro, que trarão fortes prejuízos ao Banco Central, para finalmente voltar a vender dólares de forma direta, ao largo da jornada cambiária. O resultado é demolidor: em apenas três meses de administração da mesa financeira do BC, Caputo dilapidou quase todo o primeiro envio do resgate do FMI – que foi de 15 bilhões de dólares. Ainda assim, o dólar subiu de 20 a 40 pesos, e a taxa de juros passou a 60% anual – nível que está levando a um colapso da economia real.

Para o FMI, não importa até onde a cotação pode subir, o que interessa é limitar a venda dos (seus) dólares no mercado cambiário. O organismo quer que esses dólares sirvam somente para garantir o pagamento dos juros e o capital da dívida. Para que o Fundo entre com uns bilhõeszinhos a mais, com a esperança de ganhar tempo até o processo eleitoral do ano que vem, Caputo foi lançado ao mar.

A Forbes, uma das publicações financeiras mais influentes do mundo capitalista, manifestou que “a Argentina poderia descarrilhar em breve, tão breve quanto o período deste último diretor do seu Banco Central”. O autor da matéria, Kenneth Rapoza, foi contundente em sua nota, assegurando que, para os mercados, o motivo da saída de Caputo é preservar o que lhe resta de imagem, e se salvar do “Buenos Aires Titanic”.

“O barco está afundando”, afirma categoricamente.

Enquanto isso, o orçamento

O orçamento nacional de 2019 reflete o conceito neoliberal do governo, que aplicou um ajuste de gastos desavergonhado neste ano de 2018, e que pretende ser ainda mais enérgico em 2019. “O governo de Macri está disposto a adotar todas as medidas que julga necessárias para assegurar o pagamento aos credores, que surgiram em grande parte do feroz endividamento deste governo, cujo objetivo foi financiar o déficit fiscal criado pelo erro de reduzir os impostos aos setores de maior renda”, comenta o economista Horacio Rovelli.

Contudo, por mais que deixe de cumprir com suas funções básicas, siga despedindo empregados públicos, ou conte com o apoio (e com novas dívidas) do FMI, o governo não pode garantir que o desproporcionado vencimento de capital de dívida seja renovado em sua maior parte, pela simples razão de que ninguém vai emprestar dinheiro a um país que não tem solvência econômica, e que, com suas medidas de ajuste, endurece o processo recessivo – e, com isso, diminui a arrecadação de impostos internos.

Rodolfo Koé Gutiérrez é jornalista argentino e analista associado ao Centro Latino-Americano de Análise Estratégica (CLAE)

*Publicado originalmente em estrategia.la | Tradução de Victor Farinelli

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